BIOGRAFÍAS PORTÁTILES (41): MONSEÑOR MONTES DE OCA

Monseñor Salvador Montes de Oca (Carora, 1895-Toscana, 1944) fue una figura católica notable en la ciudad de Valencia, la de Venezuela.

Sucedió en el Arzobispado de nuestra ciudad a Monseñor Francisco Antonio Granadillo, a partir del 22 de octubre de 1927.

Su gestión arzobispal contó con el beneplácito y el apoyo de la feligresía valenciana, quien lo acogió como un hijo consentido. Desarrolló una labor humanística por el pueblo más necesitado, mucho antes de que la Iglesia se planteara la opción preferencial por los pobres.

Impulsó desde 1928 la construcción del Seminario Diocesano, empresa ésta de polémica y accidentada realización de parte de algunos de sus sucesores.

Sólo que sufrió el acoso del poder funcionario gomecista. Debido a su defensa del sacramento matrimonial, se negó a casar en segundas nupcias al presidente del estado recién divorciado.

Por lo que el presidente títere gomero de la república, Doctor Juan Bautista Pérez, lo expulsó del país por decreto el 11 de octubre de 1929 [año de la derrota de la invasión del Falke y el pavoroso terremoto de Cumaná].

El 3 de agosto de 1931, el General Gómez [en otra de sus hábiles piruetas políticas] revierte la medida de expulsión, lo cual posibilitó que Monseñor Montes de Oca regresara a la ciudad en octubre de ese mismo año.

MONSEÑOR MONTES DE OCA

Sólo que solidarizándose con los familiares y amigos de Joaquín Mariño, torturado y asesinado en la Casa Páez por el régimen, acompañó sus restos al cementerio como gesto de protesta pacífico y profético.

El clero hizo mutis con la excusa de que no se debería haber inhumado a un suicida [aval cómplice de la embustera versión de la dictadura] en suelo consagrado.

Sumada la calumnia en su contra por acoso sexual a una mujer, Montes de Oca sufrió una segunda y definitiva expulsión del país. Estando él en Italia, el Papa Pío XI se negó a escucharlo y, por ende, a defenderlo. En el interín, enfermó gravemente de peritonitis que casi le cuesta la vida.

 

MONSEÑOR MONTES DE OCA: UNA VIDA COMPROMETIDA CON EL EVANGELIO 

Se refugió de las andanadas militares y episcopales, en la Cartuja de Farnetta en Toscana, Italia [la misma locación donde estuvo recluido José Gregorio Hernández años antes].

Su compromiso de vida en el Evangelio, le movió a ayudar y proteger a judíos y partisanos perseguidos por el nazismo. Descubiertos los auténticos religiosos por la Gestapo, Montes de Oca y sus compañeros fueron ejecutados el 6 septiembre de 1944.

Los restos de Montes de Oca regresaron a Venezuela y fueron sepultados en la Catedral de Valencia, detrás del Altar Mayor, el año 1947.

Con motivo del Centenario de su Natalicio, la editorial Predios publicó el libro “Montes de Oca.

El Obispo Mártir” (1997), compilando textos del sacerdote jesuita Ricardo Mandry, el docente y escritor Douglas Morales, el presbítero Simón Salvatierra y Monseñor Gregorio Adam.

Años después, siglo XXI, el escritor José Napoleón publica la novela “El cielo invertido” en su homenaje sentido como figura pública y recreación ficcional de excelencia.

Pese a su martirologio, todavía no ha sido beatificado por la Iglesia Católica en la que militó con Amor real intenso por Jesucristo.

 

 

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Ciudad VLC/JCDN

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