Cuando llegamos a la casa de Carmen “La Muñequera”, ya nos estaban esperando sus muñecas de trapo, las virgencitas tejidas, los viejitos de arcillas sentados en su mecedora y, por supuesto, Carmen Rodríguez, su creadora. Así que asumimos que en la entrevista también participarían las distintas figuritas que ocupaban una mesa redonda y otras tantas que bordeaban la sala.

“No todo lo que está aquí es mío, algunas cosas son de mis hijos”, nos advirtió Carmen con una sonrisa mientras señalaba un Godzilla de aproximadamente 60 centímetros que adornaba la mitad de la sala, para dejar constancia de que su legado trasciende.

Prometimos entrevistar a sus hijos en otra oportunidad y pasamos a la mesa para centrarnos en nuestra artista. Dos tazas de café del tamaño de un plato de sopa nos estaban esperando y entre sorbito y sorbito se desarrolló una amena conversación en la que Carmen nos contó su historia de vida, pero, sobre todo, su historia con las muñecas de trapo.

“Mis muñecas son todas venezolanas y pueden representar a una chica del campo, a una bailarina y a tantas cosas bonitas”

“Soy de Caracas, pero tengo más de 30 años viviendo en Naguanagua. Me dedico a la artesanía desde los 36 años porque es algo que siempre me llamó la atención. Me gusta cualquier tipo de artesanía, pero en especial me gustan las muñecas de trapo y la figura humana”, aseguró Carmen mientras mi compañero Diego Trejo capturaba el momento con la cámara de su teléfono.

 

Entre muñecas, virgencitas y la cara de un mono

Carmen se define como autodidacta, afirmando que aprendió a elaborar sus artesanías de manera empírica. Detalló además que, en su larga trayectoria artística, ha trabajado con arcilla, madera, tejido, papel maché y telas. No pudo evitar indicarnos con sus manos cada figurita trabajada con los materiales mencionados.

“Por ejemplo, las virgencitas, las que están por allá, son hechas con tejidos. También tengo títeres y hay aquellos que son pequeñitos como el perrito de allá. Hay otro tejido que es para el perrito de los niños, y ya yo agarré al mono, mi favorito. Me parece que es de lo más gracioso”, dijo entre risas mientras agarraba con la misma ternura de una niña un títere con cara de chimpancé.

 

muñequera Carmen Rodríguez al rescate de nuestra identidad

 

El rescate de las muñecas de trapo

Buscando el mejor ángulo, Diego propuso un cambio de posición, así que Carmen se sentó en otro lado de la mesa y la conversación siguió fluyendo. Luego de acomodarnos, aproveché para consultarle sobre el significado de las muñecas de trapo en la identidad nacional.

Sin dudarlo, Carmen habló del color, específicamente de lo colorida que pueden ser sus figuras, representando el espíritu alegre del venezolano. Pero también resaltó la importancia de promover el rescate las muñecas de trapo como parte de los juguetes tradicionales del país. Mencionó con preocupación que hoy en día los niños están todo el día “pegados” a una pantalla.

“Yo pienso que las muñecas deberían ser rescatadas porque ya los niños —y las niñas, sobre todo— no juegan con muñecas de tela. Tan bonitas que son y hasta pueden dormir con ellas por lo suavecito”, comentó acariciando a una de sus creaciones.

 

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Entre tantas bondades, reiteró la variedad y el valor de lo hecho en Venezuela: “Mis muñecas son todas venezolanas y pueden representar a una chica del campo, a una bailarina y a tantas cosas bonitas que tenemos aquí”.

Mientras Carmen iba describiendo sus artesanías, Diego iba capturando los diferentes tipos de figuritas, donde además de vírgenes, muñecas, títeres y viejitos, había hombrecitos con burriquitas, una Venus de Tacarigua en papel maché y varias figuras talladas en madrea que daban fe del amplio trabajo artesanal de esta artista caraqueña-naguanagüense.

Sin embargo, confesó que actualmente se ha dedicado más a la elaboración de las muñecas de trapo que a otra disciplina, ya que le recuerdan mucho a su infancia. “Es lo que más me gusta en este momento. De repente me recuerdan a la infancia de la que todavía me queda un poquito”, sonrió.

 

muñequera Carmen Rodríguez al rescate de nuestra identidad

 

Nostalgias y recuerdos alegres

También recordó con nostalgia, que muchas de sus artesanías llegaron al extranjero, siendo vendidas en países como Estados Unidos, Italia y España. Igualmente, relató que por muchos años participó en concursos de pesebres en diciembre, en los cuales casi siempre salía ganando: “No solo el premio —agrega entre risas—, sino también la envidia de los demás concursantes”.

Finalmente, Carmen reiteró el llamado al rescate de nuestra identidad a través de las muñecas de trapo y aprovechó para indicar que los interesados en su trabajo artístico pueden contactarla a través de su cuenta en Instagram: @carmenrodriguezart

Por nuestra parte, Diego y yo aseguramos una segunda visita para grabar un video tutorial donde Carmen —con la sencillez que la caracteriza— explique cómo elaborar una muñeca de trapo. Así que esta historia tiene una segunda parte.

 

 

Además de sus muñecas de trapo, Carmen Rodríguez se destaca con figuritas de arcilla, madera, tejidos y papel maché, demostrando gran versatilidad en su trabajo artístico.

 

 

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Ciudad Valencia/Rodolfo Morantes

Video: Diego Trejo

Fotos: Rodolfo Morantes