La casa de La Piedra-Eloy Sira Galíndez-portada

A lomo de tierra (*), el poemario del poeta larense Eloy Sira Galíndez (Barquisimeto, 1960), publicado por Arco Secreto Ediciones e impreso en los talleres de la Agencia Literaria del Sur, en Caracas, diciembre de 2025, recuerda la vieja expresión rural “a lomo de mula” que remite a la vez al sentido de presencia total del aquí y el ahora de las nociones taoístas y budista.

El poema breve alcanzó quizá su mayor desarrollo en Venezuela en la década del setenta, época en la cual transcurre la niñez y adolescencia rural de Eloy Sira Galíndez en La Piedra (estado Yaracuy), y en cuyo paisaje espiritual centran atención los 31 poemas de A lomo de tierra —un texto de 50 páginas—,  que es también la percepción del poeta maduro al contemplar la vastedad del universo desde el microcosmo de su propio mundo.

El libro abre con una dedicatoria a sus padres y a sus dos hermanos; la familia está presente desde el primer poema dedicado al abuelo: “cruza el espíritu su casa / camino a lo insondable”.

La vieja casa, que es “apenas recuerdos // maíz / frijoles / jornales // …/… a veces un turpial”, y el augurio terrible de la abuela Sebastiana “entre amor y culpa”, “mi tío fue árbol de otra tierra”. Luego también, presente en ese universo familiar, la envidia a los Galíndez “come gente de Yaritagua”.

En A lomo de tierra hay una historia hecha de imágenes que dicen siempre más de lo que el narrador nos cuenta, claro, es la voz de la poesía:

 

DEL MISMO AUTOR: CLEOTILDE Y EL REGUETÓN

 

Casa de árboles

surco de la tierra

 

somos segadores

de lo creado

 

da igual una flor

un paisaje

un pensamiento

 

no hay justicia

a tan alta dádiva

 

El mar inunda

todo rastro

 

otro universo surge

de la nada

 

se quiebran los cimientos

 

permanece la palabra antigua como Dios

 

 

*Sira, Eloy: A lomo de tierra.
Edición: Dannybal Reyes, Salvador Mateus. Diseño y diagramación: Juanibal Reyes, Ivonne Fernández. Fotografía: Víctor Sira. Prólogo: Luis Alberto Crespo. Arco Secreto Ediciones. Impresión: Agencia Literaria del Sur. República Bolivariana de Venezuela. Diciembre 2025.

 

 

María Cárdenas

 

La casa de La Piedra

 

María Cárdenas

 

¿a quién buscas?

visitas las bodegas

una a una

todas las mañanas

con la esperanza

de encontrar

algo de ti misma

que no has vuelto a ver desde aquellos días cuando eras

jardín abundante

 

 

Hermes Espinoza

Hermes Espinoza

¿qué llevas en esa marusa?

¿serán las esperanzas de la eterna primavera?

¿qué llevas debajo del sombrero?

¿serán los cantos de los grillos en la larga noche?

te has quedado para siempre

recostado en la esquina de los Romero

 

 

 

 

Petra Aponte

 

piel café claro

ojos interminables

 

el espíritu de la ternura

sale de ti

 

Ángela López

 

brillo dorado

sonrisa alegría

 

amor en los ojos

seducción en la voz

 

tienes manos de amante caricias de primavera

 

Ángela de Zambrano

 

sentada en tu silla

con la cabeza baja

acallas el júbilo de antaño

 

los muchachos reposan en los pasillos de la vieja casa

el tiempo no los detiene

 

en tus rodillas canta un gallo se estremecen las sombras

 

 

Sara Espinosa

 

ternura

canto en el alba

ave de vuelo sereno

sonrisa

sostén de todo

siempre oasis

 

La Piedra rescatada

 

ahí está

ahí quedó La piedra

en mi mano

en el centro de mi ser asentada en mis recuerdos lejos de laberinto

en la existencia paralela traspasado los pórticos

del presente a la eternidad como vértigo vivo

del pueblo amado

 

*La casa de La Piedra. Eloy Sira Galíndez. Arco Secreto Ediciones, Caracas 2026.

 

Eloy Sira Galíndez escribe en y desde la memoria lírica de la comunidad de La Piedra, pequeño poblado del estado Yaracuy cercano a Yaritagua, limítrofe al estado Lara.

La casa de La Piedra, título del libro no es una metáfora, es la imagen e intención que marcan un desarrollo llenos de significados implícitos, obvios y ocultos.

Eloy Sira Galíndez, poeta y físico de profesión, profesor e investigador, es oriundo de ese lugar en donde vivió su niñez y adolescencia.

El poeta cuenta poéticamente una historia plena de nombres de personas y lugares, de impresiones profundas, de presencias espirituales y fundamentalmente de imborrables afectos vividos y ensoñados.

La estructura del libro, aparentemente sencilla, se inicia con una nota del autor que habla desde donde surge la voz que constituyen los textos que allí aparecen.

Enfrentado a la búsqueda imposible de lo tangible, “evadido en el devenir”, la salvación sólo puede darse invirtiendo la dirección y el vuelo  de la flecha: “La atemporalidad eterna mi anima, produce la arcana música y construye la misma casa, la pétrea morada de la mítica infancia”. El alma, dice, “puede liberarse de la prisión del tiempo”.

El libro propiamente se inicia estableciendo catorce lugares y acontecimientos (…y celebraciones, titula el capítulo), en los que se da el encuentro y accionar con ciento sesenta y cinco “personajes” de la aldea cada uno de ellos expresado en un poema que describe una acción, un momento, una manera de ser.

El libro se presenta como un poema circular que recorre y fija la memoria de un lugar específico donde sucede todo: La casa de La piedra. Es un canto fragmentado que más allá de la crónica logra fijar una imagen actual del pasado.

La casa de la piedra también es la casa de buena piedra que el poeta aspira construir para habitarla como fortaleza, la presencia de tantas voces, ineludiblemente recuerda también el fabuloso poema Cementerio de Spoon River de Edgar Lee Master.

A lomo de tierra y La casa de La Piedra constituyen dos caras de una misma moneda lírica: la primera, una meditación cósmica y depurada sobre el origen y la memoria desde la mirada del poeta maduro; la segunda, un rescate coral y fragmentario de la comunidad que lo vio nacer.

Ambas obras, publicadas de manera casi simultánea, revelan a un Eloy Sira Galíndez que, desde la física y la poesía, construye un universo donde el tiempo se pliega, la palabra se vuelve fundamento y la aldea yaracuyana se erige como centro del mundo. En su empeño por fijar lo que se desvanece, Sira nos entrega no dos libros, sino una sola casa de la memoria: hecha de tierra, de piedra y, sobre todo, de voces que se niegan a callar.

 

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lUIS aLBERTO aNGULO-COLUMNA SÁBADO

Luis Alberto Angulo (Barinitas, 1950). Poeta, coautor de Viento barinés (UC, 1977), y autor de las compilaciones: Antología de la casa sola (Fundarte, 1982), Fusión poética (UC, 2000),  La sombra de una mano (2005), Antología del decir (2013), y Coplas de la edad ligera (2023) en Monte Ávila Editores. También de LAAR’S POÉTICA (Ciudad Valencia, 2026).

 

Ciudad Valencia/ER