Varios activistas de la organización Code Pink fueron arrestados en Estados Unidos por protestar pacíficamente con pancartas durante la interpelación que hicieron congresistas estadounidenses al «enviado especial» para Venezuela, Elliot Abrams.
Como se recordará, Abrams fue duramente criticado por varios congresistas de EEUU, principalmente la congresista demócrata Ilhan Omar, quien sacó a relucir las matanzas que él ordenó ejecutar en Nicaragua.
Durante una audiencia realizada el 14 de febrero ante el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, Ilhan Omar acusó al enviado especial del mandatario Donald Trump para Venezuela de respaldar las violaciones cometidas en el país centroamericano durante la década de los 80 del pasado siglo, hecho que ha sido muy controvertido.
Pero más allá del acalorado intercambio verbal entre Omar y Abrams, la situación tomó un matiz especial cuando varios activistas de la ONG Code Pink irrumpieron en la sesión para denunciar los crímenes de guerra de Abrams.
Code Pink es una ONG internacionalmente activa que se describe a sí misma como un «movimiento de paz social y justicia social que trabaja para poner fin a las guerras y ocupaciones financiadas por los EEUU.
«Pancartas asesinas»
Se supone que una simple protesta con pancartas no debería ser criminalizada en Estados Unidos, país que siempre pretende dar un ejemplo de libertad y democracia ante el mundo.
Sin embargo, a estos activistas les fueron aplicados cargos criminales por protestar con pancartas, situación judicial que ha sido repetida contra varios miles de activistas por los derechos humanos en EEUU.
¿Qué pasaría si manifestantes con simples pancartas fueran arrestados en Venezuela? es la pregunta que muchos internautas hicieron a través de las redes sociales.
Como se recordará, Estados Unidos, la OEA y varios países de la región asociados en el denominado Grupo de Lima han acusado al gobierno del presidente Nicolás Maduro de violar los derechos humanos, criminalizar la protesta y encarcelar a la disidencia opositora.
No obstante, las diferencias entre las protestas realizadas en Estados Unidos -con simples pancartas- y las ejecutadas por la oposición en Venezuela -que incluyen violencia contra personas, daño de instalaciones públicas y privadas, amenazas a la vida y demás delitos- resultan más que evidentes.
Las protestas violentas de Venezuela, denominadas como guarimbas, serían un caso impensable en las calles de Estados Unidos, ya que, de intentar aplicarlas, los ciudadanos serían como mínimo acusados de diversos delitos federales como terrorismo, que incluyen penas de 40 años o más.
La democracia gringa tiene recetas que aplican para ellos y otras muy distintas para los demás. Un doble rasero disfrazado por la hegemonía cultural y comunicacional.
Presos en EEUU por denunciar la agresión contra #Venezuela. No hay libertad de expresión en la casa de los "campeones de la democracia".
Vamos a VIRALIZAR para que los dejen en libertad. pic.twitter.com/IKMC2IVqJI— Nuria Paz (@Nuripaz30Paz) February 15, 2019
Ely Reyes/Ciudad VLC













