La historia no es una secuencia estática de fechas archivadas en calendarios; es una fuerza viva que dialoga de manera constante con nuestro presente. Cada 9 de septiembre nos invita a reflexionar en una encrucijada donde confluyen la memoria histórica, la labor transformadora y los vertiginosos desafíos del mundo contemporáneo.
En esta fecha, cuando el calendario marca el Día Mundial de la Agricultura, rendimos homenaje al esfuerzo milenario de quienes cultivan la tierra para alimentar a los pueblos. Sin embargo, la celebración no llega aislada: transita en medio de un escenario donde la seguridad alimentaria mundial se ve amenazada por el recrudecimiento del fenómeno de El Niño en América Latina y por las crecientes tensiones geopolíticas en Medio Oriente, las cuales amenazan con disparar nuevamente los precios globales del petróleo.

Frente a la incertidumbre del panorama internacional, la respuesta de nuestra Patria radica en el trabajo constante, la autodeterminación y la soberanía productiva. El anuncio sobre la preparación de los silos nacionales para la recepción de la cosecha del ciclo invierno 2026 demuestra que Venezuela sigue apostando con firmeza a su capacidad de autoabastecimiento.
En la tierra arada, en el grano cosechado y en el esfuerzo de campesinos e industriales, se edifica la verdadera independencia económica del país. Esta labor agrícola se complementa con el espíritu emprendedor del venezolano, quien encuentra en la innovación tecnológica y financiera la ruta para sobreponerse a las adversidades.
Cultivar el futuro implica también proteger la memoria y el arraigo popular. Recordar el legado inmortal y la maestría plástica del maestro margariteño Pedro Ángel González, a 125 años de su nacimiento, nos recuerda que el desarrollo material carece de sentido si no está sustentado en la riqueza cultural de las naciones.
Esa misma dignidad popular se refleja hoy en el sentir de Carabobo, donde la comunidad respalda con orgullo el traslado desde Montalbán (el de Carabobo) de los restos del General en Jefe Juan Estanislao Castañeda al Panteón Nacional, reivindicando a los héroes que lucharon por nuestra independencia. Asimismo, la defensa del pueblo se manifiesta en la firmeza del poder popular y los medios alternativos que articulan la comunicación soberana en nuestras comunidades con la «Ruta de la Comunicación Popular» que comanda el MIPPCI.
La reconstrucción de una sociedad no abarca únicamente el ámbito productivo o la infraestructura territorial; exige cuidar el tejido social desde sus cimientos más sensibles. En momentos donde los riesgos climáticos o los embates de la naturaleza imponen desafíos severos, la labor educativa y creadora orientada a la niñez cobra un valor fundamental. Al conmemorarse el Día Internacional para Proteger la Educación de Ataques, reafirmamos que promover espacios de lectura, escritura y contención para las niñas y niños es la garantía de sanar las heridas emocionales del presente y sembrar una ciudadanía crítica y resiliente para el mañana. Eso hacemos en el Complejo Editorial Batalla de Carabobo, la casa de Ciudad Valencia, con un plan vacacional y Ciudad Garabato.
El compromiso con el futuro requiere responsabilidad colectiva, ética y prevención. Sembrar la tierra, resguardar la historia, educar a las nuevas generaciones y defender la soberanía productiva son los pilares de una Patria que no se detiene y que construye día a día su propio destino.
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Luis Salvador Feo La Cruz | Editor de Ciudad Valencia












