El cine y las artes no tienen edad, y el 4to Festival de Cine Independiente Valencia 2026 lo demostró al abrir un espacio dedicado especialmente a la infancia y la juventud.
En Ciudad Garabato tuvimos la oportunidad de estar presentes y ser testigos de cómo el encanto de la gran pantalla conquistó a las nuevas generaciones en el majestuoso Teatro Municipal de Valencia.

Esta enriquecedora jornada reunió a más de 300 niños, niñas y jóvenes pertenecientes a diversos planteles educativos de la ciudad, entre ellos: U.E. Pedro Castillo, E.B.B. La California, U.E. Lisandro Ramírez, E.B.B. Ángel Cervini, G.E. República del Perú, E.B. Eduardo Viso, U.E. Fernando Peñalver y el Liceo Pedro Gual.
Un puente entre el patrimonio y el séptimo arte
La actividad se enmarcó dentro del programa «La Escuela va al Teatro», una iniciativa mensual que invita a las instituciones educativas a descubrir el valor arquitectónico del Teatro Municipal de Valencia y a disfrutar de diversas expresiones artísticas.
En esta ocasión, el cine independiente fue el gran protagonista.
Grandes historias en la pantalla grande
La mañana cinematográfica ofreció a los estudiantes dos producciones cargadas de técnica, emoción y mensajes transformadores:
- «Pequeños Héroes»: Los asistentes disfrutaron de este destacado largometraje animado —pionero en el país al utilizar la técnica de captura de movimiento (motion capture)—. Durante 1 hora y 16 minutos, las miradas atentas y las risas de los niños llenaron la sala, celebrando las hazañas de Pilar, Tico y Arturo, e inspirándose con el liderazgo de Simón Bolívar en la ruta hacia la libertad.
- «Véndame un milagro»: Para cerrar la jornada, se proyectó este conmovedor cortometraje de 9 minutos. La historia del niño que busca comprar un milagro con los ahorros que guardaba para un balón dejó una hermosa reflexión sobre la fe, la empatía y el amor de familia.
Sembrando la semilla de los futuros realizadores
Más allá del entretenimiento, abrir estos espacios en el festival busca acercar la producción audiovisual venezolana a los más jóvenes y sembrar en ellos la inquietud de contar sus propias historias.
Desde Ciudad Garabato celebramos que festivales de esta magnitud abran sus puertas a la niñez, demostrando que ellos no solo son el público del mañana, sino los creadores y cineastas del futuro.







