El precio promedio del combustible diésel en Estados Unidos alcanzó este viernes un nuevo máximo histórico de 5,85 dólares por galón, según los datos actualizados de la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA).

La disparada del carburante impacta de lleno en la cadena de suministros y en el costo de vida a exactamente dos meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato, empujada por el encarecimiento global del petróleo tras las turbulencias e interrupciones operativas derivadas del conflicto armado con Irán.

El nuevo valor reportado por la AAA sobrepasa el récord previo de 5,8159 dólares registrado en junio de 2022, período en el que las sanciones internacionales a Rusia provocaron un severo ajuste en los mercados energéticos.

La velocidad del incremento actual refleja la severidad de la crisis: hace apenas un mes, el galón de diésel cotizaba en un promedio nacional de 5,3715 dólares, mientras que hace un año se ubicaba en 3,7121 dólares.

Antes del estallido de las hostilidades en Medio Oriente en febrero, el precio se mantenía en torno a los 3,76 dólares.

A diferencia de la gasolina regular —cuyo promedio nacional ronda los 4,15 dólares por galón—, el diésel concentra una presión singular sobre la economía productiva.

Al tratarse del insumo primario para el transporte de carga por carretera, el ferrocarril, la maquinaria agrícola y la navegación comercial, los analistas del sector advierten que cualquier fluctuación al alza se traslada con rapidez a los precios finales de la canasta básica y los bienes de consumo.

 

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Disparidad regional y presión sobre sectores clave

El encarecimiento no afecta de manera uniforme a toda la geografía estadounidense. En la Costa Oeste, estados como California reportan promedios que ya superan los 7,70 dólares por galón de diésel, mientras que en Hawái el costo sobrepasó los 7,00 dólares.

El repunte ocurre además en un momento crítico para el calendario productivo norteamericano. El sector agrícola inicia su temporada alta de cosecha con maquinaria pesada cuya flota depende en un 75 % de diésel.

Al mismo tiempo, el reinicio de las actividades escolares enfrenta a los distritos educativos con presupuestos ajustados para operar el 90 % de los autobuses de transporte estudiantil que funcionan con este combustible.

 

Tensión en las refinerías y escenario electoral

Además de las restricciones en el flujo de crudo por el estrecho de Ormuz, el mercado interno enfrenta distorsiones en la capacidad de refinación. Ante el aumento de la demanda y de los márgenes de ganancia del combustible para aviación, diversas plantas procesadoras en EE.UU. priorizaron la producción de queroseno de aviación, reduciendo temporalmente la oferta de diésel en los inventarios nacionales.

El encarecimiento de los fletes y la amenaza de una nueva ola inflacionaria irrumpen de lleno en el debate político a ocho semanas de las elecciones de mitad de mandato. El comportamiento de los precios en los surtidores se perfila como un factor determinante en la percepción económica de los votantes de cara a la renovación del Congreso.

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Fuente: Extra News Mundo

Ciudad Valencia/JB/M.Ll

Foto: RRSS