Chichiriviche de la Costa es un lugar popular para actividades al aire libre. El 16 de agosto de 2025, se llevó a cabo un evento de Ultra Race, organizado por «La Fragua Run y Retos Venezuela», con distancias de 12 km y 20 km. El curso de la carrera incluyó cruces de río y tramos de costa y montaña.

​A este evento solía ir con mi hijo, pero este año, con su agenda tan apretada, no pudo animar las carreras. Así que su suegra y yo nos aventuramos juntas. Los efectos de la lluvia dejaron su huella en la carretera, pero el paisaje era hermoso.

Al llegar buscamos la posada. Dejamos las maletas y nos fuimos al negocio de «la Negra Nancy»; este está justo frente a la playa. A los corredores les tenían preparada una cena sustanciosa, cargada en carbohidratos. Nuestra cena, unas empanadas rellenas con camarones.

Me desperté alrededor de las seis de la mañana para no perderme el amanecer. Al abrir la ventana, una gaviota me aguardaba para admirar juntas el color rojo en el mar. Un gallo cantó con fuerza y marcó el inicio del nuevo día.

Las carreras iniciaron bien temprano, una a las tres y la otra a las siete y media de la mañana. Había un ambiente de celebración, la música surfeaba en la cresta de las olas. La salida fue imponente. Allá iban, unos con la seguridad de subir al podio y otros, a completar el circuito.

Al sentarnos bajo el toldo, cerveza en la mano, nos dimos cuenta de lo diminutas que éramos frente a la grandeza del mar. En el lugar existe una escuela para buzos llamada “Scubatec”. Sus prácticas son los fines de semana.

 

LEE TAMBIÉN: “Cuando lo importante es invisible a la vista” 

 

Nos distrajo un alboroto entre pelícanos y gaviotas. Estos disputaban algunos peces que nadaban en la orilla. Los pelícanos lograban agarrar la presa, pero las ágiles gaviotas se las robaban del saco que tienen en la mandíbula inferior.

Llegó el momento de la premiación, que es la verdadera celebración para los corredores. La música y la felicidad invadieron el ambiente. Los tambores resonaron esa noche y alrededor de una fogata inmensa los amigos se despidieron hasta el siguiente evento.

Los deportistas compitieron con el corazón sobre la cálida arena, ganándose el respeto propio al finalizar con éxito. Una fracción de esa vivencia se queda en mi corazón. Ya vendrán nuevas carreras y estaré presta para compartirlas.

 

***

 

Carmen Pacheco-columna Crónicas del peatón-portada

Carmen Beatriz Pacheco (Caracas, 1951) es cronista, dibujante y aficionada al haikú y al microrrelato. Ha participado en el Taller de Lectura y Escritura Creativa del Museo de Arte Valencia (MUVA) con el Prof. Ramón Núñez. También formó parte del grupo CEINFOLEIM, dirigido por el escritor José Luis Troconis Barazarte.

Integra el Laboratorio Narrativo Zuaas en cuyo libro colectivo «Relatos de lluvia (historias que caen del cielo)» (2025) interviene con tres relatos breves. También integra la Escuela Virtual «Historias en Yo Mayor» de la Fundación FahrenHeit 451 (Colombia).

 

Ciudad Valencia / Foto CP