Las operaciones militares estadounidenses no solo han fracasado en reducir la producción de drogas, sino que en múltiples casos han contribuido a su expansión mediante alianzas encubiertas y tolerancia institucional, según sostiene la investigación sobre The Fort Bragg Cartel, del periodista Seth Harp en una entrevista publicada por Democracy Now! el 14 de agosto.
Harp documenta al menos 14 casos de soldados entrenados en Fort Bragg involucrados en narcotráfico y asesinatos, y denuncia que unidades de fuerzas especiales han participado directa o indirectamente en actividades criminales.
El libro expone cómo, durante la ocupación estadounidense en Afganistán, el país se convirtió en el mayor narco-Estado del mundo, con producción masiva de heroína controlada por caudillos y funcionarios vinculados a EEUU.
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Sorprendentemente, tras la retirada y el retorno de los talibanes en 2023, la producción fue casi erradicada, contradiciendo la narrativa oficial que culpaba a los talibanes.
En México, Harp señala que grupos como Los Zetas, originalmente entrenados por fuerzas especiales estadounidenses y asesores israelíes, evolucionaron hacia uno de los cárteles más violentos del país. Este tipo de entrenamiento y cooperación encubierta habría estimulado la infraestructura del narcotráfico en la región.
La entrevista también aborda la politización de figuras militares con antecedentes de crímenes de guerra bajo la administración Trump, lo que habría deteriorado las normas internas de conducta en las fuerzas especiales.
Además, se confirma la presencia secreta de tropas estadounidenses en Ucrania desde el inicio de la invasión rusa, contradiciendo versiones oficiales.
Finalmente, Harp revela la existencia de una directiva secreta firmada por Trump que autoriza intervenciones militares más agresivas contra cárteles extranjeros, generando tensiones diplomáticas con países como México.
La investigación plantea una hipótesis crítica: lejos de combatir el narcotráfico, las intervenciones militares estadounidenses han contribuido a su expansión, al fomentar estructuras criminales mediante alianzas encubiertas, entrenamiento militar y tolerancia institucional.
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Fuente: AVN
Ciudad Valencia / DG













