«Son puras invenciones y calumnias maliciosas que desde hace mucho tiempo se ha demostrado que carecen de fundamento», reaccionó el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, en rueda de prensa este viernes.
El portavoz de la Cancillería china insistió en que Pekín «no tiene ningún interés ni ha interferido nunca en las elecciones de Estados Unidos» e instó a Washington a contribuir al desarrollo de las relaciones bilaterales, en lugar de «usar a China como tema de campaña electoral».
Lin señaló que las afirmaciones de Trump son «una campaña de difamación malintencionada», así como que cualquier supuesto indicio o prueba que las avale es una «completa falsedad».
China llama a Estados Unidos a hacer «autocrítica»
«Por el contrario, ¿quién es el que interviene con frecuencia en los asuntos internos de otros países?, ¿quién ha llevado a cabo durante mucho tiempo una vigilancia indiscriminada de Gobiernos, empresas y ciudadanos de todo el mundo?», cuestionó el portavoz, que llamó a Estados Unidos a hacer «autocrítica».
El vocero evitó responder si las declaraciones de Trump tendrán alguna implicación en la visita que realizará el presidente chino, Xi Jinping, a Estados Unidos, planeada para finales de septiembre.
El origen de la acusación de Washington
La reacción de Beijing responde a las declaraciones que el presidente Trump realizó en la víspera en la Casa Blanca, desde donde aseguró, sin presentar documentos de respaldo o pruebas técnicas, que agentes de inteligencia chinos habrían adquirido de manera ilegal los datos de registro de más de 220 millones de ciudadanos estadounidenses.
De acuerdo con la versión del mandatario, esta supuesta filtración masiva habría influido de forma directa en los resultados de los comicios generales de 2020, en los que resultó ganador Joe Biden.
Trump afirmó que se trató de un ciberataque masivo que comprometió nombres, domicilios, números telefónicos y preferencias partidistas, asegurando que estas irregularidades fueron detectadas por agencias de seguridad en al menos 18 estados durante la campaña.
Para Trump, airear estas acusaciones no busca debilitar el sistema democrático: “No es debilitar la confianza en las elecciones, sino recobrarla, corrigiendo las vulnerabilidades muy pronto”, expresó ante los medios.
Sin embargo, analistas políticos y observadores internacionales coinciden en que la reaparición de esta narrativa, sin pruebas de apoyo, forma parte de una estrategia política con miras a las elecciones intermedias de noviembre próximo, donde el mandatario estadounidense busca consolidar su influencia sobre el electorado y movilizar a sus bases bajo un discurso de seguridad nacional y confrontación con China.
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Fuente: Xinhua
Ciudad Valencia/M.Ll













