Ante la prolongada recuperación del papa Francisco, quien permanece hospitalizado desde el pasado 14 de febrero debido a una neumonía bilateral, el Vaticano ha comenzado a considerar un «plan B» para las celebraciones de la Semana Santa.
Aunque la salud del pontífice muestra una mejoría gradual, su convalecencia será extensa y requerirá reposo en la Casa Santa Marta tras su alta hospitalaria.

La oficina de prensa de la Santa Sede ha aclarado que, por el momento, no se han tomado decisiones definitivas y que las especulaciones sobre los posibles cambios en los ritos de la Semana Santa son únicamente hipótesis.
Sin embargo, se contempla la posibilidad de que algunos cardenales asuman la conducción de las ceremonias en representación del papa, siguiendo un esquema similar al implementado en 2005 durante los últimos días de Juan Pablo II.
Esperan que recuperación del papa Francisco sea lo más pronto
Las celebraciones de Semana Santa, que incluyen la misa del Domingo de Ramos, el lavado de pies del Jueves Santo, el Vía Crucis en el Coliseo y la misa de Pascua con la bendición Urbi et Orbi, son eventos clave para la Iglesia católica.
En caso de que el papa no pueda participar activamente, se estudia la opción de que envíe mensajes virtuales o participe en transmisiones en vivo desde su residencia.
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Ciudad Valencia / EFE













