Ante el incremento sostenido de las temperaturas en casi todo el territorio nacional, provocado por factores climáticos regionales y el fenómeno periódico de la declinación solar, el cual eleva la radiación UV, el Ministerio para la Salud y especialistas en pediatría y gestión de riesgos enfatizan la necesidad de extremar las medidas de prevención.
El objetivo central es evitar complicaciones severas en la población, enfocándose prioritariamente en los sectores de mayor vulnerabilidad: niños, adultos mayores y pacientes con enfermedades crónicas.
El organismo humano mantiene su equilibrio térmico a través de la sudoración y la dilatación de los vasos sanguíneos periféricos. Sin embargo, cuando la humedad ambiental es muy alta y la temperatura supera el umbral de los 35 grados Celsius, la capacidad de evaporación del sudor disminuye drásticamente, provocando que el cuerpo acumule calor con rapidez.
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Atención a los síntomas
Esta falla en la regulación térmica desencadena dos afecciones principales que se deben reconocer a tiempo:
- Agotamiento por calor: Es una condición previa y se manifiesta con sudoración profusa, palidez, calambres musculares dolorosos, cansancio extremo, mareos, dolor de cabeza y náuseas. Si no se trata a tiempo mediante el reposo y la rehidratación adecuada, el paciente puede evolucionar hacia un cuadro crítico.
- Golpe de calor: Representa una emergencia médica que pone en riesgo la vida en cuestión de minutos. Se caracteriza por la alteración del estado mental, confusión, pulso acelerado, una temperatura corporal peligrosa por encima de los 40 grados Celsius y una piel caliente y seca debido a la ausencia total de sudoración.
Más cuidado en los niños
En el caso de los niños, las precauciones deben duplicarse. Los lactantes y niños pequeños poseen una menor capacidad para autorregular su temperatura corporal, dado que producen más calor en relación con su masa y poseen una tasa de sudoración inferior a la de los adultos.
Para protegerlos, es vital garantizar un aporte constante de líquidos a lo largo del día, sin esperar a que manifiesten tener sed. En lactantes menores de seis meses con lactancia materna exclusiva, la recomendación médica es aumentar la frecuencia de las tomas; la leche materna aporta la hidratación y sales minerales necesarias sin requerir agua suplementaria.
Asimismo, se debe priorizar el uso de ropa confeccionada en telas naturales como el algodón, en colores claros y cortes holgados que permitan la circulación del aire. Es crucial evitar el sobreabrigo en los bebés, un error sumamente frecuente.
Por otra parte, la exposición directa al sol debe restringirse por completo entre las 10:00 a.m. y las 4:00 p.m. Si es inevitable salir, es indispensable aplicar protector solar infantil (a partir de los seis meses de edad) y utilizar gorras o sombreros de ala ancha.
Adultos mayores: Un grupo de alto riesgo
Por su parte, los adultos mayores y las personas con condiciones de salud preexistentes enfrentan un riesgo considerable. Con la edad, la percepción de la sed disminuye de forma natural; además, el uso de ciertos medicamentos (como los diuréticos) altera el balance hídrico del cuerpo.
Los adultos deben consumir de dos a tres litros de agua diariamente y limitar de manera estricta el consumo de bebidas con alto contenido de azúcar, cafeína o alcohol, ya que estas sustancias aceleran la deshidratación. Igualmente, se aconseja adaptar la alimentación hacia opciones livianas y frescas, incrementando el consumo de frutas y verduras ricas en agua y minerales.
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En el ámbito del hogar y el entorno laboral, se debe procurar la permanencia en espacios bien ventilados. Si no se cuenta con sistemas de aire acondicionado, se debe promover activamente la ventilación cruzada.
Cómo protegerse en el día a día
- Evita el sol en horas pico: Limita la exposición directa entre las 10:00 a.m. y las 4:00 p.m. Si debes salir, aplica protector solar y usa gorra o sombrero.
- Reduce bebidas deshidratantes: Evita bebidas con alto contenido de azúcar, cafeína o alcohol, ya que aceleran la pérdida constante de líquidos, en especial en horas más calurosas.
- Mantén los espacios frescos: Aprovecha la ventilación cruzada al inicio y final del día y además mantén persianas o cortinas cerradas durante las horas de más radiación solar, especialmente en las tardes.
- Reprograma la actividad física: Traslada los ejercicios pesados o trabajos al aire libre a las primeras horas de la mañana o al atardecer.
- No dejes a nadie dentro de un vehículo: Jamás dejes a niños, adultos mayores o mascotas dentro de un auto estacionado, ni siquiera con las ventanas entreabiertas.
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Fuente: Últimas Noticias
Ciudad Valencia/LA/M.Ll









