Allen Ginsberg es el poeta emblemático de la Beat Generation, poeta y místico salvaje en estado puro. Quizás con el transcurrir de los años, Ginsberg terminó por convertirse en símbolo de aquello que criticaba: el monumento cultural de una generación. Esa misma generación que había alcanzado puestos de poder para repetir los mismos esquemas contra los cuales luchaba.

Ya en su momento lo advirtió otro ídolo beatnik, William Burroughs: «Si ha de haber una revolución, ésta debe ser radical de tipo biológico o genético. Las revoluciones sociales lo único que hacen es cambiarle el rostro al poder dejando la mierda allí».

Debido a su imagen pública, Ginsberg, quizá, haya sido más comentado que leído. Sin embargo, no siempre fue así: la presencia de Ginsberg en el ámbito poético norteamericano vino a culminar el proceso revolucionario que había iniciado Whitman un siglo atrás: la búsqueda del hombre elemental dentro del contexto social.

 

Allen Ginsberg joven-Howl

 

En el espacio histórico que ocupa la Beat Generation como vanguardia literaria, se podría afirmar que el poema Howl (Aullido, 1956) abre las compuertas a un nuevo discurso que determinará el rumbo de la poesía a nivel mundial.

Al respecto, afirma el crítico Bruce Cook: «Ginsberg se dio cuenta de que había escrito no sólo un poema nuevo, sino un nuevo tipo de poema: uno que llegaba a comunicar de forma real la misma electricidad que sintió mientras lo escribía».

 

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Su escritura tiene mucho de viaje místico, pero no en busca del Nirvana, sino más bien descendiendo a los infiernos de la conciencia humana. Como Rimbaud, se había hecho vidente por un largo y desmesurado desajuste de todos los sentidos.

Allen Ginsberg -howl-book-poem

Sobre el proceso de creación de Aullido, nos informa Mr. Cook: «Allen Ginsberg había escrito Howl dos semanas antes del recital de Six, durante un largo fin de semana encerrado en su habitación bajo la influencia de varias drogas: peyote para las visiones, anfetaminas para acelerar el viaje y dexedrina para no desfallecer».

Poema de la derrota, Aullido, está escrito en el ritmo reiterado de una oración cuya religiosidad es el rostro del abismo. En él la vida de una generación está retratada de forma insolente y desgarradora: el triunfo de la desolación había tendido su sombra sobre el árbol secreto del paraíso…

«He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la demencia, famélicas, histéricas, desnudas, arrastrándose al amanecer por las calles de los negros buscando el pinchazo arrecho, cabezángel hipsters ardiendo por la antigua conexión celestial con el estrellado dinamo de la maquinaria nocturna, quien pobre y andrajosa y ojerosa y arrebatada fumaba sentada en la oscuridad supernatural de apartamentos con agua fría flotando sobre las alturas de las ciudades contemplando jazz….»
(Traducción Andrés Boulton Figueira de Mello / revista Haoma nro. 3; Caracas: abril, 1968).

 

Ciudad Valencia / Manuel Cabesa*

*(Caracas, 29/11/1960). Poeta, narrador, ensayista y bibliotecario; reside en el estado Aragua desde 1994. Fue beneficiario de los Talleres de Creación Literaria del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG) en tres oportunidades: poesía (1980); narrativa, (1999) y ensayo histórico, (2002). Con el apoyo de la Coordinación de Literatura de la Secretaría de Cultura del estado Aragua inicia en 1999 un taller literario que aún se mantiene activo de forma independiente bajo el nombre de Los Moradores y fue miembro fundador de la Agrupación Cultural Pie de Página. Ha representado a Venezuela en el 1er. Taller Iberoamericano de Poesía (Cuba, 1993); Festival de la Cultura del Caribe (México, 1996) y Festival del Nuevo Cine Latinoamericano (Cuba, 1999).