Amigas y amigos, constructores  de sueños, forjadores de esperanzas: Los días 26 y 27 de julio de 1822 tuvo lugar unos de los acontecimientos más trascendentales del proceso independentista Hispanoamericano: la llamada “Entrevista de Guayaquil”, un acontecimiento en el que el Libertador de Colombia (la Grande), Simón Bolívar, y el Protector de Perú, José de San Martín, se reunieron para conversar sobre el curso de la guerra y definir las acciones que condujeran a la total y definitiva liberación de Suramérica.

Encuentro que pasaría a la historia no solo por la importancia que revestían ambos personajes, sino por el halo de misterio que recubrió la entrevista, realizada sin testigos; así como por las tergiversaciones que terceros difundieron con posterioridad, en las que se aludía a rivalidades y enfrentamientos entre ambos libertadores, aspectos carentes de toda veracidad.

 

Los más importantes jefes

José de San Martín es reconocido como el Libertador de las Provincias Unidas del Río de la Plata, distinción que consiguió en base a su liderazgo, habilidad política, capacidad militar y gran coraje, rasgos que le valieron el respeto y reconocimiento de sus coterráneos.

Su fama y prestigio terminarían de consagrarse tras el triunfo en la Batalla de Maipú, en 1818, acción con la que se logró la liberación de Chile. Ante las dificultades que impedían alcanzar la liberación total del Sur de las Provincias del Río de la Plata y atendiendo solicitudes de apoyo provenientes de Perú, decidió conducir la guerra hacia el norte del continente: el  15 de julio 1821 ocupó Lima y el 28 fue declarado Protector del Perú.

Respecto a su concepción de gobierno, San Martín era partidario del establecimiento en América de Monarquías Constitucionales al estilo de la existente en Gran Bretaña, pues la considerada como la mejor opción en el contexto político y social que envolvía a los pueblos que estaban alcanzando su liberación del dominio español. Éste habría de ser uno de los puntos divergentes con el Libertador Simón Bolívar.

En octubre de 1820, Guayaquil se declaró provincia independiente de la Real Audiencia de Quito, acción que contribuyó a agudizar la crisis al sur del virreinato de Nueva Granada. Ante esta situación, Bolívar envió a Sucre a apoyar la acción secesionista de este importante territorio que, por su estratégica posición geográfica, brindaría importantes ventajas para la guerra y el comercio. Es en medio de este contexto que San Martín aspiraba lograr el apoyo del ejército de Colombia, comandado por Bolívar, para completar la liberación de Perú.

Bolívar, por su parte, estaba en la cúspide de su carrera política y militar, no solo era el presidente de Colombia, también había alcanzado su plena y absoluta liberación del dominio español tras una serie consecutiva de importantes victorias, que iban desde Boyacá, en 1819, hasta Pichincha, en 1822. Su fama y su prestigio eran célebres en el continente. También su visión de la integración continental, planteamiento que venía formulando desde Jamaica, en 1815, y que en diversos tonos y con distintos matices había realizado, en distintos momentos, a diversos líderes del Cono Sur.

Esta entrevista puede ser considerada la más importante de su tiempo desde el punto de vista político y militar, pues se trataba del encuentro de los dos más importantes líderes del momento, y también porque ella terminó definiendo la independencia absoluta de la región.

 

La Entrevista de Guyaquil-Bolívar-San Martín

 

La independencia de Suramérica

La concepción geopolítica de la guerra que siempre tuvo Bolívar le hizo entender que la libertad de Colombia no estaría asegurada mientras persistieran reductos de dominio español en el continente. Por esta razón, tan pronto tuvo conocimiento del pronunciamiento de Guayaquil, envió a Sucre a prestar su apoyo a esa causa, y alcanzado el triunfo en Carabobo dirigió su esfuerzo a lograr la liberación de Quito, meta que alcanzó tras los triunfos en Bomboná y Pichincha en 1822.

Quedaba por definir el curso de la guerra en Perú, para lo cual era importante no solo unificar los ejércitos, sino definir la conducción militar. Éste es el tema central de la entrevista en Guayaquil. Bolívar llegaba al encuentro con mejores condiciones políticas: era el presidente de Colombia y poseía los laureles militares que condujeron a la liberación de Quito. San Martín, por su parte, aunque gozaba de un gran prestigio, era víctima de rivalidades en el Río de la Plata que le restaban apoyos necesarios para aspirar, con mayor firmeza, la conducción militar de esta etapa de la guerra, y así lo entendió.

El encuentro ha pasado a la posteridad cargado de un halo misterio y especulación derivada de dos hechos: ninguno de los protagonistas ofreció detalles de lo conversado ni sobre las razones que influyeron en los acuerdos alcanzados. Fue la publicación del libro de viajes del marinero francés Lafond de Lurcy, en las que se da cuenta de una carta (apócrifa) enviada por San Martín a Bolívar el 29 de agosto de 1822, en las que le recrimina haberle negado su concurso para la liberación de Perú; texto que habría levantado revuelo en torno al hecho.

En realidad son especulaciones infundadas las consideraciones que pretenden atribuir enemistad entre ambos libertadores. De los documentos que dejaron para la posteridad se desprende el respeto y admiración que mutuamente se profesaban y la coincidencia que tenían en la necesidad de aunar esfuerzos para consolidar la independencia de Suramérica.

Lo que sí es cierto son las expresiones de reconocimiento y admiración mutua: en la carta que San Martín envía al Congreso peruano dando cuenta del hecho afirmaba: … Tuve la satisfacción de abrazar al héroe del Sur de América. Fue uno de los días más felices de mi vida. El Libertador de Colombia auxiliará al Perú con tres de sus bravos batallones. Tributemos todos un reconocimiento eterno al inmortal Bolívar…

 

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Por su parte Bolívar escribió dos cartas a la llegada de San Martín a Guayaquil y antes de la entrevista, en la segunda afirma: Es con suma satisfacción, dignísimo amigo y señor, que doy a Vd., por primera vez el título que mucho tiempo mi corazón le ha consagrado. Amigo le llamo a usted, y este nombre será el que debe guardarnos por la vida, porque la amistad es el único vínculo que corresponde a hermanos de armas, de empresas y de opinión; así yo me doy la enhorabuena, porque Vd. me ha honrado con la expresión de su afecto.

La Entrevista de Guayaquil y el ejemplo de unidad ofrendado por los libertadores adquiere significación en el presente de Suramérica, pues marca el camino que deben seguir los pueblos y sus gobiernos en la defensa de sus intereses colectivos. La gran lección que ambos líderes dieron, deponiendo intereses subalternos en obsequio de la libertad del continente, es el mayor ejemplo que puede brindarse para reconstruir la unidad suramericana, sobre todo en estos tiempos tumultuosos de acechanzas nazi-fascistas en la región.

 

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"La Campaña de Oriente de 1813", por Ángel Omar García

Ángel Omar García González (1969): Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales, y Magister en Historia de Venezuela, ambos por la Universidad de Carabobo, institución donde se desempeña como profesor en el Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Educación. En 2021 fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Alternativo por la Columna Historia Insurgente del Semanario Kikirikí. Ganador del Concurso de Ensayo Histórico Bicentenario Batalla de Carabobo, convocado por el Centro de Estudios Simón Bolívar en 2021, con la obra “Cuatro etapas de una batalla”. Es coautor de los libros “Carabobo en Tiempos de la Junta Revolucionaria 1945-1948” y “La Venezuela Perenne. Ensayos sobre aportes de venezolanos en dos siglos”.

 

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