#Opinión: «El arte de cuidar de sí condicionado al cuidado de los demás» por Magaly Zavala

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I- CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL CUIDADO DE SÍ.

Desde tiempos remotos, el cuidado de sí ha sido objeto de estudios, análisis e investigaciones por filósofos y pensadores, como un episodio perteneciente a la escénica del ser humano, relacionado directamente con la preocupación por el futuro propio y el del otro.

Para los estudiosos griegos y grecorromanos, el cultivo de sí se convirtió en una herramienta fundamental en el proceso de transformación del ser humano.  De hecho, en la filosofía antigua, Platón, Sócrates y Aristóteles, coinciden en el abordaje de la vida en si misma para adquirir sentido y coherencia en la búsqueda de la perfección.

Sócrates lo llamaba Epimeleia, lo que significa en el diccionario de griego-español, cuidado, por lo que «epimeleia heautou» seria cuidado de sí mismo, gobierno de si o estudio de sí mismo. Condición básica para lograr la felicidad y establecer relación directa con el cultivo de la virtud.

Platón, quien centra su planteamiento en la sabiduría, crea un antecedente de cuidado de sí, que está presente en la frase «Conócete a ti mismo», vinculada directamente con el comportamiento, con la práctica, lo que se hace y dice, para corregir o modificar lo que hiciera falta. Esto significa tomar el control de tu propia vida, enrumbarla hacia un estado de reflexión y equilibrio capaz de propiciar el poder de autogobernarse.

Mientras Aristóteles trato el «Cuidado de sí, desde la óptica de la virtud, abarcando también la felicidad, la prudencia y la justicia.

Partiendo de la idea de conocerte a ti mismo y del cuidado de cada quien consigo mismo, se asume una reflexión de vida y el estudio al que Sócrates llamó el auto conocimiento, aplicándolo en sí mismo, contribuyendo con su ejemplo a cuidar y conocerse a sí mismo, asumiendo que el camino de la verdad es interior. Aplicando un autoexamen en la permanente búsqueda de «sí mismo», empleó el método de examinarse a sí mismo, cuidando de sí.

La filosofía lo condujo al entendimiento del ser y conocerse a sí mismo, moldeando su propia vida a su manera, en base a sus decisiones y convicciones.

Cuestión que mucho tiempo después es señalado por Michel Foucault a manera de introducción en el curso, «El gobierno de si y de los otros»(1982-1983). Donde se enfoca en un análisis retrospectivo de su «Proyecto General» señalando un cambio de rumbo en sus investigaciones. Planteando el cuidado de sí, como un conjunto de prácticas mediante las cuales un individuo establece cierta relación consigo mismo, constituyéndose en sujeto de sus propias acciones. Considerando que la vida debe tomarse como un proceso creativo de transformación individual consagrándose en un sujeto ético.

II- CUIDAR DE SÍ, ES CUIDAR DE LOS OTROS.

El cuerpo humano es un sistema multifuncional en contacto permanente con otras personas y con todos los ecosistemas que están a su alrededor, recibiendo estímulos e información en un necesario vinculo de retroalimentación.

Es por ello que cuidar de si, se convierte en un proceso reflexivo relacionado con el goce de una buena salud, la aceptación de sus cualidades y características, denominado auto conocimiento y la indisoluble relación entre lo que se piensa y las acciones asumidas al abordar la problemática del otro. Así pues, abarca tanto el pensamiento como el accionar de sí en paralelo al cuidado del otro.

Tomando en cuenta que el progreso del cuidado de sí mismo pasa por aceptarte y reconocerte en lo que eres, profundizar en ti mismo descubriendo tus potencialidades, realizándote como eres, se ubica un adelanto en el cuidado de los otros. Conocerse y ocuparse de sí, no son acciones aisladas y están condicionadas a amalgamar el arte del cuidado de los otros. Todo esto requiere de reconocer toda fortaleza presente en cada individuo como son los dones, habilidades, inteligencia, voluntad, así como identificar las debilidades y limitaciones que le son inherentes.

