En el marco del cierre del Mes de la Educación Especial y el Autismo, el evento «Sin barreras no hay fronteras», liderado por la especialista Carolina Martínez Andueza, se reunieron jóvenes con diversas condiciones y discapacidades para compartir sus experiencias con la comunidad.
En la mañana del 6 de mayo, en el auditorio de la Casa de la Cultura de Puerto Cabello, Alisandra Vivas, joven con síndrome de Down; Luciano Campos, niño de 9 años con autismo nivel 1; María Endrina Farías Rivero, joven con síndrome de Down, e Isabella Reyes, joven con discapacidad visual, tuvieron la tarea de expresar en primera persona lo que significa vivir con su condición, ofreciendo un testimonio valioso y auténtico.
«Los libros y los especialistas nos dicen muchas cosas, pero nada como escuchar a una persona que viva la condición para entenderla realmente», destacó Carolina Martínez, resaltando el valor del testimonio directo.

El evento contó con el respaldo del Centro de Desarrollo Infantil Castillo de San Felipe, junto a docentes, personal directivo y obrero, quienes se unieron a esta iniciativa inclusiva.
Por su parte, la locutora Yuri Navas reflexionó sobre la verdadera enseñanza detrás de la diversidad: «Ellos no tienen que aprender de nosotros. Al contrario, nosotros debemos aprender de ellos: de su honestidad, de su amor.»
Jóvenes participantes orgullosos de sus habilidades y pasiones
Alisandra Vivas, estudiante del taller laboral «Bejuma», mostró su destreza en el canto y maquillaje, deleitando al público con una canción y una demostración de maquillaje en una modelo.
María Endrina Farías Rivero, top model, actriz del grupo «Raíces Escénicas», realizó una elegante demostración de pasarela.
Isabella Reyes, quien sueña con ser psicóloga, compartió su monólogo «¿Quién es ISA?» y sorprendió con su habilidad para imitar diversos acentos.
Luciano Campos, estudiante de educación regular, brindó una clase magistral sobre el hipocampo y leyó un conmovedor poema sobre el autismo, escrito por él:

El silencio a veces grita en mi interior,
un laberinto de luces, un temblor.
El mundo baila a un ritmo que no entiendo,
y mis sentidos, un concierto tremendo.
Su poesía transmite la realidad del autismo con una sensibilidad única, mostrando la profundidad de su percepción del mundo.
También se hicieron presentes representantes educativos, como el director y una docente de la escuela Jesús Guitian, quien reafirmó su compromiso con el derecho a la educación de estudiantes con alguna condición. Además, Yinet Morales, madre de Jonathan, subrayó la importancia de la equidad como eje fundamental de una sociedad inclusiva.
Este encuentro fue más que un evento: fue una celebración de la autenticidad, la seguridad y la confianza, donde cada protagonista demostró que los desafíos no son límites, sino oportunidades para inspirar y cambiar mentalidades. Tal como lo expresa el lema de esta iniciativa: «Sin barreras no hay fronteras».
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La neurodiversidad nos recuerda que no hay una única manera de experimentar el mundo, y cada individuo, con sus particularidades, aporta una riqueza invaluable a la sociedad. El respeto y la empatía no deben ser solo palabras, sino acciones concretas en nuestro día a día. Escuchar, comprender y apoyar son claves para construir una comunidad donde todos tengan su espacio y oportunidades reales de desarrollo.
Es responsabilidad de todos (familias, instituciones y sociedad en general) romper barreras y abrir caminos. Porque en la diversidad está la verdadera fortaleza, y el reconocimiento de cada persona, tal como es, nos acerca a un mundo más justo y humano.
Ciudad Valencia / Marhisela Ron León












