Jaime MacíasA pesar de todo el aparataje organizativo, publicitario y mediático que rodea a los Campeonatos de Beisbol Profesional de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), la liga venezolana a nivel de integrantes es pequeña, si vemos que solo ocho equipos integran el circuito y siete ciudades son sedes, repito a pesar de acaparar la atención de todo el país y más allá.

Cuando hablo de pequeño me refiero a que debido a su cantidad de divisas solo hay cupo para una determinada cantidad de peloteros. Y si vemos la gran oferta de jugadores criollos provenientes de diferentes ligas en diversos escenarios y más aún si les restamos a los cupos, lo apartado para importados.

 

En esta temporada el roster semanal ronda los 34 jugadores por equipo, para un total de 272 que pueden ver acción, pero esto incluye el cupo de ocho importados por divisa, o sea 64 invitados, quedando 208 para los criollos. Por ello es vital que cuando se le da un chance de juego a un pelotero, tiene que esforzarse en mantener la posición, porque hay muchos libres o en lista de espera para lograr ese puesto en el roster y lineup.

 

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Vamos al caso de los importados. Algunos fanáticos aún conservan en la memoria la época cuando en el beisbol profesional venezolano, los importados mayormente gringos, hacían la diferencia en el rendimiento de los equipos. Eran tiempos donde todavía la presencia venezolana en las grandes ligas y las menores era muy poca.

Por ello había que completar los rosters con extranjeros, en algunas oportunidades el cupo por equipo era superior a la docena, pero poco a poco eso se ha ido reduciendo. Es que traer un importado que sea del mismo nivel que un criollo, no tiene sentido, por ello este cupo se utiliza más bien para sumar lanzadores, que es una necesidad en cualquier liga y cualquier nivel.

 

Por cierto, cuando los equipos anuncian un importado, lo primero que muestran son sus recientes estadísticas en el circuito donde viene de participar. Esas son cifras generales, sin especificar cuando tuvo su mejor momento y cuando el peor.

Por ejemplo, te dicen que un lanzador tuvo record de 5 ganados e igual de perdidos, pero no el orden en que se llegó a esos números. Si el pitcher ganó sus cinco juegos al inicio, significa que terminó perdiendo. En ese caso traes un lanzador en mala racha, pero sí es el contrario, que terminó ganando, entonces viene en su mejor momento. Lo mismo sucede con la efectividad.

En el caso de un bateador, tenemos como ejemplo los jonrones. Viene de batear 25 cuadrangulares, pero no especifican si bateó la mayoría al inicio o al final. Si en la mitad del campeonato de la liga donde jugó, botó 20 para la calle, significa que al final ya no rendía igual. Pero si es el contrario, traes a un pelotero que está caliente con el madero. Esto también aplica para las otras estadísticas.

Por ello los números en algunos casos son relativos. Pero solo una cosa es segura, importado bueno es el que rinde aquí, lo demás es pura referencia.

 

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Ciudad Valencia / Jaime Macías / DG

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