A su arribo al gigante asiático, China, el presidente Donald Trump ya tenía claro cuál es la línea roja que no debe cruzar, para avanzar con relaciones respetuosas con China. La Embajada del gigante asiático en EEUU aseguró previamente que hay cuatro temas que «no deben cuestionarse».
El presidente Donald Trump arribó este miércoles 13 de mayo a Pekín pasadas las 7:30 de la noche (hora china) y al bajar del avión presidencial Air Force One lo recibieron autoridades de esa nación acompañadas de un numeroso grupo de jóvenes que ondeaban con vigor y canticos las banderas de ambas naciones.
Paralelamente la embajada de la República Popular China en Estados Unidos le dejaba claro que hay varios puntos que son incuestionables para esa nación: «La cuestión de Taiwán; la democracia y los derechos humanos; las trayectorias y el sistema político; el derecho al desarrollo de Chin». Así lo mencionó y difundieron en la red social X del empresario Elon Musk quien también llegó a China en la comitiva estadounidense.
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Previamente las autoridades del país asiático aclararon que «el respeto mutuo, la coexistencia pacífica y la cooperación mutuamente beneficiosa siguen siendo el camino correcto para las dos mayores economías del mundo». También dejaron claro a la Casa Blanca que «Ahora le corresponde a Washington elegir el camino adecuado».
Como datos curiosos, a Trump lo recibió en tierra el vicepresidente chino, Han Zheng. 300 jóvenes estuvieron presentes en la pista de aterrizaje junto a la banda marcial china. Donald Trump estaba notablemente cansado. Y por último pero no menos particular el presidente Donald Trump apareció en las escaleras del avión presidencial exactamente a las 8:08 minutos después de varios minutos de espera. El número ocho está considerado de buena suerte para los chinos.
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Fuente: Radio Miraflores
Ciudad Valencia/RM













