Hoy nos sumergimos en un universo donde la tela, el hilo y la imaginación cobran vida propia. Lo hacemos de la mano de un verdadero artesano de la ilusión: nuestro amigo Guay, quien nos abre la puerta a su taller de maravillas para presentarnos a sus geniales muñecos, descubrir la personalidad de cada uno y dejarnos envolver por las historias que habitan en sus voces.

Conocido afectuosamente en el medio artístico como Guay, títeres y cuentos, Wilman Silva suma ya 32 años dedicados a la noble labor de sembrar sonrisas y alegrar el corazón de chicos y grandes.

Su travesía comenzó bajo la guía de Jesús Castillo en el recordado Teatro de Títeres Chamito de la Universidad de Carabobo; más tarde, enriqueció su técnica en un taller de títeres de guante impartido por el reconocido maestro Daniel Di Mauro.

Sin embargo, más allá de los talleres y la academia, Guay es un investigador autodidacta, un estudioso apasionado y minucioso que ha hecho de la creación de títeres un ritual de devoción.

«Soy muy exigente con los detalles, puedo durar hasta un mes haciendo un solo títere», confiesa con orgullo.

 

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La magia de los muñecos

La paciencia detrás de la ilusión

El nacimiento de cada personaje es un proceso poético y detallista. Todo empieza con una idea garabateada que cobra forma en un patrón sobre papel. Luego viene el ritual de la selección de materiales: para moldear las cabezas, Guay ha experimentado con guata, foami moldeable, papel maché, madera y hasta la sutileza del origami.

Con paciencia infinita, escoge las telas, combina texturas y paletas de color, y cose cuidadosamente cada costura, ya sea a máquina o puntada a puntada a mano. Mención aparte merecen los ojos —el alma expresiva del muñeco—, los cuales pueden ser pintados con deladez, confeccionados en tela o acentuados con piezas plásticas móviles que parpadean ante el asombro del público.

La magia de los muñecos

Entre los entrañables habitantes de este retablo se encuentran:

  • Elmer: El ocurrente reportero de noticias, eternamente enamorado de su compañera de micrófonos, Casandra.
  • Arlequinyo: El carismático presentador que da la bienvenida a la función.
  • El Mago Chichón: Dispuesto siempre a sacar sonrisas y trucos de la chistera.
  • El Dr. Chuck Dinamita: Un disparatado personaje de estilo Muppet.
  • RZ22: Una singular cabeza articulada que fusiona la técnica de varilla con el estilo Muppet.
  • El Maestro Lin y su discípulo Piao: Dos sabios y traviesos monitos que enseñan mientras divierten.

Todos ellos forman apenas un fragmento de este fascinante elenco que habita la imaginación de Guay.

 

Cuentos que vuelan y peces que abrazan

La narración oral es la otra gran pasión de Wilman. En sus sesiones de cuentacuentos suele aparecer un gigante muy especial: un enorme y colorido pez confeccionado en tela y plástico, cuya inmensa boca abierta invita a los niños más curiosos a intervenir en la historia dejándose «comer» simbólicamente entre risas.

Gracias a su diseño, esa gran boca se llena de aire y, manejada hábilmente con una varilla, produce la hermosa ilusión óptica de flotar y volar sobre las cabezas del público. Esta maestría escénica no es casualidad: Guay es integrante de la agrupación carabobeña de cuentacuentos Encantos y Encuentos, así como de la Red de Narradores Orales de Venezuela.

 

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Un puente hacia las emociones

La labor de Guay va más allá del escenario. Entre sus servicios y actividades destacan: charlas reflexivas sobre el títere como poderosa herramienta pedagógica, talleres de elaboración de títeres dirigidos a niños, jóvenes y adultos; talleres de iniciación al origami.

Además, realiza funciones teatrales y narrativas para todo tipo de público. Puedes conocer más de su trayectoria y consultar su dossier artístico en su cuenta de Instagram: @guay.titeresycuentos.

Como bellamente reflexiona el propio artista: «Los títeres propician el acercamiento humano al facilitar la expresión de emociones y estimular la imaginación de forma efectiva. Este encuentro presencial genera aprendizajes significativos que los participantes recordarán para toda la vida».

Desde Ciudad Garabato continuaremos abriendo este espacio a la magia de los títeres, los muñecos, las leyendas, los poemas y todo aquello que estimule la formación de lectores autónomos, escritores creativos y niñas y niños más conscientes, sensibles y críticos de su propia realidad.

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Ciudad Valencia/Niddy Calderón Plaza/ M.Ll

Foto y video: Karen Mavares/Cortesía