Mohamed Abí Hassan-taller de cine-Edgar Narváez

De libros, periódicos y revistas que nos dejaron huella… A continuación les presento una extensa cita textual a propósito de celebrarse este año 2023 el 60 Aniversario de Rayuela, de Julio Cortázar (Bruselas 1914-París 1984), novela  hito de la literatura latinoamericana, escrita y publicada en París el 28 de junio de 1963, y protagonista junto con las obras de Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes, del llamado Boom Latinoamericano de los años ’60 y ‘70:

 

Julio Cortázar-Rayuela-60 años

Rayuela cuenta más para mí en cierto sentido que los cronopios. Los cronopios es un gran juego para mí, es mi placer. Rayuela no es mi placer: era una especie de compromiso metafísico, era una especie de tentativa para mí mismo además. Y entonces (cuando se publicó) descubrí, en efecto, que Rayuela estaba destinado a los jóvenes y no a los hombres de mi edad. Nunca lo hubiese imaginado cuando lo escribí. Ahora, ¿por qué? ¿Por qué fueron los jóvenes los que encontraron algo que les impresionó, que los “impactó”, como dicen ahora en la Argentina? Yo creo que es porque en Rayuela no hay ninguna lección. A los jóvenes no les gusta que les den lecciones. Los adultos aceptan ciertas lecciones. Los jóvenes, no. Los jóvenes encontraban allí sus propias preguntas, sus angustias de todos los días, de adolescentes y de la primera juventud, el hecho de que no se sienten cómodos en el mundo en que están viviendo, el mundo de los padres. Y fíjate que en el momento en  que Rayuela se publicó todavía  no había hippies, todavía no había angry Young men, en ese momento salía el libro de Osborne, creo que fue en esa época.  Pero había una generación que empezaba a mirar a sus padres y a decirles: “Ustedes no tienen razón. Ustedes no nos están dando lo que pretendemos. Ustedes están dando en herencia un mundo que nosotros no aceptamos”. Entonces Rayuela lo único que tenía era un repertorio de preguntas, de cuestiones, de angustias, que los jóvenes sentían de manera informe porque no estaban intelectualmente equipados para escribirlas o para pensarlas  y se encontraban con un libro que las contenía. Tenía todo ese mundo de insatisfacción, de búsqueda del “kibutz del deseo”, para usar la metáfora de Oliveira. Eso explica que el libro resultó un libro importante para los jóvenes y no para los viejos.

                                                           Julio Cortázar
                                                  Cortázar de la A a la Z (2014)

 

Quisimos hacer un alto en el tema que veníamos abordando relacionado con la gesta independentista, para hacer algunas disertaciones sobre los libros, periódicos y revistas que nos marcaron y dejaron su impronta en nuestras vidas. Además de Rayuela, también se cumplieron, este 15 de agosto, 80 años del Papel Literario de El Nacional, el cual fue toda una escuela de formación, sobre todo en su primera etapa cuando en el diario estaba al frente Miguel Otero Silva, y directores de la talla de Juan Liscano (1915-2001), su fundador y primer director; o de directores y colaboradores como Mariano Picón Salas, Antonio Arráiz,  y Guillermo Meneses, entre otras destacadas personalidades.

Sobre esa primera etapa de El Nacional vale la pena leer un excelente ensayo de nuestro amigo Pedro Téllez. También, cabe destacar que en agosto se cumplen 150 años de la primera edición de Una temporada en el infierno, obra cumbre de  Arthur Rimbud (Francia 1854-1890), libro que produjo una  ruptura en toda la literatura  que se estaba escribiendo en esa época.

 

Una temporada en el infierno-Rimbaud

Nos resulta casi imposible dejar de borronear algunas cuartillas sobre los libros, periódicos y revistas que han tenido una importancia capital durante el transcurso de nuestras vidas, corriendo el riesgo de abusar de la paciencia de los lectores. Por ello abordaremos primero lo referente a los libros, y dejaremos nuestra apreciación sobre los periódicos y revistas para la próxima disertación.

Me atrevería a afirmar que, de alguna forma, somos los libros que hemos leído. Sabemos que resulta difícil decir todo lo que quisiéramos sobre determinado autor u obra de nuestra preferencia. Al respecto nadie tiene la última palabra. No obstante, nos atrevemos a  exponer una pequeña lista de libros que nos han marcado, y hasta “salvado” en situaciones límites de nuestra existencia. Es muy probable que se nos escape alguna obra o autor en este recordatorio o inventario de nuestra bibliofilia.

La lista de los libros que pasan atropelladamente por nuestra mente podría encabezarla Rayuela, seguida de Una temporada en el infierno, obras ya citadas al comienzo de nuestra disertación. Seguidamente,  Las Iluminaciones, La Carta del vidente, Las flores del mal y Los cantos de Maldoror, entre las obras de los simbolistas, mejor conocidos con el mote de “poetas malditos”.

