El 28 de octubre de 1875, durante el mandato de Antonio Guzmán Blanco, fue inaugurado el Panteón Nacional. La edificación ha servido como repositorio para las cenizas de los grandes próceres de la nacionalidad y cuya memoria es reconocida por cada nueva generación como fuente de inspiración para la construcción de patria.
La estructura sirvió, desde el 28 de octubre del año siguiente, para guardar los restos del Padre de la Patria Simón Bolívar, hasta el 15 de mayo de 2013. Entre 1910 y 1911 la edificación experimentó una intensa rehabilitación de sus secciones internas y fachada, instalándose en su nave central la elevada torre que le distingue hasta hoy, con techos decorados por el pintor Tito Salas.
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¿Qué inspiró su creación?
La concepción de este recinto conmemorativo estuvo influenciada por referentes internacionales de la época:
En el México de 1872, el presidente Sebastián Lerdo de Tejada decretó el establecimiento de la Rotonda de los Hombres Ilustres.
En 1880, en el Río de la Plata, se habilitó la Capilla de Nuestra Señora de la Paz en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires para los restos del General José de San Martín.
Antonio Guzmán Blanco, familiarizado con el París de Napoleón III, se inspiró en conjuntos monumentales como la Catedral de San Dionisio, el templo de Los Inválidos y la iglesia de Santa Genoveva (Panteón Nacional de París).
En Inglaterra, la abadía de Westminster funciona como panteón de varios monarcas. Con estas acciones, el mandatario buscó dotar a la Nación de símbolos identitarios.
Los primeros próceres y el traslado del Libertador
La Iglesia de la Santísima Trinidad, construida originalmente en 1744 durante la Colonia, quedó destruida por el terremoto de 1812. Su ubicación al norte de la capital y las posibilidades de ampliación motivaron en 1874 su reconstrucción bajo un modelo neogótico.
Los primeros en recibir honores en el recinto fueron Francisco Rodríguez del Toro (antiguo Marqués del Toro), Ezequiel Zamora (General del Pueblo Soberano), José Gregorio Monagas, Juan Crisóstomo Falcón y Manuel Ezequiel Bruzual.
Sin embargo, la mayor apoteosis ocurrió el 28 de octubre de 1876 con el traslado de los restos de Simón Bolívar desde la Catedral de Caracas. El féretro fue llevado sobre los hombros y colocado donde antes se ubicaba el altar mayor, permaneciendo allí hasta su traslado al moderno Mausoleo contiguo en 2013.
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Fuente: Últimas Noticias
Ciudad Valencia / ER / RM













