El ser humano está frente a la naturaleza, que es en sí misma un paisaje. Lo ve desde su visión cosmogónica con la sapiencia que le ha otorgado la vida. Lo escruta, lo aprecia, lo ausculta, lo venera y lo sacraliza; pero también podría parecer lo contrario.
La naturaleza es el espacio donde coexiste el ser humano, es el piso y el techo de su vida, el horizonte y el límite. El paisaje está ahí, ante la mirada de todos. Podría decirse que el hombre jamás ha estado solo, porque a su alrededor vibra la naturaleza, expuesta como un cuadro pintado por Dios.
La visión que tiene el hombre del mundo es de “progreso”. Es un estigma que lleva grabado desde siempre. Pero el llamado “progreso” podría ser la otra cara de la moneda, donde confabulan los intereses de los que manejan el poder desde una visión egoísta.

La lucha de clases, el flujo de los medios de producción y sus alternativas, el capitalismo irracional, podrían estar acabando con el planeta y no nos damos cuenta.
Caminamos por los centros poblados del planeta donde la tecnología ha tejido su maraña de innovaciones, donde la ingeniería civil y la ingeniería mecánica han creado su emporio de sutiles mecanismos de poder, sus estrambóticos edificios, sus hermosas avenidas, y no nos acordamos de que, antes de ello, esos espacios eran inmensas llanuras, cordilleras pobladas de los más variados animales, que lamentablemente podrían extinguirse; de bosques tupidos, de árboles tropicales con frutas que ya no están en el mercado.
LEE TAMBIÉN: “Agua y poesía, déjalas correr”
El consumismo de la sociedad de finales del siglo XX y principios del presente siglo deciden el futuro incierto de la humanidad. El ser humano y el paisaje, podrían ser solo el recuerdo de un tiempo ido en la memoria de las nuevas generaciones. Nuestro planeta, albergue del mejor paisaje de todos los tiempos, el paisaje natural, podría desaparecer en cualquier momento con sólo oprimir un botón, que desencadenaría una guerra nuclear.
Estamos a las puertas de la mayor decadencia del ser humano y eso tendría un costo impagable para la humanidad.
***

BEATRIZ RONDÓN (Caracas, 1978) es Profesora de Lengua y Literatura. Poeta y narradora.
Facilitadora en la Escuela de Formación Hugo Chávez Frías y de talleres literarios por la Casa de las Letras Andrés Bello en las Bienales Orlando Araujo y Ramón Palomares con el taller Leer en otra clave. Su obra ha sido publicada en antologías y ediciones peruanas, mexicanas y traducida al árabe por la embajada Siria en la antología de poetas venezolanos. Zaranda (aún inédito) reúne una antología de micro relatos. Columnista en El Correo del Orinoco y el Cuatro F.
Ciudad Valencia













