El viento solar… Durante el primer cuarto del siglo XX se comprobó que las erupciones en la superficie del Sol son frecuentes, especialmente donde hay manchas solares que están creciendo.
Hasta ese momento se creía que dichas erupciones se debían a la caída de meteoritos en el Sol, pero diversos estudios permitieron establecer que se trataba de otra cosa.
Más que erupciones como las de nuestros volcanes, se trata de rapidísimas explosiones de hidrógeno caliente. De vez en cuando, tales explosiones ocurren justo en el centro del disco solar y, pese a la gigantesca gravedad del Sol, el hidrógeno caliente sale despedido hacia el espacio, en dirección a los planetas.
Como el Sol está rodeado por una gran nube de núcleos de hidrógeno –que son protones simples–, y otros núcleos de elementos más complejos, cuando sobreviene una erupción solar dicha nube se alimenta con el hidrógeno caliente que asciende desde el centro de la estrella. Entonces, el excedente de protones es arrojado hacia afuera.

A esta parte de la nube que es arrojada lejos del Sol el físico estadounidense Eugene N. Parker dio, en 1958, el nombre de viento solar.
La mayoría de los protones integrantes del viento solar que llegan a la Tierra –entre 24 y 36 horas después de la erupción– se quedan bordeando el planeta, y aquellos que logran superar nuestra atmósfera generan tormentas magnéticas.
Hasta el siglo XX, este fenómeno no afectaba mucho nuestra vida cotidiana, ya que solo volvía locas a las brújulas y hacía que brillaran las auroras polares.
Pero, tras la invención del radar, el sonar y los medios radioeléctricos de comunicación –radio, televisión e Internet–, así como del desarrollo de los equipos electrónicos, las tormentas magnéticas se tornaron importantes.
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Ello se debe a que dañan los satélites y los transformadores eléctricos, entre otros objetos, afectando las comunicaciones en general. Cada cierto tiempo, una de estas erupciones se transforma en amenaza para las transmisiones vía satélite de eventos deportivos. Es debido a ellas que se muestran esas odiosas notificaciones que alertan sobre las más que probables interrupciones de partidos, especialmente, cuando están en sus momentos decisivos.
El viento solar es también el responsable de que los cometas exhiban una cola, ya que barre hacia afuera la nube de vapor y polvo que rodea al núcleo de los cometas, estirándolas hacia el espacio como radiantes cabelleras.
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Armando José Sequera es un escritor y periodista venezolano. Autor de 93 libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido 23 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012).
Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una soga, La vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños Teresa, Mi mamá es más bonita que la tuya, Evitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.
«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».
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