El béisbol y un joven de once años: Rómulo Gallegos… Una tarde de enero de 1895, en un campo cercano a la estación principal del Ferrocarril Central, en la zona de Quebrada Honda, tuvo lugar el primer partido informal de béisbol que se jugó en Caracas.
Desde hacía un año, el béisbol se jugaba en los estados Lara y Yaracuy, así como en la región oriental de Venezuela, donde los ingleses lo habían introducido, bajo los nombres de batting–ball y rondada.
El batting–ball era casi el mismo béisbol de cuatro bases o esquinas que conocemos, en tanto la rondada era una variedad del juego que se practicaba con una pelota de goma, en un campo triangular, con un home y solo dos bases.
En ese tiempo, ninguna de las dos modalidades del juego se hizo popular entre los trabajadores venezolanos, y los ingleses introductores terminaron jugándolo exclusivamente entre ellos.
En Caracas, los inicios del juego también tuvieron que ver con los ingleses, aunque no de modo directo.

Los propietarios del Ferrocarril Central de Venezuela eran de esa nacionalidad y, cerca de la estación principal, habían construido dos canchas para uso y disfrute de ellos y de sus empleados: una de tenis y otra de cricket.
Dicha estación se hallaba en Quebrada Honda, la zona caraqueña comprendida actualmente entre la estación Colegio de Ingenieros del Metro de Caracas y el Museo de Bellas Artes.
Con frecuencia, ambas canchas se veían invadidas por aficionados a la rondada, por lo que el administrador del Ferrocarril cedió un terreno anexo, solo para la práctica de este deporte.
La referida tarde de enero de 1895 y en este terreno –al que se dio el nombre de Stand del Este–, se encontraba un grupo de jóvenes, cuando al lugar arribaron cuatro coches tirados por caballos. De ellos descendió otro grupo de jóvenes provistos de bates, guantes y pelotas.
Este segundo grupo estaba compuesto por estudiantes venezolanos que se hallaban de vacaciones en Caracas y que cursaban estudios en Estados Unidos e Inglaterra.
Entre todos los presentes, se organizaron dos equipos y, tras practicar durante un rato, se llevó a cabo el primer partido informal de béisbol en la ciudad de Caracas.
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El señor Carlos Márquez Mármol, en una crónica aparecida en el diario El Universal, en septiembre de 1965, y de la cual hemos extraído todos los datos anteriores, no consignó el resultado de dicho partido informal, pero sí aportó un dato curioso.
Entre el grupo de jóvenes que esa tarde dieron la bienvenida al béisbol en Caracas, se hallaba nada menos que Rómulo Gallegos.
Entonces era un joven de apenas once años que no tenía idea del lugar que ocuparía en la historia del país, como su más célebre escritor y, cincuenta años después de ese partido de béisbol, como el primer presidente democrático de Venezuela en el siglo XX.
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Armando José Sequera es un escritor y periodista venezolano. Autor de 93 libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido 23 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012).
Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una soga, La vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños Teresa, Mi mamá es más bonita que la tuya, Evitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.
«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».
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