Para los amantes del buen drama con algo de comedia, de ese que se puede sentir en las entrañas y al final te deja con infinita nostalgia, les traigo esta maravillosa obra. Amigos Intocables (por su traducción al castellano) nos llega desde “la Francia” y está dirigida por Olivier Nakache y Éric Toledano, aunque esta historia está basada en hechos reales, lo que la hace aún más especial. Cruda, directa, llena de emociones de todo tipo, sarcasmo e ironías, pero sobre todo mucho aprendizaje; aunque ojo, no es cualquier película de superación que tal vez hayamos visto.

 

Aprendiendo a sentir-Rincón cinéfilo-Isabel Londoño

 

La historia…

Los dos protagonistas son totalmente opuestos. Por un lado, Driss es inmigrante senegalés, vive en un barrio pobre de París, tiene prontuario, fuma hierba, pero en el fondo es un joven muy sensible que se preocupa por su familia. Y del otro lado, totalmente opuesto, está, Philippe, un multimillonario hombre mayor, y aunque se codea con “la crème de la crème”, es súper monótono; lo cual es entendible, el tipo es tetrapléjico. Este par necesita tanto del uno como del otro, Driss necesita dinero para su familia y Philippe, a alguien que lo cuide.

 

Philippe y su escolta

Nos encontramos corriendo en una persecución, unos amigos apostando por no ser atrapados por la policía, y… sorpresa, salen victoriosos. Esta, como muchas otras escenas son muy significativas a lo largo de todo el film, ésta en específico nos da un abrebocas a lo que este par será capaz de hacer.

 

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Nada fácil

Ahora desde el verdadero inicio… Driss, como todo joven desempleado, solo busca una excusa para poder cobrar el dinero que da el gobierno a los desempleados, así que va a entrevistarse con Philippe, creyendo firmemente que lo rechazaría de inmediato. Entre mucho sarcasmo y palabras como dardos, Driss se sorprende al saber que es contratado para el trabajo, así que a pesar de toda la inexperiencia del mundo, éste entra en ese riguroso mundo del cuidado.

 

Sin piedad

Pasa poco tiempo para que se sepa que Driss no es un chico del todo recto y que tiene malas mañas, pero esto no le importa a Philippe. Todo lo que necesitaba estaba puesto en ese joven, estaba harto de los cuidadores que le tuvieran lástima y compasión; con Driss todo era totalmente distinto, era inexperto pero muy capaz, su humor negro y sarcástico hacía olvidar por instantes a Philippe que estaba condenado a una silla. Sin darse cuenta, ambos se estaban enseñando esas cosas que a pesar de que parecen difíciles, hacen ver todo más simple.

 

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“Si la mujer es fea, será de una mente muy fea”

Philippe nos cuenta un poco sobre su exesposa: bella, alta, elegante, pero con una enfermedad que le impedía tener hijos, razón por la cual deciden adoptar. No nos dicen directamente qué fue lo que le pasó a ella, pero se entiende que murió, y junto con ella, las ganas de vivir de Philippe. En un intento de querer volver a sentirse vivo, hace parapente y es donde tiene su trágico accidente. Después de su esposa, no ha tenido más contacto con ninguna mujer, más allá de su condición física, él mismo se lo impide por miedo al rechazo. En cambio, tiene una especie de relación por cartas con una mujer a la que no conoce, jamás se han visto y aun así, siguen fieles a sus extensas cartas. De todas formas, Driss no pierde la oportunidad de recordarle que puede estarse escribiendo con una mujer horrible, obesa o discapacitada, hasta lo obliga a llamarla; nunca se da cuenta de sus palabras y eso enloquece a todo el mundo, y a veces, en silencio, le encanta a Philippe.

 

 

El arte de sentir

Philippe al ser de la alta alcurnia, es muy culto, sabe apreciar las muchas formas del arte, en especial la música y la pintura. Cosas insignificantes para Driss, que no logra distinguir entre una pieza musical de otra; pero en cuanto a la pintura, logra descubrirse, cree que puede hacerlo mejor que cualquiera que haga un par de líneas rojas en un lienzo. Una vez más, vemos cómo cada uno complementa al otro.

 

No es una despedida…

Por cosas de la vida, Driss se ve en la necesidad de estar con su familia y Philippe lo entiende, lo deja ir. Luego de caer en una profunda depresión, Driss regresa de nuevo a su vida, esta vez no como su cuidador, sino como su amigo.

Este par demuestra que no hace falta tener gustos, apreciaciones y comportamientos similares para crear una fuerte y hermosa amistad. Driss siempre mostraba a Philippe su lado gracioso y sarcástico no desde la burla y el menosprecio, sino como recordatorio de que él aún seguía con vida y podía disfrutar al máximo, también le enseñó a ser padre, a ver lo que los demás en su entorno no podían ver; y al mismo tiempo él le mostraba a Driss que podía apreciar la vida de otro modo, ayudar a los demás y no solo hacer las cosas para que lo aceptaran.

 

Amigos intocables

 

Más allá de todo el drama y el mensaje en sí, la historia y el film tiene muchísimas partes en la que podemos carcajearnos sin sentirnos culpables de que se trate de un “minusválido”, porque realmente esa es su situación, no se puede cambiar pero sí se le puede sacar provecho y todo lo positivo a esa condición. Lo políticamente incorrecto se vuelve correcto. A Philippe eso le tomó poco tiempo entenderlo, sin necesidad de decirle directamente, ambos sabían que tenían una fuerte amistad, sin intereses egoístas ni esa lástima hipócrita que muchas personas siente ante cualquier otra que tenga alguna condición.

 

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Como muchas películas e historias, esta puedo verla muchas veces y seguir sintiendo mil cosas otra vez, así que tómense un tiempo y como siempre les digo: “Si no la han visto, véanla, y si ya la vieron, vuélvanla a ver, no tiene pérdida de nada”.

 

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Isabel Londoño-El Rincón Cinéfilo

Isabel Londoño, egresó de la Universidad de Carabobo (UC) en el área psicosocial, tiene también estudios universitarios en turismo y sistemas.

Es una apasionada de la música y del Séptimo Arte desde que tiene memoria, siendo el cine y sus distintos géneros la pasión a la que ha dedicado más horas y análisis. Sus reseñas sobre clásicos o estrenos del cine aparecen ahora, cada viernes, en Ciudad Valencia desde “El Rincón Cinéfilo”.

 

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