La controvertida gestión del gobierno de Donald Trump está generando una creciente ola de rechazo entre los turistas internacionales, quienes manifiestan su preocupación por no sentirse bienvenidos ni seguros en Estados Unidos (EEUU).

De acuerdo con el medio El Clarín, la imposición de fuertes aranceles a socios comerciales históricos, las amenazas constantes a aliados tradicionales y la posibilidad de una nueva prohibición de viaje que afectaría a ciudadanos de hasta 43 países, incluyendo Bielorrusia, Camboya y Santa Lucía, están llevando a turistas de todo el mundo a cancelar o reconsiderar sus planes de visitar el país norteamericano.

Un número cada vez mayor de potenciales visitantes expresa su inquietud ante un clima que perciben como hostil y la reticencia a apoyar la economía de una nación acusada por algunos funcionarios extranjeros de librar guerras comerciales y desestabilizar a sus aliados. «Tantos estadounidenses quieren huir del ambiente tenso y tóxico que reina en su país. ¿Por qué querría alguien ir de visita, especialmente ahora, con todas las detenciones arbitrarias en migración?», cuestiona Mallory Henderson, una consultora de marketing de 53 años residente en Londres, quien canceló su habitual viaje de Semana Santa a Boston para visitar a su familia. «Es un momento muy hostil y aterrador, y francamente, hay muchos otros lugares acogedores y agradables a los que puedo ir para reunirme con mi familia», añade.

Este declive en el interés turístico llega en un momento delicado para el sector estadounidense, que aún luchaba por recuperarse de los efectos de la pandemia, exacerbados por la fortaleza del dólar y los prolongados tiempos de espera para la obtención de visas. Las expectativas de alcanzar los niveles de visitantes internacionales de 2019 se veían lejanas, y la recuperación total del gasto turístico extranjero no se preveía hasta 2026, según datos de la Asociación de Viajes de EEUU. Sin embargo, expertos del sector advierten que estas proyecciones podrían volverse aún más difíciles de alcanzar bajo el actual panorama político.

La empresa de investigación Tourism Economics había anticipado un crecimiento del 9 por ciento en los viajes a Estados Unidos para este año. No obstante, en una revisión de febrero, ajustaron drásticamente sus pronósticos, anticipando una disminución del 5,1 por ciento en los viajes entrantes y un descenso del 0,8 por ciento en la demanda hotelera para 2025, lo que se traduce en una pérdida estimada de 18.000 millones de dólares en gastos. Una parte significativa de esta caída se atribuye al boicot de los viajeros canadienses, cuyo cruce fronterizo en automóvil se desplomó un 24 por ciento en febrero tras el anuncio de aranceles por parte del presidente Trump.

La incertidumbre generada está impactando directamente a las aerolíneas, con compañías como Delta Air Lines y American Airlines recortando sus previsiones financieras para los primeros meses del año, citando la debilidad del gasto en viajes. Scott Kirby, director ejecutivo de United Airlines, reveló que la aerolínea ha reducido la frecuencia de numerosas rutas a Canadá debido a una «gran caída del tráfico canadiense» hacia Estados Unidos.

Adam Sacks, presidente de Tourism Economics, advierte que «se prevé que el cambio negativo en el sentimiento se mantenga debido a una mezcla cambiante de factores del gobierno de Trump, como las fricciones geopolíticas en torno a las políticas comerciales y de seguridad nacional, la retórica incendiaria y las posturas de confrontación». Añade que «también se espera que las políticas de seguridad fronteriza e inmigración de gran visibilidad y las medidas de ejecución desalienten las visitas».

La creciente incertidumbre en las fronteras estadounidenses ha llevado a países como Reino Unido, Alemania y Canadá a actualizar sus advertencias de viaje a Estados Unidos, enfatizando que la exención de visa no garantiza la entrada y que los visitantes sospechosos de infringir las normas podrían ser detenidos o arrestados. Estas advertencias se producen tras una serie de incidentes en los que turistas extranjeros e incluso residentes permanentes fueron detenidos en los puntos de entrada. Recientemente, autoridades francesas denunciaron la negación de entrada a un científico francés cuyo teléfono contenía opiniones personales sobre las políticas del gobierno de Trump, aunque las autoridades estadounidenses negaron que sus «creencias políticas» fueran el motivo.

Si bien los operadores turísticos europeos aún no reportan cancelaciones masivas como las observadas en Canadá, un número creciente de viajeros está reconsiderando sus planes para la primavera y el verano. Eric Dresin, secretario general de las Asociaciones Europeas de Agencias de Viajes y Turoperadores, anticipa «tiempos turbulentos», especialmente si más países se ven afectados por los cambios en las políticas estadounidenses. Las llegadas a Estados Unidos desde Europa occidental experimentaron una caída del uno por ciento en febrero, contrastando con el aumento del 14 por ciento registrado en el mismo período del año anterior, según datos preliminares de la Oficina Nacional de Viajes y Turismo estadounidense.

Christoph Bartel, un ciudadano alemán residente en Noruega, canceló su planeado viaje de verano a Arizona en respuesta al despido de empleados de parques nacionales y la revocación de normativas ambientales por parte del gobierno de Trump. «No me parece bien apoyar la economía estadounidense cuando el presidente está causando tanto sabotaje», afirma Bartel, quien optará por viajar a Canadá o México en su lugar.

Después de Canadá y México, el Reino Unido es la principal fuente de visitantes a Estados Unidos, con casi cuatro millones el año pasado. Las agencias de viajes británicas perciben una división entre los viajeros frecuentes que no se dejan disuadir por el clima político y aquellos que buscan destinos alternativos. Alan Wilson, director gerente de Bon Voyage Travel & Tours, señala que, además de la fortaleza del dólar, el aumento de los precios de los hoteles y la cultura de las elevadas propinas son factores disuasorios para muchos visitantes británicos, quienes prefieren pagar por adelantado. Su empresa ha registrado una disminución del 5 por ciento en las reservas para Estados Unidos este año.

La crisis está impactando especialmente a las pequeñas empresas de viajes en destinos clave como Nueva York, Florida y California, que esperaban un repunte en 2025. Luke Miller, propietario de Real New York Tours, lamenta la cancelación masiva de viajes, principalmente por parte de turistas canadienses tras el anuncio de los aranceles. «Veinte autobuses llenos de personas mayores me acaban de cancelar los viajes que tenían programados. Son miles de dólares de pérdidas para mi pequeño negocio», explica Miller, quien también enfrenta la falta de reservas de europeos para el verano.

Destinos importantes como Nueva York y California están intensificando sus campañas de marketing para asegurar a los turistas internacionales que son bienvenidos. Visit California, la agencia de turismo del estado, revisó a la baja sus previsiones de gasto turístico para 2025, mientras que Nueva York destaca la posibilidad de visitar la ciudad con un presupuesto ajustado y promociona experiencias fuera de Manhattan. Sin embargo, la incertidumbre persiste entre los operadores turísticos más pequeños, quienes temen por su supervivencia si la tendencia a la baja en las reservas no se revierte pronto.

Ciudad Valencia / Venezuela News