Le comenté esta madrugada a mi amigo Federico Ruiz Tirado si él sabía que la CIA tenía nuevo nombre. Me dijo que lo agarré fuera de base, pues la inquietante pregunta lo apartó de súbito de una vigilia deslumbrante sobre su abuela materna, Gertrudis Villafañe, quien supo de un José Gregorio sobrenatural cuando vivía hace medio siglo en un cerro de La Silsa, un barrio de Catia, con su hijo mayor Manuel Tirado.
Le dije a Pedro: «La verdad es que no lo sé, ni me interesa mucho, porque esa Agencia sigue siendo la misma CIA de siempre. Sus siglas las tengo labradas en mi memoria como las del Sifa, la Digepol, la Disip, la PTJ: es la misma Central, no tiene un agente que la represente como el 007 al M16 de su majestad».
Pero sí sé que sus afiliados y miembros son más bien periodistas, muchos de ellos hijos de antiguos comunistas y guerrilleros, sacerdotes que participaron en el golpe del 11-A del 2002, columnistas de El Nacional, asesores inmobiliarios, escritores en el «exilio», narcos, peluqueras y peluqueros, sindicalistas y exdirigentes obreros, chicheros de esquina, locutores, guionistas y actores de televisión.
DE LOS MISMOS AUTORES: ¿UN MILLÓN DE MUERTOS?
Compañía anónima
Es entonces cuando entendemos por qué le dicen la compañía (como a la del Santo Sepulcro o la Compañía Anónima (como apellidaba Olavarría a Carlos Andrés, C. A. Pérez); la compañía de defensores del Premio Nobel de la Paz, de la reforestación de la Amazonia, del Santo Niño de la Cuchilla y la del Tucán de San Bernardino).
Los rostros y un reloj
La Agencia de Seguridad Nacional (en inglés: National Security Agency o, por sus siglas, NSA), es una agencia de inteligencia a nivel nacional del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, bajo la autoridad de su Director. La NSA se encarga del seguimiento, recopilación y procesamiento global de la información y datos para fines de inteligencia y contrainteligencia nacionales y extranjeros, y está especializada en una disciplina conocida como inteligencia de señales (SIGINT).
También tiene la tarea de proteger las redes de comunicaciones y los sistemas de información de Estados Unidos (lo dice Google, ¡Naguará!)
¿Una red de anonimato?

Aquí en Venezuela, el típico agente era el noruego Tor Halvorsen, que en su foto de Wikipedia muestra con orgullo el reloj que recibió como obsequio a su jubilación de la compañía. La primera vez que lo mostró en público fue en una entrevista en CNN.
Su trayectoria muestra los múltiples rostros de la agencia: joven dandy en los clubes de Caracas, empresario inmobiliario; Dividendo Voluntario para la Comunidad, una de las primeras ONG de Venezuela, y hasta presidente de la CANTV, que tenía el monopolio de las comunicaciones.
También se destacó como ejecutor de sobres bombas y hasta por agente financiero que tuvo que ver con las cuentas de la familia Pérez-Matos: cinco cuentas con firmas mancomunadas en el Citibank y el Republic National Bank, ambos de Nueva York.
Este ciudadano Tor Halvorsen cometió acciones terroristas para que determinados valores de la Bolsa de Caracas y del exterior fluctuaran en su cotizaciones. Debió ser un prófugo de la Justicia desde los tiempos de la IV República.
El gato noruego-venezolano

