La Walkiria del piano

A la pianista venezolana Teresa Carreño –quien nació el 22 de diciembre de 1853–, la llamaban La Walkiria del Piano, no por ser alta, gorda y rubia sino por su forma brusca de tocar el instrumento.

Pese a ello, cuando se presentó por primera vez en Berlín, en 1889, el célebre crítico musical alemán Hans Von Bülow dijo: “Es la pianista más interesante del momento… Un fenómeno. Barre con todos los que pretenden ser pianistas que, después de su llegada, deben irse a otra parte”.

El concertista chileno Claudio Arrau la oyó tocar en esa misma ciudad muchos años después y comentó: “Era una diosa: tenía esa energía increíble, esa fuerza. No creo haber oído jamás a nadie que llenara la Filarmónica de Berlín, la vieja sala, con un sonido semejante. Y sus octavas eran fantásticas. Creo que hoy no hay nadie que pueda tocar esas octavas. La velocidad y la fuerza”.

Muchos comentarios similares, hechos por los principales críticos, intérpretes y compositores de finales del siglo XIX y comienzos del XX, llevan a pensar que ella fue la más grande pianista de su época.

 

LEER MÁS DEL MISMO AUTOR: CUANDO LOS RÍOS SE TORNAN VERTICALES

 

En noviembre de 1862, sin haber cumplido nueve años, dio su primer concierto en el Irving Hall de Nueva York. En 1863, a los diez años, salió de gira por Cuba y los Estados Unidos y tocó en la Casa Blanca, para el presidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln y, aunque se quejó del piano, lo complació cuando le pidió que interpretara la canción favorita de éste, “Escuchad al Pájaro Sinsonte”.

Tres años más tarde se radicó en París y allí conoció a Franz Liszt y a Gioaccino Rossini. Por razones económicas, rehusó trasladarse a Roma para recibir clases de Liszt.

Como además de ser una extraordinaria intérprete del piano poseía una bella voz de mezzo-soprano, Rossini y la soprano Adelina Patti le propusieron que se hiciera cantante. No lo hizo, aunque, de vez en cuando, al faltar alguna cantante a cualquier representación donde ella estaba, subía al escenario y hacía la suplencia.

Teresa Carreño se casó cuatro veces. La primera con el violinista Emile Sauret; la segunda con el barítono Giovanni Tagliapietra; la tercera en 1892 con el compositor Eugène d Albert, quien era once años menor que ella, y la última con Arturo Tagliapietra, hermano de su segundo esposo.

En 1885, tras 25 años de ausencia de Venezuela, regresó al país invitada por el presidente de la República, Joaquín Crespo, para ofrecer un concierto en Caracas. Un año después, recibió otra invitación, esta vez enviada por el presidente Antonio Guzmán Blanco, quien la comisionó para organizar la siguiente temporada de ópera caraqueña.

Como Carreño era divorciada y vuelta a casar, la alta sociedad caraqueña boicoteó las presentaciones, pretextando que el elenco contratado era mediocre. Como se observa, a finales del siglo XIX y sin que sus miembros se calificaran aún de escuálidos, la supuesta alta sociedad caraqueña mostraba su desorbitada estupidez.

Teresa Carreño murió en Nueva York el 12 de junio de 1917, víctima de un agotamiento general que le sobrevino por trabajar en exceso.

 

***

TE INVITAMOS A LEER Y COMPARTIR:

El rostro de un pueblo: La máscara en el arte y la tradición venezolana | Esteban Orlando Rodríguez

La Walkiria del piano

***

 

la mansedumbre-Armando José Sequera-Carrusel de curiosidades-Guzmán Blanco

Armando José Sequera es un escritor y periodista venezolano. Autor de 93 libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido 23 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012).

Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una sogaLa vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños TeresaMi mamá es más bonita que la tuyaEvitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.

«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».

 

Ciudad Valencia/RM