En el marco de las entregas dedicadas a la salud mental infantil, el psicólogo clínico Moisés Carvajal nos invita a reflexionar sobre uno de los trastornos más frecuentes en el ámbito escolar y familiar: el TDAHTrastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad e Impulsividad.

Lejos de ser una etiqueta, el TDAH representa un desafío multidimensional que exige comprensión, acompañamiento y acción conjunta.

 

¿Qué es el TDAH? El TDAH

Es un trastorno del neurodesarrollo que afecta principalmente la autorregulación del comportamiento, la atención sostenida y el control de impulsos. Se manifiesta desde la infancia y puede persistir en la adolescencia y adultez si no se aborda adecuadamente.

Según el psicólogo Moisés Carvajal, este trastorno se presenta en tres formas principales:

• Predominio de déficit de atención: dificultad para concentrarse, seguir instrucciones, organizar tareas o mantener el foco en actividades prolongadas.

• Predominio de hiperactividad/impulsividad: inquietud motora, necesidad constante de moverse, dificultad para esperar turnos, interrupciones frecuentes.

• Combinado: cuando se presentan ambos patrones de manera significativa. Es importante destacar que no todos los niños con TDAH presentan los tres componentes. El diagnóstico debe especificar cuál de ellos predomina, para diseñar un abordaje ajustado a las necesidades individuales.

 

Características clínicas del TDAH

Carvajal señala que la impulsividad suele ser uno de los aspectos más difíciles de manejar, ya que afecta la regulación emocional. Los niños pueden gritar, alterarse con facilidad, mostrar conductas agresivas o tener reacciones desproporcionadas ante estímulos cotidianos.

“No es que el niño sea malcriado, es que su sistema de autorregulación necesita apoyo”, aclara el especialista. Entre las características más comunes se encuentran:

• Dificultad para mantener la atención en clase o en tareas dirigidas.

• Olvidos frecuentes, pérdida de objetos escolares.

• Necesidad constante de movimiento o actividad física.

• Reacciones emocionales intensas y repentinas.

• Problemas para seguir normas o esperar turnos.

• Baja tolerancia a la frustración. Estas conductas pueden generar conflictos en el entorno escolar y familiar si no se comprenden desde una perspectiva clínica y educativa.

Conociendo el TDAH

Causas multifactoriales: ¿Qué influye?

El origen del TDAH es multifactorial, es decir, intervienen diversos factores genéticos, neurológicos y ambientales. Uno de los aportes más reveladores de Carvajal es el énfasis en el impacto del plomo en sangre como factor ambiental agravante.

“Se ha comprobado que niños que viven cerca de estaciones de gasolina o zonas con alta contaminación pueden presentar niveles elevados de plomo, lo que potencia la hiperactividad”, señala.

Por ello, el diagnóstico incluye no solo la evaluación psicológica, sino también estudios neurológicos y análisis clínicos, como el examen de plomo, para entender el contexto biológico y ambiental del niño.

 

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Conociendo el TDAH

El abordaje: trabajo en equipo

Una vez confirmado el diagnóstico, comienza un proceso multidisciplinario que involucra:
• Psicología clínica: para trabajar la gestión emocional, el control de impulsos y la autoestima.
• Psicopedagogía: para adaptar el proceso de aprendizaje, diseñar estrategias didácticas y orientar al docente en la planificación curricular.
• Terapia ocupacional: para mejorar la integración sensorial, la motricidad fina y la adaptación a distintos entornos.
• Actividades extracurriculares: como deportes, danza o arte, que permiten canalizar la energía, fortalecer la concentración y fomentar la expresión emocional. “El tratamiento no es una receta única. Se diseña en función de las necesidades del niño. Por eso es vital acudir a especialistas con experiencia en el área”, enfatiza Carvajal.

Educar con empatía

Este capítulo psicoeducativo nos recuerda que el TDAH no define a un niño, pero sí exige que lo miremos con otros ojos. Padres, docentes y cuidadores tienen en sus manos la posibilidad de transformar el entorno en un espacio de comprensión, adaptación y crecimiento.

La clave está en educar con empatía, paciencia y conocimiento. El niño con TDAH no necesita castigos, necesita herramientas. No necesita etiquetas, necesita oportunidades.

 

El TDAH es un trastorno complejo, pero tratable. Requiere un enfoque integral que combine diagnóstico clínico, intervención educativa y acompañamiento emocional. Ignorarlo o minimizarlo solo agrava las dificultades del niño y de su entorno. Recomendaciones clave:

• Acudir a especialistas capacitados en neurodesarrollo infantil.

• Realizar evaluaciones completas, incluyendo exámenes neurológicos y ambientales.

• Diseñar planes educativos personalizados con adaptaciones curriculares.

• Promover actividades físicas y creativas que canalicen la energía.

• Fomentar la comunicación constante entre familia, escuela y terapeutas.

• Evitar etiquetas negativas y reforzar los logros del niño.

Conociendo el TDAH

Educar para comprender, acompañar para transformar

“El tratamiento no es una receta única. Se diseña en función de las necesidades del niño”, afirma con convicción el psicólogo clínico Moisés Carvajal.

Esta frase resume el corazón de todo abordaje responsable del TDAH: cada niño merece ser visto, escuchado y atendido desde su singularidad.

 

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad e Impulsividad no es una condena ni una etiqueta. Es una condición que, bien comprendida, puede convertirse en una oportunidad para fortalecer vínculos, mejorar entornos y construir trayectorias educativas más humanas.

Desde este suplemento psicoeducativo, reafirmamos la importancia de seguir abriendo espacios como este para educar a padres, docentes y cuidadores, brindando herramientas claras, lenguaje accesible y orientación profesional. Porque cuando una familia entiende lo que vive su hijo, deja de luchar contra él y comienza a caminar a su lado.

Conociendo el TDAH

Ciudad Valencia / Diego A. Trejo