Un grupo de 26 jefes ediles de la Región Metropolitana firmaron una carta donde expresan su profunda preocupación por los efectos inmediatos del alza en los precios del combustible.

‎El encarecimiento del combustible no es un tema abstracto, impacta directamente en el costo del transporte, los alimentos, servicios básicos y en la economía familiar, aseguraron los alcaldes.

‎Señalan en la misiva que desde el primer momento expresaron la disposición de colaborar con el gobierno central en la búsqueda de soluciones, basados en el diálogo, los acuerdos y la responsabilidad compartida en momentos complejos. ‎Sin embargo, precisan, también tienen el deber de representar a sus vecinos y alzar la voz cuando las medidas no van en la dirección correcta.

‎No es comprensible, aseguran, que en un contexto de estrechez fiscal se hagan caer los costos de la crisis en las familias y comunas más vulnerables, mientras se decide disminuir impuestos al 20 por ciento de las personas de mayores recursos.

‎Tanto los gremios de camioneros, taxistas y de buses interurbanos calificaron el escenario propuesto por el presidente José Antonio Kast como muy complicado, que obligará, de una manera o de otra, a trasladar a los usuarios el aumento del combustible.

‎Mientras, el representante de los panaderos agrupados en Indupán, Ricardo Sánchez, recordó que el alza de precios afecta a toda la cadena productiva y, sin embargo, no es fácil traspasar completamente ese aumento al consumidor porque hay un límite que las personas pueden pagar.

‎En este panorama, formaciones de izquierda y progresistas se reunieron en la sede del Partido Socialista (PS) para articular una respuesta política y legislativa al Ejecutivo, lo cual incluirá la coordinación con la Central Unitaria de los Trabajadores a la mayor brevedad posible.

‎Según el vicepresidente del PS, Arturo Barrios, “este supuesto gobierno de emergencia (el de José Antonio Kast) es el que está creando una emergencia.

Largas colas de automóviles

‎Desde la noche del lunes, cuando se anunció el aumento de precios, comenzaron a formarse largas filas de automóviles en las estaciones de servicio, con el ánimo de acopiar la mayor parte de gasolina y diésel antes del jueves, cuando entrará en vigencia el alza.

‎Como se conoce, el Ejecutivo chileno decretó que la gasolina, aquí llamada bencina, subirá por litro como promedio 370 pesos (0.41 centavos de dólar) y el diésel lo hará en 580 (0.64), algo nunca visto en el país.

‎Esto significa que una carga de 20 litros de gasolina implica un gasto extra de 8,20 dólares y por una similar de diésel será de hasta 12,80.

‎Según el diputado independiente Carlos Bianchi, esta decisión es “una de las medidas más autoritarias de los últimos años” y el Ejecutivo se las arregló para saltarse la discusión en el Congreso Nacional. Anoche en varias comunas de esta capital ocurrieron cacerolazos contra el ya bautizado como bencinazo y están anunciadas más protestas para los próximos días.

 

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Fuente: La Radio del Sur

Ciudad Valencia/M.Ll