El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, manifestó este viernes que su nación no busca, ni buscará bajo ninguna circunstancia, el estallido de un conflicto bélico, pero responderán a cualquier agresión que surja.

Según el mandatario, Teherán sostiene que la guerra no aporta beneficios a ninguna de las partes involucradas y, por ello, mantiene el diálogo como su principal prioridad.

A pesar de esta postura, Pezeshkian lamentó que las potencias occidentales hayan demostrado, mediante sus actos, una falta de compromiso real con la diplomacia y el derecho internacional, contradiciendo sus propios discursos públicos, de acuerdo con informes de medios locales iraníes.

Estas declaraciones se produjeron en el marco de un diálogo telefónico con Mohamed bin Zayed Al Nahyan, presidente de los Emiratos Árabes Unidos.

En dicha conversación, ambos líderes evaluaron la situación actual de la región y el presidente iraní aprovechó para agradecer el apoyo brindado por las naciones islámicas y subrayó que la colaboración entre los gobiernos vecinos es fundamental para mitigar las fricciones y establecer una paz duradera y estable.

En otro orden de ideas, Pezeshkian condenó las políticas que considera «hostiles» por parte de Israel y Estados Unidos.

Entre los puntos críticos mencionados por el mandatario figuran la presión económica derivada de las sanciones; la imposición de la denominada «guerra de los 12 días»; el fomento de disturbios internos recientes y el uso de retórica amenazante y belicista.

El líder iraní defendió el concepto de «diplomacia digna», un modelo basado en la interacción mutua bajo el marco legal internacional, el respeto y el rechazo absoluto al uso de la fuerza para dirimir controversias. Sin embargo, fue tajante al señalar que cualquier ataque contra el territorio o el pueblo iraní provocará una reacción firme e instantánea.

Postura de Emiratos Árabes Unidos y escalada de tensión

Por su parte, Mohamed bin Zayed Al Nahyan mostró su complacencia por el intercambio con su homólogo iraní.

El dirigente emiratí resaltó la labor diplomática de su país para reducir la volatilidad en la zona y elogió que Irán priorice el entendimiento sobre el conflicto armado para resolver las diferencias.

No obstante, el panorama se ha ensombrecido debido al incremento de las hostilidades por parte de Washington desde inicios de enero.

En ese periodo, la administración de Trump amenazó con una intervención militar citando los episodios de violencia en las protestas internas de Irán.

Aunque dichas manifestaciones cesaron, las amenazas persistieron, enfocándose ahora en las exigencias sobre los programas nuclear y de misiles de Teherán.

La situación alcanzó un punto crítico el pasado martes, cuando la presidencia estadounidense informó sobre el avance de una «maravillosa armada» hacia Irán.

Esto ocurre tras el despliegue del portaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate en Oriente Medio, posicionando al país persa dentro del radio de alcance de posibles ataques.

Ante este escenario, Teherán ha sido explícito: cualquier movimiento militar en su contra será interpretado como el inicio de una guerra.

Las autoridades iraníes han declarado que sus Fuerzas Armadas se encuentran en estado de alerta máxima, «con el dedo en el gatillo», para contestar de manera contundente a cualquier ofensiva.

Aun así, el gobierno persa reiteró su apertura a entablar una conversación siempre que esta se fundamente en el respeto y el beneficio mutuo.

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Fuente: Venezuela News 

Ciudad Valencia/ M.Ll