La tensión diplomática entre Irán y Estados Unidos alcanzó un nuevo punto crítico este viernes cuando Alí Shamkhani, asesor principal del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, emitió una advertencia dirigida a Washington, asegurando que cualquier intento de injerencia en los asuntos internos o la seguridad de la nación persa tendrá consecuencias drásticas.
A través de un mensaje en su cuenta de la plataforma X, Shamkhani calificó la seguridad nacional como una «línea roja» innegociable. Su declaración surge como respuesta directa a los recientes comentarios del presidente estadounidense, Donald Trump, quien sugirió una posible intervención en favor de las protestas que sacuden al país.
«Cualquier mano intervencionista que se acerque a la seguridad de Irán, bajo cualquier pretexto, será cortada con una respuesta que induzca al arrepentimiento», aseveró.
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Cuestionó la legitimidad de la ayuda estadounidense, señalando los precedentes históricos en la región y que «el pueblo iraní conoce bien el historial de ‘rescates’ de EEUU, desde Irak y Afganistán hasta Gaza».
La injerencia como costumbre
El detonante de este cruce de declaraciones fue una publicación de Trump en su red social, Truth Social, donde expresó su disposición a actuar militarmente si las fuerzas de seguridad iraníes reprimen las manifestaciones, que autoridades aseguran que están siendo motivadas por agentes de sabotaje externos.
»Si Irán asesina violentamente a manifestantes pacíficos, Estados Unidos acudirá a su rescate. Estamos preparados y listos para actuar», escribió Trump, elevando el tono de la retórica belicista entre ambas potencias.
Mientras el sector de defensa adopta una postura combativa hacia el exterior, el presidente de la República Islámica, Masoud Pezeshkian, ha mostrado un tono notablemente distinto hacia la ciudadanía.
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En declaraciones recientes, reconoció la gravedad de la situación actual, la necesidad de diálogo para resolver los reclamos sociales y señaló que la administración se encuentra «en la peor situación posible» debido a la acumulación de problemas económicos y subrayó la urgencia de atender a la población.
«Si no resolvemos los problemas de la gente, iremos al infierno», aseguró.
A pesar de la crisis, el presidente desestimó la idea de un Irán debilitado, atribuyendo la situación actual a fallos en la gestión que deben ser corregidos internamente.
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Fuente: Venezuela News
Ciudad Valencia/LA/ER













