El pasado 24 de junio, un doble terremoto sacudió a Venezuela, dejando a su paso temor entre la población y, sobre todo, una gran cantidad de edificaciones con grietas visibles.

En momentos como este, el desconocimiento suele ser el peor enemigo, ya que alimenta el pánico colectivo. Sin embargo, ver una pared agrietada no significa necesariamente que el techo se vaya a caer.

Para llevar tranquilidad a la población y ofrecer herramientas prácticas de evaluación, el ingeniero civil Esteban Tenreiro, profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) ofreció, a través de sus redes sociales, una clase instructiva desde el interior de un apartamento afectado. A continuación, desglosamos sus explicaciones para que entiendas el nivel de daños de una vivienda tras un sismo.

 

Ingeniero Civil Esteban Tenreiro, profesor de la UCV.

Arquitectura vs. estructura: Ahí la resistencia

Lo primero que se debe entender, según explica Tenreiro es que un edificio se compone de dos sistemas principales que conviven, pero cumplen funciones totalmente distintas: la estructura, conformada por las columnas y las vigas, que es lo que realmente lo sostiene y mantiene en pie; y por el otro lado, está la arquitectura, que no es más que las paredes de bloques, el friso, los acabados y la albañilería en general.

Tras un fuerte sismo, es completamente normal que esa arquitectura sufra daños severos. Según señala el profesor, en estructuras altas (como un edificio de 15 pisos), el primer tercio de la edificación —es decir, los primeros cinco pisos— es el que mayormente se deforma. Por lo tanto, los apartamentos de los pisos bajos mostrarían paredes más afectadas, destruidas o con grandes grietas.

No obstante, el experto asegura que aun cuando la arquitectura y las paredes estén destruidas no implica que la estructura esté comprometida.

 

Ver una pared agrietada no significa necesariamente que el techo se vaya a caer.

 

Entonces ¿Cómo saber si hay daño estructural real?

Para evaluar cada vivienda sin caer en falsas alarmas, Tenreiro recomienda realizar una inspección visual enfocada en los siguientes puntos clave:

  • Inspección de columnas. Estas suelen estar revestidas o forradas de materiales rígidos (como el friso). Si la estructura se hubiese deformado peligrosamente, ese material rígido habría estallado por la presión.
  • Quitar el friso. Si ves una grieta que parece atravesar una columna, no entres en pánico. Usa una herramienta para remover el friso superficial en esa zona. Si al quitarlo notas que el concreto interno está sólido, no hay daño estructural. La edificación sigue siendo segura.
  • Buscar acero expuesto. El verdadero daño estructural se expresa visualmente cuando la columna estalla, dejando la cabilla (el acero de refuerzo) salida hacia afuera. Si no ves cabillas expuestas o dobladas, no hay peligro de colapso.
  • Verificar las vigas. Muchas veces verás grietas alarmantes cerca del techo. Antes de asustarte, fíjate si la grieta está en la viga o en la pared de bloques que colinda con ella. Si la viga de concreto está intacta y lo que se agrietó fue la pared del lado, la estructura está completamente sana.

 

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Plan de acción: ¿Qué hacer?

A decir del ingeniero, si el edificio tiene bases sanas, pero la albañilería está deteriorada, el siguiente paso es mitigar riesgos secundarios. Para ello, sugiere las siguientes instrucciones:

  • Tumba lo que se vea flojo. Todas las partes de las paredes, frisos o mampostería —tanto internas como en la fachada externa— que hayan quedado flojas o agrietadas, deben ser tumbadas intencionalmente. Esto evita que caigan por gravedad y lesionen a alguien.
  • Trabaja de arriba hacia abajo. La recomendación es empezar las labores de demolición controlada y limpieza desde los pisos superiores (por ejemplo, el piso 15 o 9) e ir bajando progresivamente hasta la planta baja. De esta manera, el material que se desprenda de arriba no dañará los arreglos o zonas ya aseguradas en los pisos inferiores.

Ante eventos sísmicos, la ingeniería demuestra que la flexibilidad y resistencia de las estructuras venezolanas están diseñadas para proteger vidas. Multiplicar esta información entre tus vecinos ayudará a que las personas recuperen la tranquilidad.

Finalmente, es recomendable que los espacios sean evaluados con criterio por un experto, antes de comenzar las reparaciones. Esto evitará daños mayores y gastos innecesarios.

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Ciudad Valencia/Mónica Llovera

Foto: Skaila Vargas/Instagram