Los petroglifos de Inagoanagoa (Naguanagua) representan la muestra del patrimonio cultural de origen prehispánico más importante de este municipio carabobeño, porque cuenta la historia ancestral de los primeros moradores indígenas que vivían en la zona.

Ubicados dentro del Parque Nacional San Esteban, conforman un Eco-museo a cielo abierto, justo a la orilla del río Cabriales, el mismo río que atraviesa la ciudad con sus aguas contaminadas, cuando atraviesa la zona metropolitana, hasta descargarse en el Lago de Valencia.

 

serrania del parque nacional san esteban
Serranía norte del parque Nacional San Esteban.

 

También están caracterizados como patrimonio natural, ya que están ubicados dentro de amplias galerías boscosas con gran cantidad de especies de flora y fauna que nos dan la antigua imagen de cómo era este municipio antes de la llegada de los europeos; estar dentro de estos espacios es ver cómo era Naguanagua en la época de nuestros indígenas precolombinos.

 

Primeros estudios de los Petroglifos de Inagoanagoa

Hace ya unos años, este lugar había sido objeto de estudios, entre ellos por El Instituto De Investigaciones Dr.  Manuel Pocaterra de la Facultad De Ciencias Económicas Y Sociales de la Universidad De Carabobo, el cual en ese momento desarrolló un proyecto de inventario estadístico sobre los sitios arqueológicos prehispánicos del municipio Naguanagua del estado Carabobo.

Esta importante labor permitió crear una data numérica, así como también promover el estudio científico de los diferentes yacimientos arqueológicos presentes en la zona para de esta manera reconstruir parte de la historia ancestral del municipio naguanaguense.

 

 

 

 

Para conocer un poco sobre la historia más reciente de este lugar es necesario referirse al trabajo realizado en la década de los años ’80 por el Sr. Cruz  Aché, pues gracias a él se comenzaron a realizar una serie de visitas guiadas al sitio arqueológico por el Comité Pro Rescate de la Identidad Nacional de la Facultad de Ciencias de La Educación de la Universidad de Carabobo.

Sin embargo, debido a las limitaciones que se presentaron en el momento, no se inventariaron sistemáticamente todos los petroglifos. Actualmente, numerosos grupos conservacionistas han visitado el lugar para realizar labores de mantenimiento y han encontrado otros yacimientos de menor tamaño en los alrededores de los grandes, ya previamente descritos.

 

Contexto geográfico de la ubicación de los petroglifos:

Para acceder a la zona arqueológica donde se encuentran estos vestigios ancestrales es necesario llegar hasta el Hospital Carabobo. Desde allí comienza el recorrido a través del Barrio Los Mangos I, desde donde se sigue un camino de tierra en dirección noreste, que va paralelo al cauce del río Cabriales.

El entorno geográfico donde se encuentran ubicados está en el ramal del litoral de la Cordillera de la Costa, del cual se desprenden diferentes ramales en dirección norte y sur, definiendo así el Valle de Naguanagua.

Este valle tiene al norte la fila maestra del ramal litoral de la Cordillera de la Costa, con alturas de 1.600 metros; al oeste la Fila del Café con alturas de 1.300 metros; al este Cerros del Volcán y Montemayor, con alturas de 600 metros, y al sur entra en contacto con la llanura del Lago de Valencia.

 

CASCADA RIO EL CABRIALES
Una de las límpidas cascadas del río Cabriales.

 

Es importante destacar que, en la Fila Maestra del ramal litoral de la Cordillera de la Costa, en la cuenca que se forma entre los cerros de Agua Linda, la Fila de Cúpira y el Cerro el Dique tiene originalmente la naciente del río el Cabriales que surca el valle de Naguanagua en dirección a la llanura lacustre, donde se encuentra actualmente la ciudad de valencia hasta llegar al lago del mismo nombre.

 

Origen de su nombre: Petroglifos de Inagoanagoa:

Las primeras referencias que tiene el vocablo Naguanagua, guardan estrecha relación con ese primer reconocimiento de la Laguna de Tacarigua y del litoral de la costa central, que en su momento fue avistada por el español Juan de Villegas antes del año de 1547.

Algunos autores sostienen que el nombre «Naguanagua» proviene del cacique Inagoanagoa, quien mandaba en el valle. Este vocablo indígena, de acuerdo con Oswaldo Feo Caballero, significa «abundancia de aguas». En efecto, Juan de Villegas, como todos sabemos, fue enviado por el gobernador Juan Pérez de Tolosa desde el Tocuyo para tomar posesión de este lago, como en efecto se hizo aquel 24 de diciembre de 1547.

 

CACIQUE INAGOANAGOA

 

Importante destacar que algunos denominan este suceso como el «descubrimiento del Lago de Valencia», pero realmente no fue así, porque ya nuestros indígenas habían vivido allí por miles de años; lo que realmente sucedió en ese momento fue «la toma de posesión de este territorio» por parte de los conquistadores españoles, traducido algunos como un rebautismo, lo que iba a desencadenar un proceso de conquista progresivo y la creación de la Nueva Valencia del Rey.

Es por esta razón que se cree que Juan de Villegas tuvo que hacer amistad con los principales caciques que habitaban en estos espacios para poder iniciar ese plan de colonización.

