Aconsejo a los lectores acompañar la lectura de esta nota con un vino tinto o en su defecto una cerveza bien fría en buena compañía.
Se fregaron los ladrones de besos, la corte española ha emitido su veredicto: “El beso no consentido es un delito”, la sentencia no aclara si es delito grave o leve…
Sí, un beso no consentido se considera delito de agresión sexual en España. El Tribunal Supremo ha establecido que cualquier contacto físico de contenido sexual sin consentimiento, incluso un beso, puede ser calificado como tal. Esto implica que no se requiere que el beso sea prolongado o que incluya otros tocamientos para que se considere delito.
El meollo del asunto se contrae a determinar si hubo, o no, consentimiento de la mujer (¿y por qué no del hombre?) al beso (en la boca supongo). A ver, ¿quién se atreve?…
El origen del jaleo, como dicen los ibéricos, empezó cuando el técnico español Luis Rubiales besó de la forma en que lo hizo a la jugadora Jenni Hermoso durante la celebración del Mundial Femenino de Futbol para España, y si el gesto se pudo interpretar como una muestra de cariño o como un acto de agresión sexual.
Sin duda alguna, muchas mujeres se han sentido reivindicadas por la decisión del tribunal, aunque siempre existirán sus excepciones.
Entonces, echando mano de mi amiga la Inteligencia Artificial, que no me reclama derechos de autor, revisaremos y evaluaremos algunos de los ósculos más famosos de la historia, acompáñenme.
Besos Famosos
El Beso de Judas: Representa la traición en la iconografía cristiana, donde Judas besa a Jesús para identificarlo a los soldados romanos.
«El Beso» de Gustav Klimt: Una obra maestra del arte, que muestra a una pareja en un abrazo apasionado, envueltos en oro.

El beso de «Lo que el viento se llevó»: Un beso icónico entre Scarlett O’Hara y Rhett Butler, un momento dramático en la historia del cine.
El beso del «Titanic»: La escena romántica de Jack y Rose en la proa del barco, con la inolvidable canción de Celine Dion de fondo.
«VJ Day en Times Square«: Una fotografía icónica de Alfred Eisenstaedt, que captura el beso entre un marinero y una enfermera en la celebración de la victoria sobre Japón en Nueva York.

El beso en «Spider-Man»: Una escena donde Peter Parker, como Spider-Man, besa a Mary Jane, colgado boca abajo.
El beso en «Casablanca»: La escena final de la película, donde Rick e Ilsa se despiden en el aeropuerto, llena de tristeza y melancolía.
Besos en la vida real: También se recuerdan besos de figuras públicas como el de John Lennon y Yoko Ono, o el de Marilyn Monroe con Joe Di Maggio.
Como corolario les dejo este bellísimo poema del neogranadino Jorge García Usta (1960-2005) y que me perdonen los pacatos y pacatas.
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Crónica del beso y del besar
En el principio fue el beso, el beso fue inventado un día de dioses arrechos a partir de la sombra sonora y la precisión del sol para originar escándalos
En el principio fue el auge de la nariz y el dedo purgatorial revisando labios recientes
Y luego el beso ocupó la noche con sus patentes de lluvia desamarrada
Crónicas de piedra cuentan que el baile no fue más que un simulacro de besadores en épocas de prohibición y que allí el beso alcanzó la dignidad del agua bien usada
El nuevo arte hizo de los perfiles un paisaje de éxtasis y allí todo hombre suda y se purifica y la muerte se aleja esperando
Más que escribir una historia hacer la crónica del beso es documentar un fulgor
Por eso, besos galantes con límites en froti tiempo no sirven a quienes saben que mañana la guerra romperá la casa, el comisario romperá los atavíos del queso y morirán muchos funcionarios de buen amor
Por eso, lo manda la crónica original, hay que besar con las normas del caballo y con la peligrosa mansedumbre del loco, las manos trabajando en la distancia y el temblor enlunado de siempre.
Ciudad Valencia / Ismael Noé (N° 8 de la serie #PareceCuentoPeroEsAnecdota)












