La expansión de la inteligencia artificial a escala global ha encontrado en Sudamérica un terreno fértil de inversiones, pero también un foco de profundos debates geopolíticos.
En un artículo publicado por el diario alemán Tagesspiegel, titulado “‘Podríamos convertirnos en un laboratorio de pruebas’: Las empresas de IA amplían su poder en Sudamérica con nuevos centros de datos y software de vigilancia”, se analiza cómo corporaciones como OpenAI, Amazon Web Services (AWS) y Palantir están intensificando su presencia en la región bajo distintas dinámicas gubernamentales.
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Inversiones masivas y ventajas geográficas
Las grandes empresas tecnológicas apuntan a la región motivadas por la necesidad de infraestructuras energéticas económicas y fiables. Regiones como la Patagonia (en el sur de Chile y Argentina) ofrecen vastas extensiones de terreno sin urbanizar, además de un alto potencial de energía solar y eólica.
Mientras en la Unión Europea rigen normativas estrictas de control digital como la Ley de Servicios Digitales, diversos gobiernos latinoamericanos han optado por flexibilizar regulaciones y adecuar sus legislaciones para atraer capitales extranjeros en materia tecnológica.
Casos como el de Argentina —bajo la administración de Javier Milei— muestran una apertura orientada a la llegada masiva de infraestructura y la cercanía con figuras del sector tecnológico global.
El rol de Palantir y la sombra del «laboratorio de pruebas»
Más allá de los centros de datos, el informe destaca la incursión de empresas especializadas en análisis de datos y seguridad como Palantir, fundada por Peter Thiel. Su software de vigilancia ya se implementa en zonas estratégicas de países como Ecuador.
Especialistas en seguridad, como Carla Álvarez, advierten sobre los peligros de esta penetración tecnológica sin contrapesos locales:
«No se trata tanto de infraestructura como de aplicación directa. En este sentido, se podría considerar a Ecuador como una especie de laboratorio de pruebas. […] Nos volvemos dependientes de proveedores como Palantir sin contar con las capacidades propias necesarias —ni desarrollarlas— para asumir sus servicios por nuestra cuenta en el futuro», señala Álvarez, cuestionando las concesiones estatales a cambio de estas colaboraciones.
Asimismo, la presencia de magnates tecnológicos en el Cono Sur se ha traducido en movimientos de capital inmobiliario e intenciones de inversión en sectores estratégicos como la minería, argumentando desde posturas ideológicas que los mercados occidentales tradicionales enfrentan un agotamiento institucional.
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Modelos contrapuestos: Soberanía VS. Dependencia
Frente a la desregulación y la subcontratación de sistemas de seguridad en algunos países, otras naciones de la región optan por modelos de desarrollo autónomo.
Es el caso de Brasil, el país con mayor cantidad de centros de datos en Sudamérica, cuya estrategia actual —impulsada por la administración de Luiz Inácio Lula da Silva— contempla una inversión estatal de cuatro mil millones de dólares destinada a proyectos soberanos de inteligencia artificial, buscando equilibrar la balanza frente al dominio corporativo transnacional y resguardar la autonomía tecnológica de la región.
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Ciudad Valencia / ER /MG
Foto: Archivo
Fuente: DW











