La supuesta carta “apócrifa” de Simón Bolívar a su prima Fanny Aristigueta, fechada once días antes de su fallecimiento, no deja de ser un texto complejo para historiadores, críticos literarios, lingüistas, poetas y lectores comunes.

Tiene esta famosa carta, en primer lugar, un estilo literario similar a otras epístolas y escritos líricos del Libertador, tales como “Mi delirio sobre el Chimborazo” (1822), e incluso, con el testamento que Bolívar dictó poco antes de morir en Santa Marta  el 17 de diciembre de 1830, hace casi dos siglos.

La carta a Fanny de Simón Bolívar, es en realidad, un bello y significativo poema escrito en prosa, con independencia de la autoría del texto. También puede asegurarse con independencia frente a los ataques que ha recibido la carta, que esta es una escritura de alto vuelo lírico con profundo conocimiento histórico.

No se puede pasar por alto la similitud que tiene esta carta en cierto sentido a “Mi delirio sobre el Chimborazo”, pues ella ratifica el manejo de la prosa poética y del poema en prosa de Bolívar. Ya por cierto no hay duda de la legitimidad de la carta; ella es parte del inmenso archivo documental bolivariano, me indica el profesor Dr. Ángel García, historiador y amigo.

¿Qué autores contemporáneos o posteriores a Bolívar en los países de habla castellana a finales del siglo XIX manejan la prosa poética con tal autoridad y maestría? El desarrollo de los estudios literarios, lingüísticos, semiológicos, y estilísticos, aunados a las aplicaciones de la inteligencia artificial, pudieran juntos dilucidar con absoluta certeza el asunto de la autoría a los impugnadores de oficio, pero sin embargo, el aspecto más apasionante continuará siendo el texto mismo, las posibilidades de lectura que este ofrece.

Creo que el estilo literario epistolar de Simón Bolívar no ha sido estudiado suficientemente a objeto de revelar la impronta de su prosa que lo señala como un verdadero precursor de nuestra poesía. Incluso en una oportunidad alguien llegó a decirme que mi legítima admiración por estas letras, era una impostura de carácter ideológico.

Plaza Bolívar

Con respecto a la famosa carta a Fanny podemos decir que esta funciona como un poema escrito en prosa pero también es un documento histórico del decir poético. Bolívar, que manejó magistralmente el género epistolar en todas sus formas, logra señalar aquí su estado de ánimo, pero al mismo tiempo, establece un diálogo con la posteridad y deja constancia de su coherencia intelectual pese al deterioro físico de sus últimos días.

La carta es un documento lírico y literario de alto vuelo, lo es también de carácter político e histórico, pero exige que seamos capaces de leer, entre y por debajo de las solas expresiones románticas que impregnan sus letras.

 

II.-

 

El primer párrafo de la carta, por ejemplo, es absolutamente revelador de la situación:

 

“Querida prima: ¿Te extraña que piense en ti al borde del sepulcro?

Ha llegado la última hora; tengo al frente el mar Caribe, azul y plata, agitado como mi alma por grandes tempestades; a mi espalda se alza el macizo gigantesco de la sierra con sus viejos picos coronados de nieve impoluta como nuestros ensueños de 1805.”

 

La clave inicial es la pregunta misma que le hace a la destinataria del texto en la primera línea luego de situarse espacialmente, en medio del Mar Caribe y la cordillera andina: “¿Te extraña que piense en ti al borde del sepulcro?”, para rematar el párrafo con el motivo por el cual piensa en ella en la etapa final: los sueños impolutos de 1805. La fe de un tiempo que marca el espíritu donde se inicia todo.

 

Luego dice:

“Y tú estás conmigo, porque todos me abandonan; tú estás conmigo en los postreros latidos de la vida, en las últimas fulguraciones de la conciencia.”

 

Fanny, lo que ella simboliza, está con Bolívar, porque no hay más nadie en la esfera de las representaciones; es su único vínculo familiar y la única esperanza vital. (Se ha dicho incluso, especulamos también, que de sus tres hijos, uno es suyo.)

 

Bolívar reitera:

“¡Adiós Fanny! Esta carta, llena de signos vacilantes, la escribe la mano que estrechó las tuyas en las horas del amor, de la esperanza, de la fe.”  La prima espléndida del gran mundo es el recuerdo vivo de quien desea despedirse, no es la difunta y amada Esposa ni tampoco la apasionada amante, como él mismo, también en desgracia; es ella, Fanny Aristeguieta quien le revive en su mismo agonizar la grandeza vivida:

 

“Esta es la letra que iluminó el relámpago de los cañones de Boyacá y Carabobo; esta es la letra escrita del decreto de Trujillo y del mensaje del Congreso de Angostura.”

