Amigas y amigos, constructores de sueños, forjadores de esperanzas: El discurso ante el Congreso de Angostura, leído por el Jefe Supremo Simón Bolívar el 15 de febrero de 1819, representa el proceso de refundación de la República bajo la óptica de una nueva dimensión geopolítica, representada en el proyecto supranacional que llevaría por nombre Colombia, recogiendo, de esta forma, el gran proyecto prefigurado por Miranda.

En el discurso, Bolívar expone sus ideas sobre el sistema de gobierno, critica el federalismo, plantea su idea de democracia, su concepción de la educación y la abolición de la esclavitud, entre otros aspectos.

 

Frágil y precaria autoridad

 El Bolívar que llega a Angostura a someterse a la voluntad de los representantes del pueblo lo hace consciente de una imperiosa necesidad: restituir la institucionalidad y legalidad que había desaparecido tras el colapso de la Primera República. La capitulación firmada por Francisco de Miranda y Domingo Monteverde, el 25 de julio de 1812, fue la última expresión del colapso político y militar que sufriera aquella experiencia de gobierno, agravada por el desconocimiento de sus términos, que el caudillo realista comenzó a ejecutar de forma inmediata.

Los intentos por restablecer la institucionalidad tras la entrada triunfal de Bolívar a Caracas, en agosto de 1813, luego de su exitosa travesía en la denominada Campaña Admirable, tampoco lograron el propósito. No solo existían dos realidades de facto en el bando patriota: el ejército de Bolívar y el ejército de Oriente, comandado este último por Santiago Mariño; tampoco el mensaje libertario de los republicanos fue capaz de seducir a una parte importante de la población, los esclavizados. La Segunda República sucumbió a manos de las huestes del terrible asturiano José Tomás Boves.

Tras su exilio por el Caribe, Bolívar regresa comandando la llamada Expedición de los Cayos y en Margarita logra que se le reconozca como Jefe Supremo, un triunfo importante frente a figuras como Mariño, Piar y Bermúdez. Sin embargo, la autoridad de la que se inviste es frágil, depende de una precaria circunstancia y puede cambiar en cualquier momento. El llamado Congreso de Cariaco, expresión de esa precaria circunstancia, fue un intento para deponerlo del mando supremo, un hecho agravado por el enjuiciamiento y fusilamiento de Manuel Piar, un general invicto con gran arraigo en el sector de los pardos.

Este es el contexto que lleva a Bolívar a convocar a la manifestación de la soberanía popular en un esfuerzo por brindar legitimidad al momento histórico de refundación de la República. Tras el triunfo de la Batalla de San Félix, el 11 de abril de 1817, había declarado a Angostura capital temporal de la República, solicitó se instalara en este territorio la Corte de Justicia y el Consejo de Estado, y convocó ahí la reunión del Congreso. Era necesario restablecer las instituciones desaparecidas y brindar legitimidad al mando de facto que venía ejerciendo. Él, Jefe Supremo, líder del proceso independentista, convocaba a la “soberanía popular para que ejerza su voluntad absoluta”.

 

Bolívar dialéctico

El discurso leído ante al Congreso de Angostura es una pieza clave en el repertorio de los escritos públicos del Libertador. Se sabe que pasó varias semanas preparándolo y que consultó con algunos colaboradores ideas que aparecen plasmadas en el texto; en ese sentido, es importante destacar la coherencia de su pensamiento, que puede ser rastreado desde escritos como el Manifiesto de Cartagena o la llamada Carta de Jamaica.

Así por ejemplo, consecuente con lo planteado en diciembre de 1812, reitera sus críticas al sistema federal de gobierno y aunque su análisis le lleva a reconocer la experiencia exitosa de ese modelo en los Estados Unidos de Norteamérica, atribuyéndolo a la virtuosidad de ese pueblo, concluye, siguiendo el planteamiento de Mostesquieu en el Espíritu de las Leyes, que nuestras instituciones no deberían ser imitaciones de otras realidades sino expresión de las propias, adaptadas “al clima”, “a lo físico del país”, “la calidad del terreno”, “al género de vida de los pueblos”, “a la religión de sus habitantes y a sus inclinaciones”. Y concluye: “He aquí el código que debemos consultar y no el de Washington”. Un planteamiento que es también profundamente robinsoniano: inventamos o erramos.

