El aumento constante de las temperaturas que evidencia el planeta no solo elevará el calor, sino que también extenderá su duración a lo largo del día. Según un estudio de la Universidad Sun Yat-sen (China) publicado en la revista Nature Climate Change, en un escenario de altas emisiones, cada jornada calurosa sumará más de cuatro horas adicionales de calor extremo a finales de siglo.
A través de una investigación dirigida por el científico Xiaoping Liu, se analiza la evolución de las temperaturas a escala horaria entre 1981 y 2023 y las proyecta hasta el año 2099.
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Son estos datos los que demuestran que las mediciones térmicas tradicionales, basadas en promedios o máximas diarias, pasan por alto una parte sustancial del problema; un 28 % de los episodios de calor intenso ocurre en días que las métricas habituales no clasifican como extremos.
Al respecto, se conoció que más del 80 % de la superficie terrestre experimentó un incremento del calor térmico en las últimas cuatro décadas, a un ritmo medio de 62 horas adicionales de calor extremo por década.
El análisis concluye que, entre los años 2070 y 2099, los días calurosos registrarán más de cuatro horas extra de calor sofocante en comparación con las cifras de las dos primeras décadas del siglo XXI.

Un fenómeno desigual a nivel mundial
Además, las jornadas que ni siquiera figuran como calurosas ganarán unas tres horas adicionales de temperaturas críticas que los sistemas convencionales no detectarán.
Este fenómeno afecta de manera muy desigual a la población mundial. Los países de ingresos bajos y medios concentran actualmente más de las tres cuartas partes de la exposición global al calor y sufrirán los mayores incrementos de riesgo en las próximas generaciones.
Expertos en meteorología destacan la importancia de incorporar la variable horaria en la predicción del tiempo y en la gestión de riesgos. Conocer la distribución exacta de las temperaturas durante el día permitirá perfeccionar los sistemas de alerta temprana y diseñar protocolos de salud pública capaces de actuar en los momentos más críticos de cada jornada.
La comprensión de fenómenos breves como las ráfagas de calor resulta ya indispensable para adaptar las ciudades a un clima en proceso de transformación.
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Fuente: RNV
Ciudad Valencia/LH/RN
Foto: RNV