Se sabe que en la noche los gatos son pardos sin nacionalidad. También es costumbre que hijo de gato caza ratón, y la CIA se hereda. Thor Halvorsen junior empezó como jefe de orquesta en una ONG de aquí y de allá: en Venezuela y en la Noruega del “Nobel de la Guerra”.
Como dijo un personaje de Tancredi: «Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie». El gatopardismo como método…
Siglas que dicen lo mismo
Pero regresemos al inicio. Hay que diferenciar entre CIA y NSA. La CIA es (la compañía anónima), o la Compañía, con mayúscula: como decir «La Quinta) de Beethoven; «La Federación», para nombrar Fedecámaras; «El Colegio», para referirse al lugar donde se reúnen los psicoanalistas; «El Club», para decir el campo donde juegan golf los señores amigos de la Agencia.
¿Quién es de la CIA?
Ruiz Guevara decía que tuvo un conocido adeco, próspero ganadero y latifundista, que fue hasta coleador. Después que salió de una de sus últimas prisiones en Barquisimeto, José Esteban contó que el tipo se suicidó delante de su hijo mayor porque descubrió que el joven quería estudiar ingeniería civil para, por esa vía, concursar para pertenecer a la CIA como informante de una cadena de pequeñas empresas petroleras que le ofrecieron el cargo. Un espantoso amor se lo impidió y la aspiración de ser agente, de cobrar en dólares, todo, se desplomó ante él mediante un tiro en la sien derecha.
Por eso, y por muchas cosas más, la compañía es anónima. Cuando dicen que alguien es de la CIA, por X o Y razones, entonces resulta que no es. Por ejemplo, CAP no era de la CIA, eso siempre fue una falacia…
A través de las acciones de Halvorsen o de sus hijas, la Agencia quedó desinflada, cuando ellas donaron su archivo personal al FBI.
Otro que tenía fama y rango, y lo decían mucho, era Rafael Poleo; pero el tipo no es de la Compañía. En cambio, de la hija no lo dicen, lo que podría querer decir que tal vez lo sea.
Cuántas veces no se dijo que Petkoff fue un agente (pero su fuga a lo James Bond, lo desmintió: Teodoro fue un converso, quien finalmente se rebuscó en Cordiplán). De Figuera (PCV) no lo dicen, aunque lo insinúan más allá de los pasillos de la AN. Tal vez sea, tal vez no (¡Dios lo cuide!).
¡Adivina, adivinador!
Para Roger Capella, casi toda la dirigencia de la llamada ultra izquierda latinoamericana está conectada con la CIA.
¿Recuerdan al señor que jugaba con carritos en TV durante el paro petrolero y dirigía “Gente del Petróleo”?…, ese tipo es de la CIA. Y el artista Orlando Urdaneta, con su actuación estelar entre generales el día del golpe de abril: ese también es de la CIA.
A veces es cosa de adivinanzas esto de saber quién pertenece a la compañía (anónima).
Hay gente de la CIA que no lo sabe, sino hasta que el vecino echa para afuera un antiguo cuento extramarital: entonces se hace sospechoso.
Trump y la guerra psicológica
Hay que resaltar que en estos días la CIA hará de quinta columna en los frentes de la guerra hibrida.
Definir qué es un quinta-columna tampoco es fácil. Se puede oler. Un quinta-columna a veces no deja huellas hasta que lo descubren por causas ajenas a la política, o le encuentran un viejo libro sobre la «Historia de la Ideología Liberal», revuelto entre revistas pornográficas y una agenda de antiguos compañeros del partido contrario al que perteneció.
Los léxicos
Los hombres y los nombres de la CIA se olvidan rápido. ¿Qué es topo, qué es un «tanque de pensamiento»?. Sabremos, tarde o temprano, que son términos mínimos del léxico de la CIA. Un ejemplo: Hubert H. Humphrey School of Public Affairs: La Escuela de Asuntos Públicos de la Universidad de Minnesota cuenta con un “tanque de pensamiento” que se enfoca en temas de política pública y social. ¿De la Agencia, de la Compañía?
¿Quién recuerda ya al Negro Charles?
Lo que sí parece cierto es que la CIA es más demócrata que republicana. Después de que mataron a Kennedy, controlar la Agencia debió ser prioridad para los demócratas. Por permitir el atentado que casi le vuela la oreja a Trump, es probable que la CIA la controlara Clinton y su bruja, nos dice un intelectual estudioso del tema.
El Negro Charles fue el director del Sebin que quería secuestrar a Maduro y extraerlo en helicóptero. Que no se olvide. Y Rodríguez Torres ese es otro, tiene cara porque lo sacaron de la cárcel. Igual que Simonovis.
Nadie dudó —otro ejemplo— de que Alfredo Peña fue un típico comunista de la CIA. Por eso le fue tan fácil entrevistar a presidentes latinoamericanos y ser secretario de la presidencia de Chávez. Típico agente de la CIA cultural, como Halvorsen o Barrera Tyszka, columnista del NYT y antes de El Nacional, y luego acomodado en Europa.
Miguel Henríquez Otero debe ser el agente más retrasado de la Agencia, pero está en la nómina de la compañía anónima sacando periódicos en España.
Este crucigrama, o mapa del recorrido de “la Agencia” en Venezuela, puede divertir a muchos, pero no deja de ser una advertencia que debe ser vista con ojo clínico, sobre todo después del anuncio de Trump sobre las operaciones encubiertas que hará “la Compañía” en Venezuela con el objetivo del cambio de régimen y asesinatos selectivos, entre otras atrocidades…
***

Federico Ruiz Tirado (Barinas, 1955): Escritor, poeta, diplomático. Miembro Fundador de la Red de Escritores Socialistas de Venezuela. Autor de Un puñado de pájaros contra la gran costumbre (antología sobre el 4F), Un día para siempre, La Patria está en otra parte (MPPCULTURA, PDVSA) y del poemario Víspera (El perro y la rana).
***

Pedro Téllez (Valencia, 1966): Psiquiatra y escritor. Egresado de la Escuela de Medicina de la Universidad de Carabobo, donde también cursó las Maestrías de Historia de Venezuela y Literatura Venezolana. Ha sido profesor de estética en la Escuela de Arte «Arturo Michelena» y coordinador del Postgrado de Salud Mental en el Hospital Psiquiátrico de Bárbula.
Ha formado parte del comité de redacción de las revistas Poesía y La tuna de oro. Entre sus libros se encuentran: Añadir comento (1997), Fichas y remates (1998), Tela de araña (1999), La última cena del ensayo (2005), Un naipe en el camino de El Dorado (2007), Elogio en cursiva del libro de bolsillo (2007), Valencia sulaco (2019).
Ciudad Valencia / RN










