La solidaridad es indispensable, pero, en una emergencia de esta magnitud, ayudar no siempre significa llegar directamente al sitio afectado.
Cuando ocurre un terremoto, es completamente natural que muchas personas quieran acercarse, llevar agua, alimentos, cobijas o sumarse como voluntarias.
Los protocolos internacionales de búsqueda, rescate y atención humanitaria son claros: las zonas de impacto deben mantenerse bajo control operativo. No se trata de impedir la ayuda, sino de hacer que esa ayuda realmente sirva y no complique las labores de rescate.
La solidaridad es ayudar de manera organizada
La zona de desastre debe quedar libre para los equipos de emergencia
Después de un terremoto, cada minuto puede marcar la diferencia.
Bomberos, Protección Civil, rescatistas especializados, cuerpos de seguridad, personal médico, ambulancias, unidades caninas y maquinaria pesada necesitan entrar y salir sin obstáculos.
- Una calle congestionada puede retrasar una ambulancia o el traslado de una persona herida
- Un vehículo particular mal estacionado puede impedir el paso de maquinaria o camiones con equipos de rescate.
- Una aglomeración alrededor de una estructura afectada puede dificultar una evacuación urgente.
- Personas sin entrenamiento pueden exponerse a réplicas, desprendimientos, cables energizados, fugas de gas o nuevos colapsos.
Por eso, cuando las autoridades restringen el acceso a personas sin funciones asignadas, no están rechazando la solidaridad. Están protegiendo vidas y permitiendo que los equipos hagan su trabajo.
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El rescate necesita orden, silencio y coordinación
En una operación bajo escombros, los rescatistas pueden depender de señales mínimas para encontrar a una persona atrapada: un grito, un golpe, un movimiento o un llamado de auxilio.
- El ruido de motos, motores, conversaciones o multitudes puede interferir con la búsqueda.
- Los perros de rescate y los equipos especializados requieren un entorno controlado.
- Cada persona dentro del perímetro debe tener una función específica y saber cómo actuar ante una emergencia secundaria.
- La improvisación puede poner en riesgo tanto a los afectados como a quienes intentan ayudar.
En estos momentos, una zona ordenada puede salvar más vidas que una zona llena de buena voluntad sin coordinación.
Los insumos deben llegar por canales organizados
Llevar alimentos, agua, ropa o medicamentos directamente a una zona afectada puede parecer una ayuda inmediata, pero muchas veces crea nuevos problemas logísticos.
Los insumos deben ser recibidos, clasificados, almacenados, registrados y distribuidos según las necesidades reales de cada comunidad.
Para eso están habilitados varios centros oficiales de acopio en Caracas, entre ellos:
- Centro de Convenciones Parque Bolívar, en La Carlota.
- Almacenadora Caracas, en Catia.
- Otros puntos oficiales que sean anunciados por las autoridades competentes.
Estos espacios permiten que la ayuda llegue de forma organizada a refugios, comunidades afectadas, familias vulnerables, hospitales y zonas que realmente lo requieren.
La recomendación es clara: no llevar insumos directamente al área de rescate. Lo más útil es entregarlos en los centros de acopio oficiales.
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Voluntariado organizado
También hay muchas personas dispuestas a colaborar de forma directa. Esa disposición es valiosa, pero debe canalizarse correctamente.
Para el registro de voluntarios está dispuesto el Poliedro de Caracas, donde las personas pueden incorporarse de manera organizada y ser asignadas según sus capacidades y las necesidades de la emergencia.
- Allí se puede registrar a quienes quieran apoyar.
- Se pueden identificar conocimientos técnicos, médicos, logísticos o comunitarios.
- Se pueden asignar tareas seguras y necesarias.
- Se evita que voluntarios espontáneos se acumulen en calles o zonas de riesgo.
No todo voluntariado implica entrar a un área de escombros.
Hay labores fundamentales en clasificación de donaciones, preparación de alimentos, inventarios, atención en refugios, orientación a familias, empaquetado de kits y apoyo logístico.
Restringir el acceso también es proteger a la población
Los cuerpos de seguridad del Estado tienen la responsabilidad de mantener los perímetros bajo control.
- Evitan que más personas resulten lesionadas.
- Mantienen libres las rutas para ambulancias y equipos de rescate.
- Reducen el riesgo de saqueos, confusión o personas haciéndose pasar por funcionarios.
- Permiten identificar quién está autorizado a ingresar.
- Garantizan que la atención se concentre primero en las personas más afectadas.
En una catástrofe, la solidaridad más efectiva no es la que se acumula en la calle sin coordinación. Es la que respeta los perímetros, entrega insumos en los centros habilitados y se registra para colaborar donde realmente hace falta.
Ayudar también es dejar trabajar a quienes están rescatando vidas.
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Fuente: MazoDando
Ciudad Valencia/MG
Foto: Cortesia AFP










