de la Espriella asume presidencia de Colombia

Este viernes 7 de agosto, cuando se cumplen 207 años de la Batalla de Boyacá, el presidente derechista Abelardo de la Espriella recibe a una Colombia que estuvo dirigida cuatro años por la izquierda progresista. Curiosamente, la envestidura se da fuera de la capital colombiana. A petición del propio de la Espriella, el acto se lleva a cabo en Cali, Valle del Cauca, rompiendo así, con la tradición centenaria de realizar el simbólico acto en Bogotá.

El abanderado derechista aseguró en reiteradas ocasiones que la Administración de Gustavo Petro fue «la más corrupta de la historia» y promete darle un vuelco a la forma de manejar el país.

Esta decisión podría ser un desencadenante para que la nación suramericana retorne a un punto similar al que se encontraba en 2019 y 2021, cuando estallaron las manifestaciones en rechazo al abandono estatal y a la criminalización de la protesta, en medio de un clima de ingobernabilidad.

Con este cambio de giro en Colombia, el país se alinea a los gobiernos conservadores y de derecha que han ganado terreno en Suramérica, bajo la venia de EE.UU.

 

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¿La muerte de la ‘paz total’?

La política de Estado de la ‘paz total’ fue una de las banderas de la Administración de Petro, que se hizo ley. Con esta propuesta, el mandatario saliente propuso que distintos grupos armados —entre ellos el Ejército de Liberación Nacional (ELN), las disidencias de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y las organizaciones narcoparacriminales como el Clan del Golfo— dejaran las armas y se plegaran a un acuerdo de paz.

Sobre el terreno, sin embargo, la situación fue mucho más compleja: hubo entrampamientos, violaciones al alto al fuego por parte de los grupos armados y dilatación de las acciones necesarias para acelerar la implementación de la política estatal desde el Legislativo.

En su discurso de instalación del Congreso, Petro manifestó que históricamente en el país, los procesos de diálogo y paz han traído la caída de la tasa de homicidios. No obstante, reconoció que su Gobierno «no ha logrado la paz total«.

De la Espriella ha sido claro: su gestión firmará el acta de defunción de la ‘paz total’ y el país retomará la política de los gobiernos anteriores de ‘guerra total’ a los grupos armados. Días antes de posesionarse en el cargo, envió una amenaza a las organizaciones armadas y criminales: «Tienen 10 días para entregarse. Si no se someten, van a ser dados de baja, como en derecho corresponde, y se van a acordar de mí», manifestó.

 

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Fuente: RT/Diario Vea

Ciudad Valencia/RM