Prendas íntimas para damnificados

Ante la emergencia provocada por los terremotos del pasado 24 de junio, la respuesta de muchos ha sido ejemplar. En el municipio Naguanagua, del estado Carabobo, un grupo de estudiantes de Diseño de Modas ha transformado la solidaridad en acción, convirtiendo los espacios de la Casa de la Cultura en un taller improvisado de costura para confeccionar ropa esencial destinada a quienes lo perdieron todo.

Lo que comenzó como una idea espontánea entre un pequeño círculo, pronto tomó fuerza bajo el liderazgo de Carolina Rodríguez. Conmovidas por la situación de las familias damnificadas, las estudiantes decidieron poner sus habilidades técnicas al servicio de quienes lo perdieron todo.

El proyecto recibió un apoyo fundamental de parte de Antonio Díaz, director de la Casa de la Cultura, quien tomó la decisión de habilitar las instalaciones para esta causa humanitaria, abriendo así sus puertas al voluntariado.

Eficiencia y corazón en el taller

Lo que inició con un grupo de 10 personas escaló rápidamente a 25 voluntarias, quienes han logrado sistematizar su labor para optimizar la producción.

«Nos distribuimos el trabajo en tres áreas: corte, costura, y overlock», explica Rodríguez.

La meta principal ha sido la confección de ropa íntima, un elemento de primera necesidad que suele escasear en los centros de acopio convencionales. Sin embargo, gracias a la recepción de donativos de tela, el equipo ha diversificado su producción para incluir pijamas, franelas, suéteres y prendas para bebés. Para estas mujeres, el trabajo no es solo técnico, sino una vocación.

«Es lo que Dios nos ha dado como un don para ayudar a quienes más lo necesitan», afirman las estudiantes al describir el impacto emocional de su labor.

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La comunidad como motor de ayuda

El éxito de este taller ha dependido enteramente de la generosidad de los ciudadanos, quienes han donado insumos para que las máquinas no se detengan. No obstante, al ser una labor constante, se requiere un flujo continuo de materiales para seguir atendiendo a las familias afectadas.

Para incrementar la producción, hacen un llamado a las personas, comercios o empresas que deseen contribuir con esta causa,  acercándose a la Casa de la Cultura de Naguanagua, ubicada en la Av. Universidad, justo al lado del colegio Lisandro Lecuna.

Se requieren prioritariamente insumos de costura como telas (de algodón, preferiblemente), hilos, elásticas y agujas; así como materiales de embalaje, entre ellos, bolsas tipo Ziploc, bolsas negras y cinta plástica para el empaquetado y distribución segura de las prendas.

Esta iniciativa no solo brinda alivio material a los damnificados, sino que se ha convertido en un símbolo de resiliencia y unión colectiva en medio de la crisis, demostrando que, cuando la comunidad se organiza, el impacto puede marcar una verdadera diferencia en la vida de quienes más lo necesitan.

 

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Ciudad Valencia/Mónica Llovera

Reporte y fotos: MZ