Expone su visión de la democracia, lo que por tal se entendía en ese tiempo histórico, y señala: “El sistema de gobierno más perfecto, es aquel que produce la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política”. Esto, en el fondo, era otro elemento de cuestionamiento al sistema federal establecido en la Constitución de 1812, que llegó a catalogar como Repúblicas aéreas.

Otro de los planteamientos esbozados está referido al tema de la virtuosidad del pueblo. En su análisis alude al mundo griego, al romano y al modelo parlamentario británico. Está consciente que las naciones para su progreso requieren hombres virtuosos, por eso insiste en el tema de la educación guiado por los pilares de la moralidad: “moral y luces son los polos de una República. Moral y Luces son nuestras primeras necesidades”. Este planteamiento implicaba una educación popular y para todos.

El Discurso de Angostura es una pieza dialéctica, Bolívar realiza un análisis histórico, político, antropológico y sociológico. En la coherencia de su pensamiento reitera dos ideas que había planteado en Jamaica: la definición de América como unicidad específica que debe ser original en las respuestas a sus diversas necesidades. Comparando el proceso de ruptura con España que iniciaron los pueblos americanos al vivido por las naciones que estuvieron bajo el dominio del imperio romano, afirma: “Nosotros pues ni aún conservamos los vestigios de lo que fue en otro tiempo; no somos europeos, no somos Indios, sino una especie media entre los aborígenes y los españoles”. Un planteamiento novedoso en su momento.

Y a renglón seguido, en el mismo párrafo, Bolívar introduce una idea que daba cuenta de su condición de clase: “Americanos por nacimiento y europeos por derechos, nos hallamos en conflicto de disputar a los naturales los títulos de posesión y de mantenernos en el país que nos vio nacer, contra la oposición de los invasores… nuestra suerte ha sido siempre puramente pasiva, nuestra existencia política ha sido siempre nula y nos hallamos en tanta más dificultad para alcanzar la libertad, cuanto que estamos colocados en un grado inferior al de la servidumbre; porque no solamente se nos ha robado la libertad, sino también la tiranía activa y doméstica”. El Bolívar que así se expresa es el mantuano.

 

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Ese mismo Bolívar, haciendo uso de la dialéctica, invoca la necesidad de construir una República igualitaria y justa, por eso, casi al final de su discurso, enfatizaba: “Yo abandono a vuestra soberana decisión [la del Congreso] la reforma o la revocación de todos mis Estatutos y Decretos; pero yo imploro la confirmación de la Libertad absoluta de los esclavos, como imploraría mi vida, y la vida de la República”. Aquí hablaba el estadista constructor de Repúblicas.

Finalmente, otra idea esbozada en Jamaica que especifica en Angostura es la concepción de la unidad americana, por eso propone la unión de Venezuela y Nueva Granada en una supranación llamada a convertirse en referencia entre las naciones: “Volando por entre las próximas edades, mi imaginación se fija en los siglos futuros, y observando desde allá, con admiración y pasmo… me siento arrebatado y me parece que la veo en el corazón del universo… Ya la veo servir de lazo, de centro, de emporio a la familia humana… Ya la veo sentada sobre el trono de la libertad, empurando el cetro de la justicia, coronada por la gloria, mostrar al mundo antiguo la majestad del mundo moderno”.

El Discurso ante el Congreso de Angostura no solo es una invocación a refundar la República, también constituye una pieza maestra que sintetiza el pensamiento político, social, cultural, antropológico, histórico del Libertador Simón Bolívar.

 

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Ángel Omar García González

Ángel Omar García González (1969): Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales, y Magister en Historia de Venezuela, ambos por la Universidad de Carabobo, institución donde se desempeña como profesor en el Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Educación. En 2021 fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Alternativo por la Columna Historia Insurgente del Semanario Kikirikí. Ganador del Concurso de Ensayo Histórico Bicentenario Batalla de Carabobo, convocado por el Centro de Estudios Simón Bolívar en 2021, con la obra “Cuatro etapas de una batalla”. Es coautor de los libros “Carabobo en Tiempos de la Junta Revolucionaria 1945-1948” y “La Venezuela Perenne. Ensayos sobre aportes de venezolanos en dos siglos”.

 

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