Las naciones europeas se regodean en la opulencia más ostentosa. Esta opulencia europea es literalmente escandalosa porque ha sido construida sobre las espaldas de los esclavos, se ha alimentado de la sangre de los esclavos, viene directamente del suelo y del subsuelo de ese mundo subdesarrollado. El bienestar y el progreso de Europa han sido construidos con el sudor y los cadáveres de los negros, los árabes, los indios y los amarillos.
Frantz Fanón
Mucho se habla acerca de la deconstrucción del pensamiento decolonial, de hecho forma parte de las premisas fundamentales de la Revolución Bolivariana. Sin embargo, la figura del brillante intelectual caribeño Frantz Fanón permanece irreconocible para gran parte de nuestros militantes revolucionarios y la sociedad venezolana en general.
Frantz Fanón fue un revolucionario, psiquiatra, filósofo y escritor francés-caribeño, de origen martiniqués (Martinica, territorio entonces bajo dominio colonial francés). Su obra fue de gran influencia en los movimientos y pensadores revolucionarios de los años 1960 y 1970.
Fanón nació el 20 de julio de 1925 en Fort-de-France y falleció a los 36 años, el 6 de diciembre de 1961, en Maryland (EEUU). Por tanto, el pasado 20 de julio de 2025 se conmemoró el centenario de su nacimiento. Fanón es considerado por muchos un pionero de la Salud Mental Colectiva Decolonial.
Su obra integró la crítica al colonialismo europeo, señalando su carácter económico, destructivo de culturas originarias, y propuso una nueva sociedad fundada en la dignidad humana, la negritud y la resistencia.
Despertar decolonial
Como suele suceder con las grandes figuras de la humanidad, Fanón tuvo en su vida un punto de inflexión o conversión, ya que vivió intensamente la experiencia del racismo estructural. Lo que lo llevó a reconocerse como sujeto colonizado para superar el deseo de ser aceptado como francés metropolitano.
De hecho, adoptó el idioma y las costumbres del colonizador y se alistó en las Fuerzas Francesas Libres durante la Segunda Guerra Mundial, sufriendo la discriminación y segregación del ejército entre franceses «blancos» y los «negros colonizados», lo cual marcaría el inicio de un doloroso proceso de desgarramiento de su identidad y despertar decolonial.
El joven Fanón abandona el ejército e inicia estudios de medicina especializándose en psiquiatría. Trabajó en un hospital psiquiátrico de Argelia, lo cual no solo fue un ejercicio profesional, sino también un acto político y ético, porque abrazó la causa liberadora de Argelia al hacerse militante del Frente de Liberación Nacional (FLN), siendo expulsado al exilio en Túnez.
El psiquiatra venezolano y especialista en Salud Pública Pedro Alcalá Afanador refiere: “Su hija, Mireille Fanón Méndez-France, también médica, señala que en Fanón la producción de conocimiento estuvo sometida a las tensiones dialécticas de las relaciones sociales. Develó el vínculo entre las neurosis de sus pacientes y el contexto social, así como la conexión entre la práctica terapéutica y la liberación política colectiva”.
Añade Alcalá que Fanón abordó en su obra aspectos fundamentales e innovadores:
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Piel negra como grito de humanidad: Denunció cómo el colonialismo aliena la subjetividad del colonizado y colonializado, quien internaliza inconscientemente el desprecio colonial, hasta desear «convertirse en blanco».
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El desgarramiento del Ser: El racismo resquebraja la identidad, obligando, metafóricamente hablando, al sujeto negro a portar una «máscara blanca», lo que genera ansiedad racial, auto odio y trauma histórico.
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Del Ser al Amar: Fanón afirmaba que la liberación es colectiva y afectiva. En Los condenados de la tierra (1961) llamó a reconstruir lo comunitario desde la solidaridad y el respeto mutuo.
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El Tener-Estar: Sin territorio no hay subjetividad. El colonialismo expropia recursos simbólicos: lengua, espiritualidad, cultura, cosmovisiones, produciendo extrañamiento y alienación, conocida hoy como colonialidad del Ser (Maldonado Torres, 2005).
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Invitamos a leer su influyente obra «Los condenados de la tierra», donde analiza la colonización y sus efectos, destacando la violencia como herramienta de liberación y la centralidad de la cuestión racial en las sociedades capitalistas.
Como reflexión final, hacemos nuestra la impecable consideración del prenombrado psiquiatra venezolano, quien sostiene: “La sanación del Ser colonizado y colonializado aún hoy, solo será posible mediante la lucha organizada del pueblo, el reencuentro comunitario y la construcción de nuevas formas de vida y gobierno, más allá del Estado colonial burgués, que desde la postguerra (1950), se vistió de ropajes nuevos, como Estado de Bienestar keynesiano, de escaso desarrollo en Nuestramérica, dicho Estado debe ser transformado en el proceso bolivariano, en Estado comunal, democrático, social de derecho y justicia, para superar la retórica y hacer letra viva, el testamento de Hugo Chávez Frías: ‘Comuna o nada’».
Ciudad Valencia / Ismael Noé













