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Ola de calor paraliza centrales nucleares de Francia y Suiza

Ola

El cambio climático no da tregua y altera el sistema eléctrico en Francia y Suiza. Las altas temperaturas han expuesto una debilidad poco mencionada de la energía nuclear: su vulnerabilidad ante el calor extremo.

No obstante, España logra esquivar el impacto, gracias a su infraestructura adaptada.

De acuerdo a lo reseñado en el medio El Economista, durante esta última ola de calor, varios reactores en Francia y Suiza se han visto obligados a reducir o detener su producción.

Las temperaturas superiores a los 40 °C calientan los ríos utilizados para refrigerar las plantas nucleares, lo que impide cumplir con las normas ambientales sobre devolución de agua. La Eléctrica francesa (EDF) cerró unidades como la del Golftech y ajustó la actividad de otras como Bugey o Cruas.

Aunque estas medidas protegen los ecosistemas, dispararon los precios. En Francia, la electricidad superó los 100 €/MWh, el doble de lo habitual, mientras en Alemania, Bélgica y Países Bajos se alcanzaron picos de más de 500 €/MWh.

 

Un mercado eléctrico frágil

Este desequilibrio llega en un momento complicado, con la producción eólica también en mínimos estacionales y una demanda creciente por los sistemas de refrigeración. Además, los precios de la energía hidráulica escalaron por dinámica de mercado, lo que complicó aún más el escenario energético en Europa Central.

Según Tempos Energía, este fenómeno no es nuevo: los mismos ríos presentaban problemas similares en años anteriores. Sin embargo, aunque Alemania o Italia podrían notar el efecto, España permanece relativamente aislada gracias a su condición de “isla energética”.

A diferencia de Francia, España cuenta con infraestructura más preparada. Reactores como Trillo usan torres de refrigeración, lo que permite mantener la temperatura del agua sin depender del estado térmico de ríos o embalses. Incluso centrales sin torres, como Almaraz o Ascó, se benefician de embalses con caudal regulado que permiten mantener la producción aun en olas de calor.

Esta estrategia ha evitado cortes y precios extremos: de hecho, el coste de la electricidad en España ha descendido, pasando de 116 €/MWh a 91 en las últimas semanas.

El caso francés revela la necesidad urgente de adaptar las nucleares al nuevo contexto climático. No se trata de abandonar el modelo de fisión, sino de actualizarlo con soluciones hidráulicas y tecnológicas que eviten caídas de producción cada verano.

Europa debe mirar hacia modelos más resilientes si quiere sostener la seguridad energética en plena transformación.

 

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Ciudad Valencia / VENEZUELANEWS