Música que sana

El arte sonoro (música) para la sanación tiene un poderoso efecto en la salud física y mental, los estudios demuestran que puede reducir el estrés, mejorar el estado anímico, aumentar los niveles de energía, disminuir la intensidad del dolor e incluso ayuda con la función cognitiva. La música ayuda a la salud mental porque reduce el estrés, libera dopamina y mejora el estado anímico.

Pero los especialistas, como es normal, la consideran una terapia complementaria de un tratamiento mayor, es decir, ayuda a transformar la actividad cerebral significativamente al exponerse a secuencias musicales. Un fenómeno que está  ampliamente respaldado por la neurociencia moderna. Sin embargo, la ciencia prefiere hablar de «regulación, modulación o reconfiguración neuroquímica» en lugar de una «cura mágica o corrección automática» de anomalías emocionales.

El arte sonoro desde el punto de vista estético y no científico es una combinación de melodía, armonía y ritmo, esta también es un componente distintivo de todas las sociedades humanas y uno de los principales efectos es el de congregar a los seres humanos. Al ser un fenómeno social  en el que se fomenta el contacto entre las personas, se transforma en una necesidad como acto de convivencia.

La música en general provoca en el ser humano el impulso de bailar, además de escuchar, esta actividad, cuando es grupal, crea una experiencia tanto afectiva como de placer, al mismo tiempo que se genera movimiento físico y emocional.

 

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Acción y reacción de la música en el cerebro emocional

La música es uno de los pocos estímulos capaces de activar casi todas las regiones cerebrales en simultáneo. Cuando una secuencia musical está diseñada o seleccionada con fines terapéuticos, impacta directamente en las siguientes áreas:

El sistema límbico: La música apacigua la hiperactividad de la amígdala (el centro del miedo y el trauma) y estimula el núcleo accumbens, liberando dopamina y generando sensaciones de alivio y recompensa.

Neuroplasticidad: El cerebro tiene la capacidad de reorganizarse y crear nuevas vías neuronales. Secuencias con estructuras específicas ayudan a «sincronizar» redes que se desorganizan durante episodios de trauma o depresión severa.

Bioquímica del Bienestar: Escuchar frecuencias y ritmos adecuados reduce drásticamente el cortisol (la hormona del estrés) y aumenta la producción de serotonina y endorfinas.

 

¿Las secuencias musicales pueden ser  fórmulas sanadoras?

Hoy día y comercialmente hablando se presentan propuestas no conclusivas como las «frecuencias solfeggio» (como los 528 Hz) o los tonos binaurales como soluciones universales, la neurociencia matiza este enfoque:

En mi opinión realmente  no existe una única secuencia que funcione igual para todos. La respuesta emocional a la música depende de la historia personal, la cultura y los recuerdos asociados (memoria autobiográfica).

Estructura técnica y el  gusto personal: Estudios recientes demuestran que el cerebro logra su mayor sincronía terapéutica cuando la secuencia musical combina ciertos patrones matemáticos y predictivos con el agrado y disfrute del oyente.

Tensión y resolución: Las secuencias diseñadas para el procesamiento emocional suelen guiar al cerebro a través de transiciones (empezando en tonos menores o disonantes que reflejan la angustia) para luego resolver en tonos mayores y armónicos, induciendo calma física y mental.

 

La musicoterapia profesional

Para que una secuencia musical realmente actúe sobre un problema emocional profundo, los terapeutas usan técnicas específicas:

El principio de ISO: Esta técnica aplica como herramienta fundamental, al  reproducir música que iguale el estado emocional actual del paciente (p. ej., triste o ansioso) y, gradualmente, se modifica el tempo y la armonía para guiar al cerebro hacia un estado de paz. El principio de ISO en musicoterapia establece que la música debe seleccionarse en función del estado de ánimo del paciente, usando música triste para pacientes deprimidos y música más alegre para pacientes maníacos. El objetivo es estimular al paciente de manera gradual empezando por música similar a su estado de ánimo actual y aumentando poco a poco el ritmo y volumen para mejorar su estado de ánimo.

Terapia complementaria: Sugiero considerar en esta parte del análisis otra técnica como la “música que sana”. Una propuesta que involucra al paciente en el mismo hecho musical aportando los datos necesarios, para que a través de su fecha de nacimiento (día, mes año), reduzca su potencia y como resultado se presenten “tres escenarios”. Estos números potencia generados por el paciente ayudan a construir una secuencia musical (código sonoro) producto de la vibración de la persona tratada. Esta es una herramienta complementaria que  vincula el proceso de “reconfiguración neuroquímica” integrada al proceso de meditación, protocolo conducido por el terapeuta o médico tratante.

