Son varias las Filvenes según los días que acudimos, los espacios: la entrada, la sala de teatro, el cafetín, la biblioteca, la librería, las primeras salas del MUVA, y siguen más espacios poblados de actividades, libros, recitales, cuentacuentos y títeres para los más pequeños; Jesús Mercado ataviado de “Francisco de Miranda”.

El primer día, el miércoles, los Diablos Danzantes de Patanemo; el sábado en la noche, el San Juan urbano… entre las primeras y las últimas cofradías, trescientos años. Lo popular y lo erudito: editoriales estatales: Monte Ávila, Fundarte, El perro y la rana; emprendimientos como Rubiano Ediciones.

Lo culto y lo popular: poetas adolescentes y Denis del Río. Un camino de artesanos del cuero, muñequeras, micro-paisajes. Y en el centro de los caminos que se bifurcan: los puestos de libros usados. Algunos nunca fueron abiertos. Otros tienen subrayados y anotaciones al margen. Clásicos y modernos. Bestseller que ya ni se venden, o el libro que pasó por varias manos, varios ojos. Y las ediciones de los amigos. La presentación del libro nuevo y la firma manuscrita del autor al lado de la letra impresa.

 

LEE TAMBIÉN: LITERATURA Y SALSA SE ENCONTRARON EN LA FILVEN

 

La palabra hablada junto a la escrita. Cada quien tiene su Filven, sus senderos, sus libros. En el Municipal recitó a teatro lleno Tarek William Saab, exfiscal y ahora defensor del Pueblo y de la poesía. La feria culminó el sábado, pero hoy domingo sigue para mí con la revisión de los libros comprados y los otros regalados.

El botín: Taller de aire, de Antonio Trujillo, Apuntes sobre el asombro, de Ramón Núñez, y Paso la página, de Benjamín  Martínez. Junto a los «usados» Rómulo Betancourt: Venezuela, política y petróleo (su primera edición fue hace 70 años), Lenin para principiantes, de Rius (del puesto de Graciela), Cartas a sus amigos, de Marguerite Yourcenar; Vidas paralelas, de Plutarco, o La política, de Aristóteles (en Gredos).

Y casi como una ironía La democracia en América, de Alexis de Tocqueville (FCE), descripción de los orígenes del país que propició una guerra indirecta en Ucrania, que todavía permanece; hoy continúan los bombardeos a Irán, que mataron ayer a su presidente y líder religioso, Alí Jameneí, y que propiciaron antes el secuestró de nuestro Presidente y su esposa el 3-E, empezando el año. «Democracia» entre comillas, como la desenmascara Miranda décadas antes que De Tocqueville.

Y nos llevamos también libros digitales como Miedo, de José Luis Troconis; La toma de Puerto Cabello, de Ángel Omar García, o la Colección Columnas Ciudad Valencia, con sus primeros seis números, textos de Armando José Sequera, Laura Antillano, Marhisela Ron León, Luis Alberto Angulo, Arnaldo Jiménez y Ángel Omar García. Autores y amigos quienes, por cierto, acompañaron esta presentación particular…

Y paso de lo digital a lo físico, al libro de José Carlos de Nóbrega, quien no está ya con nosotros en «físico» y quien nos guio por los pasillos de libros en eventos anteriores. También recordamos a César Panza con sus ensayos de Antipanzer. La feria este año estuvo dedicada a Armando José Sequera, hombre de letras con más de cien títulos, y lo maravilloso es que la mayoría sean de literatura infantil (Premio Nacional de Literatura 2026) y entre los invitados nacionales estuvo Antonio Trujillo (Premio Nacional del año anterior), poeta y cronista comunal, y Carolina Álvarez, gran promotora de la literatura infantil y juvenil, y estrenándose como escritora de libros infantiles.

Porque la Filven tiene libros y escritores para todas las edades. Por eso valoramos mucho la programación para niños y los recitales de los poetas adolescentes, pues en estas edades es donde se inician los senderos y caminos que conducen, a cada quien, a la lectura y la escritura, caminos que como dijo el poeta “se hacen al andar”.

 

***

DISFRUTA TAMBIÉN:

Así fue la presentación de la Colección “Columnas Ciudad Valencia” en la 21ª FILVEN Carabobo

 

***

 

Pedro Téllez-psiquiatra-escritor

Pedro Téllez (Valencia, 1966): Psiquiatra y escritor. Egresado de la Escuela de Medicina de la Universidad de Carabobo, donde también cursó las Maestrías de Historia de Venezuela y Literatura Venezolana. Ha sido profesor de estética en la Escuela de Arte «Arturo Michelena» y coordinador del Postgrado de Salud Mental en el Hospital Psiquiátrico de Bárbula.

Ha formado parte del comité de redacción de las revistas Poesía y La tuna de oro. Entre sus libros se encuentran: Añadir comento (1997), Fichas y remates (1998), Tela de araña (1999), La última cena del ensayo (2005), Un naipe en el camino de El Dorado (2007), Elogio en cursiva del libro de bolsillo (2007), Valencia sulaco (2019).

 

Ciudad Valencia/RN/Foto: Rodolfo Morantes