El talento de las artes visuales de Venezuela continúa abriéndose paso en los escenarios más exigentes del mundo.
En esta oportunidad, conversamos en exclusiva con el destacado creador Damocles Orsini, quien actualmente lleva su propuesta gráfica y pictórica hasta la prestigiosa Universidad de Yanshan, en China, consolidando un puente cultural de alto nivel entre ambas naciones.
A través de sus respuestas, Orsini nos adentra en los detalles de esta muestra internacional, el impacto de su obra de gran formato, su filosofía artística y los retos de proyectar el talento criollo en el mercado asiático.
Un gran paso hacia los escenarios asiáticos
¿Qué significa para un artista visual venezolano llevar su obra y su propuesta gráfica hasta un escenario tan exigente y diverso como el mercado asiático, específicamente en China?
Para mí representa un gran paso que se dio de forma progresiva. Gracias al apoyo y la oportunidad brindada por mi amigo Xin Liang —quien ha sido una pieza fundamental gestionando los espacios y moviendo todo para armar grandes exhibiciones— pude mostrar no solo una serie de pósters, sino también dos obras sumamente grandes: una que rinde homenaje a la organización 6vi, y otra que plasma una fascinante fusión entre la estética de Asia y la esencia de Venezuela.
¿Cómo ha sido la receptividad del público chino frente a tu trabajo?
Creo que lo que más ha gustado en China es precisamente la variedad de estilos. Al no limitarme a una sola línea visual, eso llamó mucho la atención del público.
Todo ese universo está encapsulado en un surrealismo con un toque asiático muy marcado, y de verdad me alegra ver que incluso a los artistas de allá les gusta lo que hago.
¿Qué has aprendido de la estética, la disciplina o la sensibilidad artística de ese país que sientas que ya está influenciando tu proceso creativo?
Por suerte, gran parte de mi centro de ideas y de mi obra ya posee una fuerte influencia de la cultura de Japón y China, la cual siempre me ha apasionado. Por eso, cuando realizo piezas con un estilo tradicional chino, se me da con naturalidad, pero siempre impregnándolas de mi toque personal. Justo esa mezcla fue lo que gustó allá, y me alegra profundamente que figuras tradicionales, como el maestro Bao Song, valoren y disfruten mi trabajo.

Identidad visual, fantasía y raíces
¿Cómo se traduce esa identidad caribeña y latinoamericana en una obra pensada para trascender fronteras geográficas y culturales?
Digamos que cuando incorporo elementos caribeños a una obra, responde más que todo a una idea específica o a un encargo puntual de un momento determinado. Por ejemplo, hace años cuando trabajaba de la mano con marcas de ropa, la temática predominante era de estilo urbano, por lo que mis piezas de esa época se rigieron bajo esa línea.
Sin embargo, mi tema principal y mi verdadero motor creativo es la fantasía, los videojuegos, el anime y los cuentos. Prácticamente solo hago lo que llega a mi mente, y casi siempre esos universos provienen de la imaginación y la cultura pop.
Autenticidad, consejos y el futuro del artista
¿Qué consejo le darías a las nuevas generaciones de creadores, ilustradores y artistas plásticos en Venezuela que sueñan con internacionalizar su trabajo pero se enfrentan a las realidades del contexto actual?
Mi consejo principal es ser auténticos en todos los aspectos, tanto como persona como artista. Si no se es auténtico, todo se siente vacío. Si a un artista le gusta solo pintar cosas sobre Alicia en el país de las maravillas, pero no es lo que está de moda o lo que las mayorías buscan, ¿qué importa? ya se abrirán oportunidades que solo quien pintaba a Alicia podría tener.
Es cuestión de dejar de seguir a otros, atreverse a tomar uno mismo las decisiones y trazar un camino propio; no siempre es fácil, pero sin duda hay que intentarlo.
Después de esta importante vitrina en China, ¿Cuáles son los próximos proyectos, metas o universos gráficos que te gustaría explorar en tu carrera?
Mi meta es ir formándome en el camino. Me he dado cuenta de que a veces los planes que uno se imagina quedan cortos frente a lo que la vida te puede dar. Simplemente hay que seguir adelante y ver qué pasa.
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Esteban Orlando Rodríguez (Caracas, 1977) | Artista visual, escultor e ilustrador.
Con trayectoria docente e institucional en la Academia Giovanni Batista Scalabrini y formación académica en las escuelas de artes plásticas Cristóbal Rojas y Arturo Michelena, ha transitado por el dibujo tradicional, el cómic, la pintura al óleo y la escultura tridimensional. Hoy en día se dedica de forma autónoma al desarrollo de su obra personal, combinando narrativa gráfica, investigación simbólica y producción artística independiente.
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