Es una secuencia personalizada producto de la propia vibración del paciente, herramienta de soporte sumamente eficaz para la ansiedad, depresión y el trastorno del estrés postraumático (TEPT), que no persigue reemplazar los procesos psicoterapéuticos tradicionales cuando existen patologías severas.

Aspectos técnicos como el tempo o la escala musical frecuentemente se usan para calmar la ansiedad. En este sentido, las características técnicas ideales de la música para calmar la ansiedad incluyen un tiempo lento de 60 a 80 pulsaciones por minuto (BPM), el uso de escalas pentatónicas o modales y una estructura predecible sin cambios bruscos de volumen. Estos son elementos o propiedades específicas que interactúan directamente con nuestro sistema nervioso para desacelerar las funciones biológicas alteradas por el estrés.

 

El tempo: Sincronización cardíaca

El tiempo es el elemento técnico más crítico gracias al fenómeno biológico de la sincronización o entrainment.

Rango óptimo: Entre 60 y 80 BPM.

Efecto biológico: Este ritmo imita la frecuencia cardíaca de un cuerpo humano en reposo. Al escucharla de forma continua, el corazón y la respiración ralentizan su marcha de forma inconsciente para acoplarse a la música.

Técnica de reducción gradual (Principio ISO): Los músico-terapeutas suelen aplicar piezas que inician con ritmos acelerados (que reflejan el estado de alerta del paciente) y disminuyen el tiempo progresivamente hasta llevar al oyente a un estado de profunda calma.

 

Escalas musicales y armonía

La estructura de las notas determina la respuesta emocional del cerebro, procesando los sonidos de la siguiente manera:

Escalas pentatónicas (5 notas): Son altamente efectivas porque omiten intervalos de tensión (como los semitonos). Al no tener disonancias, eliminan cualquier sensación de conflicto o incomodidad auditiva.

Escalas modales (como el modo Dórico o Lidio): Se utilizan con frecuencia en la música ambiental o la música celta. Generan una sensación de suspensión temporal y quietud espacial profunda.

Consonancia armónica: Se eligen acordes mayores o progresiones armónicas sencillas. La ausencia de modulaciones o cambios abruptos de tonalidad evita que el cerebro se ponga en estado de alerta intentando descifrar el destino de la melodía.

 

Otras técnicas clave

Ausencia de letra (Instrumental): La voz humana y el lenguaje obligan a la corteza cerebral a procesar significados. La música meramente instrumental disminuye notablemente la carga cognitiva facilitando el descanso mental.

Frecuencias bajas y timbres orgánicos: Los sonidos graves y fluidos —como los del arpa, flautas de madera o sintetizadores suaves— apaciguan el sistema nervioso central de forma más eficiente que las frecuencias agudas y estridentes.

Estructuras no repetitivas pero predecibles: una de las características de la secuencia sanadora o mantra es que carece de un coro melódico repetitivo, lo que detiene la tendencia natural del cerebro a «anticipar» el siguiente sonido, induciendo un cese total de los pensamientos intrusivos.

 

 

Ejercicio: Como aporte especial para ayudar a sanar el daño emocional causado por “los Sismos del día (24-06-26)” hemos diseñado un “Mantra Sanador” con una duración de 3′ minutos, combinando cuencos tibetanos, campanas tubulares y un pedal de cuerdas frotadas.

El ejercicio es muy sencillo, escucha el archivo sonoro y cubre todo tu cuerpo con un haz de luz verde esmeralda o verde-mar, cerrando los ojos e inhalando y exhalando lentamente hasta que termine el archivo sonoro.

Hazlo tres veces al día en un espacio tranquilo y te ayudará a bajar el estrés acumulado. No requiere nada especial, solo oír y respirar, ah, si te da sueño es normal.

Nota: “la música que sana” solo es una terapia complementaria de un tratamiento mayor, es un elemento complementario y muy inocuo, solo disfruta de la paz que genera el sonido.

 

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Delfín Martell-Espacio y Tiempo sonoro- en transición y cierre de ciclos

Delfín Martell González es licenciado en Arte, mención Dirección Orquestal, con Maestría en Antropología Cultural, por el Instituto Politécnico de Arte Manuel de Falla, San Juan de Puerto Rico-Puerto Rico. También es productor y conductor de radio y TV, y actualmente conduce el programa radial “Cápsula Sonora” por la señal de la emisora valenciana Arsenal 88.9 FM, así como también el programa «Venezuela en concierto, un tesoro musical», a través de la emisora comunitaria La Voz de los Tacariguas 99.7 FM en el municipio Los Guayos (Edo. Carabobo).

 

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Ciudad Valencia/RM