De allí que evaluar y sopesar los valores y antivalores que conlleva la existencia humana, hacen parte del devenir diario y la definición de la conducta con que se enfrenta. Es decir, que sentimientos como solidaridad, bondad, amor, humanismo, se contraponen constantemente al egoísmo, el rencor y la envidia, entre otros, presentando las contradicciones en las que converge el ser humano, donde cada quien para fortalecer la idea de cuidado de sí mismo y por ende del cuidado del otro, enaltece en la praxis los dones positivos que posee, incrementando la motivación, la energía, la paciencia, la autoestima y el sentido saludable de la auto valoración,  controlando los aspectos negativos como el estrés, la fatiga, el resentimiento, el odio.

III. CUIDARNOS PARA ENFRENTAR UNIDOS LOS EMBATES DEL COVID-19.

En estos momentos de ignorancia, angustia, pesar y calamidad, expuestos a los devastadores efectos de un enemigo que cada día crece y se repotencia en detrimento de la salud y la vida de los seres humanos, sin distingos de edad, raza, religión, clase social o estatus económico; reviste vital importancia el cuidado de sí en función del cuidado de los otros, convirtiéndose esta dualidad en la primera línea de defensa contra el ataque atroz y sin cuartel del Covid-19.

Indudablemente que con la aparición de los primeros casos de contagio por Covid-19 en marzo de 2020, se desplegó también una campaña de cuidado y prevención contra el mismo, asunto que parecía exagerado y desmedido por el desconocimiento que se tenía en torno a la peligrosidad y poder de reproducción del letal virus. Sin embargo, desde las instituciones y entes encargados de garantizar la salud, se diseñaron estrategias para frenar el contagio, sin que la población en su totalidad, asumiera el cumplimiento de las mismas.

Con el acelerado e incontenible aumento de casos de contagio por Covid-19, se establecieron mecanismos de educación y difusión de las directrices emanadas directamente de los entes generadores y garantes de la seguridad social, los mismos han posicionado y reforzado la frase «Quédate en Casa», como la mejor forma de prevenir y evitar el contagio, considerando que este virus ha alcanzado estadios más letales con el transcurrir del tiempo.

Esta recomendación acompañada de otras acciones, representan la medida emblemática del cuidado de sí y de los otros desde la perspectiva de conocerse a sí mismo y vivir en consecuencia a su pensamiento, cultivando sus virtudes como una forma de atender y ocuparse de sí.

Luego de hacer lo posible por evitar enfermarse y aun así se contrae el virus, debe considerar toda la información que sirva para no contagiar a alguien más, adoptando las medidas de cuarentena o aislamiento, ayudando en lo posible a prevenir la propagación del virus. Esto significa que debe quedarse en casa, mantenerse lejos de otras personas, monitorear su salud, poniéndose al resguardo y siguiendo instrucciones de especialistas en la materia, con la sana intención de no convertirse en el vehículo portador de destrucción, desolación y desgracias al entorno.

Tomar las debidas precauciones, como no frecuentar innecesariamente espacios expuestos al virus o trasmitirlo a otros en caso de contagio, es una responsabilidad para con los otros. Sobre todo, a personas de la tercera edad o con presencia de patologías de base que los hace más vulnerables a la enfermedad. Cuidar el entorno afectivo significa cuidar los afines. Considerando que en estos duros momentos se debe preservar la confianza, la lealtad, el cariño y el amor como vínculos de unión con los comunes, por encima de la distancia, el tiempo, las vicisitudes y altibajos que se presentan.

En pocas palabras, «Conocerse a sí mismo” y «Cuidar de si», supone el camino al perfeccionamiento, a hacerse cada día mejor y adquirir conocimientos sobre la propia naturaleza y las limitaciones que presentamos, pues es imposible desarrollar esa naturaleza si nada sabemos sobre ella.

Siguiendo la senda de la solidaridad, el amor, la fraternidad, el humanismo y la cooperación a través de los escritos y practica de Leonardo Boff. Teólogo, ex sacerdote franciscano, filosofo, profesor y ecologista brasileño.

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 Magaly Zavala