En la literatura del Oriente Medio y el Lejano Oriente podríamos mencionar Las mil y una noches, en sus tres versiones, el I Ching, el Tao Te King, los Cuatro libros de Confucio, el Baghavad Gita, el Libro Tibetano de los Muertos, el Libro Egipcio de los Muertos, los Rubaiyat, el Corán y la Biblia.

 En lo que atañe a la cultura occidental podríamos incluir a todos los clásicos, Don Quijote de la Mancha, El Principito, Ubu Rey, El lobo estepario y las Obras Completas de Borges, Cavafys, Kafka, Poe, Sartre, el Marqués de Sade, Marx, Nietzsche, Cioran, Wilde, Ramos Sucre, Vallejo, Neruda y el Che Guevara.

Nuestro repertorio puede parecer infinito y harto difícil de abreviar, corriendo el riesgo de ser calificados de aburridos, exagerados o fuera de lugar. Así mismo, repito, estamos conscientes del riesgo de dejar por fuera a muchos de nuestros fieles y silentes cómplices que nos miran atentos y nos hacen compañía en este solitario oficio, desde un rincón de nuestra babélica biblioteca, desde los que conforman los pueblos originarios y los protagonistas de nuestras luchas independentistas, llámense Mirandinos, Bolivarianos y Bellistas, quienes merecen una reseña aparte, hasta nuestros contemporáneos, abarcando así más de cinco siglos de literatura.

 

Dibujo de Manuel Ruiz (1)
Dibujo de Manuel Ruiz…

Por razones de espacio nos limitaremos solo a nombrar, desde nuestra subjetividad y afinidad electiva, algunos poetas y narradores venezolanos: Reynaldo Pérez Só, Víctor Valera Mora, Ludovico Silva, Rafael Cadenas, Ramón Palomares, Eugenio Montejo, Gustavo Pereira, Luis Alberto Crespo, Juan Calzadilla, Juan Sánchez Peláez, Carlos Contramaestre, Caupolicán Ovalles, Armando Rojas Guardia, Alfredo Silva Estrada, Hanny Ossot y Antonio Trujillo, entre otros.

Aunque, realmente uno nunca termina de nombrar todos los autores, ni de leer todos los libros que quisiera. En verdad no hemos leído ni una minúscula parte de lo leído por un académico, una rata de biblioteca o un erudito como Borges, quien irónicamente se jactaba no de los libros que había escrito sino de los que había leído. Modestamente, para nosotros los autores arriba citados más los que involuntariamente obviamos o dejamos para una segunda vuelta, pasaron a formar parte de nuestras vidas casi como el aire que respiramos, así solo andemos infructuosamente en busca de conocimiento o del sentido de nuestra vida. Esa vida, valga la redundancia, que es sin duda alguna la verdadera fuente de todo el saber de la humanidad.

 

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Por último, estamos convencidos de que una de las pocas recompensas que el escritor obtiene por su trabajo es el reconocimiento de sus desconocidos lectores que terminan siendo sus amigos, y la satisfacción de hacer algo que nos gusta, como escribir y leer. Sí, leer todo lo que nos depare memorables recuerdos, como cuando hace unos cuantos amaneceres solíamos acompañar nuestro desayuno un domingo en la mañana con una arepa con mantequilla y café con leche, y la lectura de los polémicos artículos del Papel Literario, con ensayistas de la calidad de Juan Nuño, Ludovico Silva, Héctor Mujica, Marta Traba, Ángel Rama, Luis Alberto Crespo, Miyó Vestrini, Ben Amí Fihman y otros que escapan de nuestra frágil memoria, tan cargada de anécdotas. Pero esa es otra historia por contar. ¡Salud Poetas! (Continuará).

 

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Mohamed Abí Hassan (El tigre, 1956). Poeta, artista visual y editor independiente. Licenciado en Educación, Mención Artes Plásticas (cum laude), por la Universidad de Carabobo (UC). Ha ejercido la docencia en la UC y en la Universidad Arturo Michelena. Ha sido colaborador en las revistas Poesía y La Tuna de Oro (UC). Primer Premio II Bienal de Literatura Gustavo Pereira, Mención Poesía 2013; Primer Premio IV Bienal de Literatura José Vicente Abreu, Mención Poesía 2016; Primer Premio Concurso Nacional del II Festival 3.0 de Historias Comunales Ramón Tovar.

Formó parte de la Comisión Rectoral del Encuentro Internacional de Poesía de la UC. Coordinó el Taller de Formación de Cronistas Comunales en Mariara, estado Carabobo, auspiciado por el Minci, la Revista Nacional de Cultura y el Centro Nacional de Historia. Actualmente se desempeña como facilitador de talleres de iniciación en la creación literaria, así como talleres sobre patrimonio histórico.

 

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