Un grupo de científicos revela que los murciélagos poseen raíces genéticas comunes que están relacionadas simultáneamente con la inmunidad, la resistencia a virus, la prevención del cáncer y el envejecimiento.

En sus resultados, publicados en la revista Nature, los investigadores sugieren que estos longevos mamíferos alados podrían ayudar a la medicina a buscar alternativas para frenar el cáncer.

 

El enigma de la longevidad en mamíferos pequeños

Suele ser una regla general en la biología de los mamíferos: mientras más grande es el animal, más tiempo vive. Sin embargo, esto no parece aplicar a los murciélagos.

Por ejemplo, el murciélago marrón pequeño (Myotis lucifugus) tiene apenas el tamaño de un ratón de campo, pero puede vivir hasta 34 años, una diferencia sustancial con respecto a los pequeños roedores, que solo viven algunos meses.

«Pareciera ser que cada mamífero tiene su propia estrategia de longevidad e inmunidad, determinada por su historia evolutiva», afirma el autor principal, Juan Vázquez, en un comunicado de la Universidad Estatal de Pensilvania.

«Las enfermedades que aquejan a los humanos —la pérdida muscular relacionada con la edad, los trastornos metabólicos, el cáncer, el envejecimiento— son todas afecciones a las que los murciélagos han sabido adaptarse a lo largo de su evolución. El estudio de diferentes animales puede servir de inspiración y dar lugar a avances decisivos para la salud humana», asegura.

 

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Claves genéticas para resistir a los virus

Tras los roedores, los murciélagos son el segundo grupo más numeroso de mamíferos en la Tierra. El género Myotis, con más de 139 especies que habitan en seis continentes y descienden de un antepasado común de hace 33 millones de años, tiene una esperanza de vida que oscila entre siete y 42 años.

Para entender este fenómeno, los autores analizaron los genomas de ocho especies y realizaron estudios celulares en laboratorio. Así descubrieron que estos animales perfeccionaron su capacidad para combatir virus de ADN, como la viruela y el herpes, mientras desarrollaron un sistema de defensa más flexible para protegerse de virus de ARN que mutan rápidamente, como la gripe.

«Los distintos tipos de cambios genéticos podrían suponer una ventaja a la hora de responder a los retos que plantean los diferentes tipos de virus», plantea la coautora Elise Lauterbur, profesora de biología evolutiva en la Universidad de Vermont.

 

La intersección entre inmunidad, envejecimiento y cáncer

Normalmente, la ciencia ha abordado la longevidad, la inmunidad y la resistencia al cáncer como cuestiones independientes. Sin embargo, los autores del trabajo reciente observaron que el murciélago tiene un conjunto de genes implicados en el envejecimiento que se solapan directamente con aquellos que han evolucionado para combatir virus y frenar tumores.

«Hemos descubierto que existe una gran presión evolutiva para desarrollar adaptaciones en los genes que se encuentran en la intersección entre la enfermedad, el cáncer y la longevidad», afirmó Vázquez.

Esto «significa que no es necesario tratar todos estos retos biológicos como problemas independientes. Se puede centrar la atención en los genes que se encuentran en la intersección de estos procesos», añade.

 

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Fuente: DW

Ciudad Valencia/RM