En un nuevo capítulo de Zona Clímax, el segmento dedicado a la educación sexual del Diario Ciudad Valencia, las sexólogas Andreina Aguilar y Annie Prakash abren el diálogo sobre el punto P masculino, una zona de placer aún rodeada de mitos, silencios y prejuicios culturales.

Durante el conversatorio  “El punto P masculino: entre el deseo y el tabú”, las especialistas abordaron con claridad y empatía el papel de la próstata como centro de placer en el cuerpo masculino. Explicaron que esta glándula, ubicada entre la vejiga y el pene, puede ser estimulada de forma segura y placentera, contribuyendo al bienestar sexual.

El Punto P esta ubicado de 3 – 4 centímetros del ano

 

 El punto P masculino

El punto P hace referencia a la próstata, una glándula del tamaño de una nuez ubicada en la pared anterior del recto, a unos 5 cm del ano. Su estimulación puede generar sensaciones intensas y profundas, distintas al orgasmo tradicional, conocidas como orgasmos prostáticos. Esta zona posee una alta densidad de terminaciones nerviosas, lo que la convierte en una de las áreas erógenas más poderosas del cuerpo masculino.

 

¿Cómo se estimula el punto P?

Las sexólogas explicaron que existen dos formas principales de estimulación:

Estimulación interna: Se realiza introduciendo un dedo (previamente lubricado) o un juguete sexual diseñado para la próstata en el canal anal. Se debe presionar suavemente hacia la pared anterior del recto, donde se encuentra la glándula prostática. Es recomendable comenzar de forma gradual, con respiración profunda y relajación para evitar molestias.

Sexólogas Andreina Aguilar y Annie Prakash

Estimulación externa: Se puede masajear el perineo (zona entre el escroto y el ano), ejerciendo presión indirecta sobre la próstata. – Esta técnica es ideal para quienes desean explorar sin penetración.

 

Recomendaciones para una experiencia saludable y placentera

Las especialistas compartieron una serie de recomendaciones claves para explorar el punto P de manera adecuada durante la actividad sexual:

Preparación emocional y física: La relajación es fundamental. Practicar respiración profunda y crear un ambiente íntimo y seguro favorece la experiencia.

Comunicación en pareja: Hablar abiertamente sobre deseos, límites y curiosidades fortalece la confianza y el vínculo afectivo.

 Seguridad: Usar lubricantes a base de agua y mantener una higiene adecuada antes y después de la estimulación.

Evitar prejuicios: La estimulación del punto P no está relacionada con la orientación sexual. Es una práctica válida para cualquier hombre que desee explorar nuevas formas de placer.

Exploración progresiva: Comenzar con técnicas externas antes de pasar a la estimulación interna puede ayudar a superar bloqueos o inseguridades.

Consultar a profesionales: En caso de dudas o incomodidades, acudir a sexólogos o psicólogos especializados puede brindar orientación personalizada.

 

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Las sexólogas dejan claro que hablar del Punto P masculino es un acto de ruptura: rompe silencios, desmonta prejuicios y abre caminos hacia una sexualidad más consciente, diversa y respetuosa. A través de su labor, evidencian un compromiso firme con la promoción de información basada en conocimientos científicos y experiencias clínicas, con el objetivo de ayudar a la población a vivir una vida sexual más plena, libre y saludable

 

Ciudad Valencia / Diego A Trejo