De acuerdo a la documentación reunida con motivo del Juicio de Residencia seguido a Pedro Álvarez, primer alcalde de Borburata, este manifestaba, el 2 de enero de 1554, que en las tierras asignadas en «la otra banda”, o sea el valle donde hoy se asienta Valencia, funda un hato, que tenía como caporal al principal aborigen.

Lo importante de las referencias anteriores es que, entre los años de 1548 y 1554, los aborígenes del litoral marino, así como los de la cuenca del lago de Valencia, fueron sometidos al régimen de la encomienda, es decir, ellos eran quienes hacían los envíos de documentos o mensajeros.

Es interesante destacar, de acuerdo a la referencia anterior, que el vocablo Naguanagua, o Inagoanagoa, según Nectario María, 1970, era utilizado por los conquistadores para referirse al principal líder aborigen (cacique), por lo que se cree que ellos tenían otro nombre para ocultar el original.

 

PROCESO DE COLONIZACION

 

Características principales de los Petroglifos de Inagoanagoa:

De acuerdo a investigaciones realizadas, estos lugares fueron ocupados, por cazadores-recolectores durante la época prehispánica, que data aproximadamente desde período I (5.000-10.000 A. C.), posteriormente, por grupos agrícolas y ceramistas, representados por los Estilos El Palito y La Cabrera, durante el Período II (1.000-300 A. C.) y comienzos del III (300 A. C.-1.000 D. C.), pertenecientes ambos a la Serie Cerámica Barrancoide, y finalmente, por grupos, también agrícolas y ceramistas, arqueológicamente, representados por la Fase o Estilo Valencia, durante el período IV (1.000-1.500 D. C.).

 Los Petroglifos de Inagoanagoa inicialmente eran tres grandes rocas, según los antiguos estudios, sin embargo, en el último reconocimiento realizado por el equipo de Vestigios del Pasado, bajo la dirección del guía del grupo Econsenderismo Turístico y Ecológico Aker-Terra, Danilo Gutiérrez, y la compañía del senderista Yonny Garcia, de Sender-Star, se constató que hay más petroglifos de menor tamaño, y otros con una ligera forma aplanada y superpuesta de forma vertical, enterradas en la tierra, recordándonos la forma tradicional de los menhires ubicados en los petroglifos de Piedra Pintada en el municipio Guacara.

Esta nueva forma encontrada en la zona no han sido ampliamente difundida y no se encuentran referencias sobre ellos, debido al difícil acceso y el frecuente paso de serpientes por esa zona.

 

Inicialmente solo hay registro de las tres grandes rocas (A, B y C) a 10 metros del río a una altura de 736 mts, siendo la primera una roca de 6.05 metros de largo por 1.78 metros de ancho, que se caracteriza por presentar un grupo de grabados en buen estado de conservación. Los grabados de esta roca A muestran surcos que se perciben bien a simple vista. El ancho de los surcos oscila entre 2 y 3 centímetros y su profundidad se encuentra entre 1.0 y 1.5 centímetros.

 

Roca principal (A).

 

Pero en línea general, importante indicar que en ellos se muestran representaciones naturalistas. En este sentido destacan las representaciones de tipo zoomorfo y/o antropomorfo. En cuanto a la elaboración de los surcos, se estima el uso del cincel y martillo lítico, así como de la técnica de la abrasión con otras rocas presente en la zona como el cuarzo.

Estas técnicas pudieron ser utilizadas independientes o combinadas en atención a la dureza y constitución geológica de la roca, como también de acuerdo al acabado buscado deliberadamente por sus ejecutores.

 

Posibles interpretaciones de los petroglifos de Inagoanagoa:

En respuesta a esto es importante decir que dar una interpretación de lo que significan estos símbolos es completamente un error. Ya que no se cuenta con la materia primaria o referencia dejada por los aborígenes. No se deben dar traducciones sobre ello.

Sin embargo tampoco es menos cierto que existen aproximaciones, por esta razón, se han clasificados los petroglifos para evitar errores de interpretación; entre sus clasificaciones más comunes están figuras geométricas, antropomorfas, astromorfos, zoomorfas y las máscaras ceremoniales.

 

Petroglifos actuales de Inagoanagoa, roca A.

 

Entre los diseños de tipo zoomorfo se pueden reconocer monos, aves, peces, venados, culebras, lagartos y tortugas, entre otros. Los diseños de tipo antropomorfo son representaciones humanas y mitológicas. Los diseños astromorfos representan el sol, la luna, los planetas y las estrellas.

Entre los diseños antropomorfos, la figura humana tiende a ser representada esquemáticamente a cuerpo completo, con tres dedos; los diseños astromorfos se representan en base a formas geométricas planas.

 

MÁS DEL AUTOR: EL PESEBRE MAS ANTIGUO DE VALENCIA

 

Finalmente, debemos hacer hincapié en que este lugar es un valioso patrimonio cultural que alberga la historia de nuestros aborígenes, pero también es reconocido por la diversidad de especies de flora y fauna que se encuentran en los extraordinarios bosques que siguen el curso del Río Cabriales, con sus espectaculares cascadas y pozos profundos.

Naguanagua es un espacio donde es posible apreciar y vivir, a través de las evidencias ancestrales existentes, la historia natural y cultural de esta otra parte llamada “la otra banda”.

 

 

Diego Trejo (Vestigios del Pasado) / Ciudad Valencia