Recientemente, Italia y el Reino Unido han confirmado de forma oficial que no lograrán alcanzar el gasto militar exigido por Trump, el cual pretendía elevar de forma drástica la inversión en defensa hasta un ambicioso 5% del Producto Interior Bruto (PIB).
La presión sobre las defensas europeas continúa aumentando, pero varios aliados clave de la OTAN han comenzado a trazar una firme línea roja.
Esta meta, debatida intensamente desde la cumbre de la Alianza Atlántica de 2025 en La Haya, encuentra ahora una resistencia presupuestaria generalizada en el Viejo Continente.
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La resistencia europea ante el gasto militar exigido por Trump
Originalmente, el Gobierno de España, presidido por Pedro Sánchez, fue el único que se negó en rotundo a comprometerse con la cifra del 5%, argumentando que se podían lograr las mismas capacidades militares optimizando los recursos y gastando mucho menos. Sin embargo, el panorama geopolítico en 2026 ha cambiado drásticamente.
El Reino Unido, que actualmente destina un 2,6% de su PIB a las fuerzas armadas, ha asumido abiertamente que en esta legislatura solo podrá llegar al 3%, careciendo de una hoja de ruta clara para el objetivo fijado por la alianza. Esta falta de financiación provocó la reciente dimisión del ministro de Defensa británico, John Healey, quien criticó los estrictos límites de gasto impuestos por el Tesoro de su propio país.
Por su parte, el ministro de Defensa de Italia, Guido Crosetto, respaldó las advertencias británicas, admitiendo que su nación enfrenta problemas de inversión similares y que el gran rearme de Europa es un desafío financiero difícil de sostener.
Más aliados cuestionan las metas de la OTAN
La división interna no se limita a las grandes potencias. Países como Eslovenia, Hungría y la República Checa tampoco muestran intenciones de superar la barrera del 2%. De hecho, Eslovenia ha recibido cartas de exigencia de la propia organización debido a que su gasto real ronda el 1,6%, tras detectarse que incluía proyectos ajenos a la definición de defensa básica.
A pesar de las insistentes presiones del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, la realidad macroeconómica de los aliados parece imponerse frente al gasto militar exigido por Trump, reconfigurando el debate sobre la seguridad colectiva europea.
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Fuente: Telesur
Ciudad Valencia/ER/DG
Foto: Telesur