 

“No la reconoces, verdad?”

 

“Si yo hubiera muerto en un campo de batalla frente al enemigo, te dejaría mi gloria, la gloria que entreví a tu lado en los campos de un sol de primavera.”

 

“Te dejo el recuerdo de mis tristezas y lágrimas que no llegarán a verter mis ojos.

 

¿No es digna de tu grandeza tal ofrenda?”

 

“Estuviste en mi alma en el peligro, conmigo presidiste los consejos del gobierno, tuyos son mis triunfos y tuyos mis reveses, tuyos son también mi último pensamiento y mi pena final.”

 

“En las noches galantes del Magdalena vi desfilar mil veces la góndola de Byron por las calles de Venecia, en ella iban grandes bellezas y grandes hermosuras, pero no ibas tú; porque tú flotabas en mi alma mostrada por las níveas castidades.”

 

“A la hora de los grandes desengaños, a la hora de las últimas congojas apareces ante mis ojos de moribundo con los hechizos de la juventud y de la fortuna; me miras y en tus pupilas arde el fuego de los volcanes; me hablas y en tu voz escucho las dianas de Junín.”

 

“Adiós, Fanny, todo ha terminado. Juventud, ilusiones, risas y alegrías se hunden en la nada, sólo quedas tú como ilusión serafina señoreando el infinito, dominando la eternidad.”

carta - simón bolívar - Fanny

“Me tocó la misión del relámpago: rasgar un instante las tinieblas, fulgurar apenas sobre el abismo y tornar a perderse en el vacío.”

 

Santa Marta, 6 de diciembre de 1830

 

III.-

 

Intuyo como lector común y apasionado de esta gran historia que se hizo patria, que esta carta está dirigida a la prima Fanny, pero también a una diosa que se llama Libertad.

La Fanny a quien está dirigida finalmente esta carta, no es solo la de carne y hueso, es una entidad inmortal como lo es la grandeza de Simón Bolívar hecha nación, hecha Patria.

“en ella iban grandes bellezas y grandes hermosuras, pero no ibas tú; porque tú flotabas en mi alma mostrada por las níveas castidades.”

 

IV.-

 

Ciertamente

Es muy doloroso admitir el complot y la traición al Padre de la Patria, ese párrafo terrible debía ser omitido, pero sin embargo, esas letras de fuego resurgen como bocanadas de un volcán: “Muero miserable, proscrito, detestado por los mismos que gozaron mis favores, víctima de un inmenso dolor; presa de infinitas amarguras”.

 

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Ciertamente  la condena a Bolívar lo era también a la causa de la Independencia Americana; esa condena persiste de muchas formas y múltiples traiciones al ideal patrio, pero igualmente se levanta y se echa andar invencible cada día cuando un pueblo se despierta.

 

***

 

Luis Alberto Angulo [Rivas]. Nació en Barinitas, estado Barinas (VEN), en 1950. Coterráneo de los poetas Enriqueta y Alfredo Arvelo Larriva. Autor de las sumas: Antología de la casa sola (Fundarte, 1982), Fusión poética (Universidad de Carabobo, 2000), La sombra de una mano (2005), Antología del decir (2013), y Coplas de la edad ligera (2021), títulos publicadas por Monte Ávila Editores, colección Altazor. Prologa la edición en vida de la Obra poética completa de Ernesto Cardenal (Editorial Patria Grande, Buenos Aires, Arg. 2008).
Premio del IV Concurso Internacional de la revista Poesía (UC), otorgado anteriormente a: Jim Seguel, Arnaldo Acosta Bello y Eli Galindo. En Valencia, ciudad donde reside desde hace más de cincuenta años, ha sido columnista de los diarios Notitarde, El Carabobeño y Ciudad Valencia, jefe de redacción de la revista Poesía (UC) y director de las revistas Zona Tórrida (UC) y Redve (Red Nacional de Escritores de Venezuela). Ha realizado selecciones poéticas de: San Juan de la Cruz, Miguel Hernández, César Vallejo, Ernesto Cardenal, Enriqueta Arvelo Larriva, Teófilo Tortolero, Gelindo Casasola, Rómulo Aranguibel, Lubio Cardozo y Ana Enriqueta Terán.

 

Ciudad Valencia